La hora de Andalucía

La proximidad de unas elecciones andaluzas en un horizonte inmediato derivado de la ruptura del pacto de investidura entre el PSOE y Cs, debe de hacernos pensar cual es la situación política de la región y cuáles deben ser las perspectivas de futuro, teniendo en cuenta que desde que se produjeron las primeras elecciones, en Andalucía, no ha habido alternancia en el poder.

Desde esta situación y mirando hacia el futuro de Andalucía, ni que decir tiene que, por higiene democrática, se precisa una alternancia en el poder para evitar que la gestión de gobierno y la política, sigan encasquetadas en un círculo vicioso como el actual, en donde sigue imperando el caciquismo, existen evidencias y casos judiciales en los que se contempla como gente cercana a la administración, ha incurrido en casos de corrupción desde los aledaños del poder y en donde la ciudadanía, se muestra saturada ante las evidencias que una vez más, nada puede cambiar después de 36 años.

Hace tres años y medio, irrumpió en la política andaluza un partido que perteneciendo a la “nueva política”, prometió contribuir a un cambio sensato, a una regeneración de modos y maneras del gobierno de los ciudadanos, pero visto lo visto, quizás porque dos de sus máximos dirigentes provienen de una anterior militancia socialista, Andalucía, no ha visto nada de lo prometido ni ha observado cambios en la manera de gobernar, arrogante, displicente con la corrupción y alejada de los intereses del ciudadano.

Por ello, cabe preguntarse desde el ámbito de la ciudadanía, si aquellos partidos que no se definen como izquierda, van a comprometerse a propiciar un cambio de modos, maneras en Andalucía, haciendo posible una regeneración política, una regeneración de gobierno y lo que es más importante, un giro de la política y del gobierno de los ciudadanos hacia la mejora y solución de sus intereses de vida.

Existe otro partido que ganó una vez de manera insuficiente para formar gobierno, pero que sus actuaciones y comparecencias ante los electores andaluces, son meros hechos de frustración para la ciudadanía, porque bien  los candidatos no han sido los adecuados, debido a intereses internos de una derecha maniatada por sí misma, o no se lo ha tomado en serio en esas comparecencias, hasta el punto de que un candidato nativo de Cádiz, residente en Sevilla, se ha presentado en dos ocasiones por la provincia de Almería, sin capacidad para ganar y como mero trámite para tener un escaño en el parlamento autonómico o en altas instancias camerales del estado. Esto no puede volver a repetirse, por responsabilidad, por higiene democrática y porque Andalucía no se puede permitir que quienes en estos momentos ostentan el poder, sigan campando a sus anchas, según sus intereses y haciendo de los presupuestos generales, de su capa un sayo.

Es hora de que quienes han iniciado un nuevo proyecto nacional, miren en serio hacia esta gran región que es Andalucía y busquen el candidato idóneo, porque ese nuevo proyecto, no puede obviar que no será nada sin demostrar que ha hecho las cosas necesarias para que se produzca un cambio real en Andalucía. Aquí, no vale haber sido designado por direcciones anteriores o creerse con derecho a ser candidato respaldado por líderes anteriores, sino lo que corresponde, es buscar lo adecuado para que ese cambio que se demanda a gritos desde la sociedad, se produzca de una vez por todas en pro y beneficio de la democracia y de la alternancia en Andalucía.

Es más necesario que nuca este cambio, si cabe, al analizar lo sucedido en la legislatura que termina, en donde la presidenta de la junta, tenía los ojos puestos en la secretaria general de su partido en Madrid, dejando a Andalucía para un segundo plato. En donde comprobamos que se denuncian unas necesidades económicas para cubrir los servicios que precisan los andaluces desde la financiación autonómica y no se reclaman con la fuerza necesaria, porque quien gobierna en Madrid, es del mismo partido y no centra sus intereses en la región y es capaz uno de sus ministros de arriesgar miles de puestos de trabajo de una de las zonas más deprimidas de España, por meros caprichos ideológicos y sin pedir disculpas por la gran pifia que puede suponer la pérdida de la construcción de las corbetas por parte de Navantia, que afectaría además a unas doscientas empresas auxiliares integradas en el pedido naval.

Alguien me puede acusar de ir contra la Junta y contra la izquierda andaluza. Como no voy a atacar a quienes presumen de asar bueyes con billetes de 500e, impiden que se explique en el parlamento el caso de los ERE o  que se den a conocer en la casa común de los andaluces como se ha gastado el dinero de las finanzas, en prostitución y cocaína, sin que la presidenta pida perdón a la sociedad, sin que su partido entone el mea culpa o sin que los ciudadanos dejen de estar hartos de aguantar un cortijo socialista que se mantiene sin escrúpulos y alejado de la ciudadanía.

Es hora de cambio, de regeneración de potenciar unas políticas pegadas a los ciudadanos, para que Andalucía deje de ser la campeona de las colas en las estadísticas europeas y sobre todo, es hora que sus políticos se tomen en serio que Andalucía se merece más de lo que ellos han ofrecido hasta la fecha durante 36 años




1 Comment

  1. José dice:

    Esa es la esperanza de todos los afiliados del PP de Andalucía. El que el nuevo PP se tome en serio la Comunidad más grande de España y sea capaz de presentar un candidato creíble que se convierta en Presidente de la Comunidad. Ya está bien de aspirantes a dedo, como ha sido durante todos éstos años.

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