La insuperable perversión del lenguaje de Juan Espadas

El alcalde de Sevilla debe tener una noción política bien débil sobre la capacidad intelectual de los sevillanos. Por las cosas que se atreve a decir y la manipulación que hace de las palabras  -a las que agrupa en expresiones contradictorias que rayan en el ridículo-, Juan Espadas parece suponer a los sevillanos con el dedo en la boca. Unos botones de muestra son:

La amplia gama de la movilidad y lo sostenible, con la que esconder el truco de convertir a la ciudad en un auténtico giro italiano en el que los ciclistas cada vez campan más a sus anchas sin respetar a los peatones que viven a diario en peligro de ser atropellados.

También eso que llama el “acceso universal a Sevilla”, que no es otra cosa que eliminar las barreras arquitectónicas de acuerdo con facilitar la vida de los minusválidos. Pero Espadas elige una expresión en la que cabría suponer que está preparando otra Expo.

Otra perla es “la intervención urbana económica, ágil y funcional para proteger la salud de la población y luchar contra el cambio climático”, que viene a disimular el estrangulamiento de la circulación de vehículos por la Ronda Histórica. Criminaliza sin descanso la libertad de elegir el coche, pero eso sí: no se le ocurre bajar el impuesto de circulación en la ciudad en la que está impidiendo que se circule.

La otra ocurrencia idiomática de Espadas ha sido la de “infraestructura ciclista” para hablar de simples carriles bici.

No tiene límites el alcalde ni la más mínima merma en sus creaciones lingüísticas: “La estrategia municipal es acelerar procesos de intervención urbana que desarrollen un urbanismo táctico”. Sigue al pie de la letra aquella vieja máxima que él encuentra idónea para los tiempos que corren: “Seamos oscuros ya que no sabemos ser profundos”.

Y el remate ha sido en el último pleno, alegando que existen para Sevilla las “negociaciones silenciosas”, que para el tema de la SE-40 debe significar que cuando Espadas llega hasta Madrid para hablar con el ministro  (un poner) Ábalos, se lo quita de encima y lo devuelve a Sevilla sin palabras ni ayudas económicas.

Da la impresión de que Espadas ha entendido de la peor manera posible aquello de “la imaginación al poder”. Y si no fuera porque unos talentosos creativos y excepcionales dibujantes merecen toda nuestra admiración y respeto, uno sacaría a este alcalde del Ayuntamiento de Sevilla y le buscaría un gran futuro en la factoría Disney.


 

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