La gesta

Conforme cumplo años, voy descubriendo que la historia de Sevilla, la ciudad que me vio nacer, es casi inabarcable, y mira que tuve unos padres y unos maestros que me transmitieron con amor esos episodios, algunos con el aura de leyenda, que glosan nuestra memoria colectiva. 

Si acudimos al diccionario podemos ver cómo por gesta se entiende un hecho o conjunto de hechos dignos de ser recordados, especialmente los que destacan por su heroicidad o trascendencia. En su milenaria existencia como ciudad, todos tenemos conocimiento de alguna hazaña o proeza, que nos ha sorprendido por lo que supuso para la Historia hispalense. 

Fue el pasado viernes cuando dos actores de la empresa “Engranajes culturales”, que tan buena labor viene realizando al mostrar nuestra capital de una forma teatralizada, nos hablaron al grupo que visitábamos la base militar de Tablada con motivo de su centenario, de la gesta del capitán de ingenieros Mariano Barberán y del teniente de caballería Joaquín Collar, pilotos ambos del avión Cuatro Vientos. 

La aeronave era un Breguet XIX Súper Bidón, sesquiplano, fabricado especialmente para la ocasión, con un depósito ampliado hasta poder contener 5.000 litros de gasolina y 200 de aceite. Tenía la cabina cerrada y un panel de instrumentos de vuelo muy completo con dos brújulas, un altímetro, variómetro, reloj integral con anemómetro, indicador de virajes y de inclinación transversal, pero a fin de aligerar en lo posible el peso, no llevaba equipo de radio.

Eran las 4h 40m del 10 de junio de 1933 cuando estos dos militares partieron del aeródromo de Tablada, empleando 1.500 m de pista para el despegue, casi la totalidad del terreno posible, con el objetivo de realizar un vuelo sin escalas desde España a las Antillas, en Centroamérica, siguiendo la ruta de Cristóbal Colón.

Fu así como el cruce del Atlántico central supuso la mayor distancia volada hasta ese momento sobre el mar, superando la del estadounidense Charles Lindbergh entre Nueva York y París en 1927: ¡cuántas películas se hubieran filmado en Hollywood si los pilotos hubieran sido norteamericanos! ¡Cómo nos recordarían nuestros vecinos franceses, y no digamos los ingleses, esa hazaña si la hubieran realizado ellos! Aquí, en Sevilla, ¿cuántos de los que pasan a diario por la calle Avión Cuatro Vientos saben el motivo del nombre de esa vía pública?

Siguieron la ruta prevista con desviaciones mínimas: Tablada (Sevilla), Madeira (Portugal), San Juan (Puerto Rico), Guantánamo (Cuba) y Camagüey (Cuba), y llegaron a esta última ciudad el 11 de junio a las 20h 45m hora local, después de 39 horas y 55 minutos de vuelo ininterrumpido y 7.895 km. con el depósito de gasolina prácticamente vacío.

El recibimiento en Camagüey fue apoteósico, hasta el punto de que el público se abalanzó sobre ellos y causaron tales daños en el fuselaje del avión, que les obligaron a permanecer diez días en la isla, antes de partir para México, destino final. El vuelo constituyó un acontecimiento social de primera magnitud, y los aviadores fueron agasajados en los círculos políticos, sociales y mercantiles de Cuba. Un controlador aéreo de la época, Francisco Figueroa, relató que los pilotos recibieron el consejo de suspender el siguiente vuelo hacia México al menos durante 24 horas debido a las malas condiciones meteorológicas, aunque finalmente partieron según la fecha prevista.

La travesía hacia México comprendía un vuelo de 1.920 km que estaba previsto que se realizase en unas 12 horas. El 20 de junio despegaron de La Habana a las 8h 45m hacia Ciudad de México, y fueron vistos por última vez sobre la ciudad de Villahermosa, en Tabasco, a las 11h 35m;  a partir de esta posición desaparecieron y no se volvió a saber nada más del avión ni de sus pilotos. A pesar de los ingentes esfuerzos realizados, no pudo darse con el lugar de caída del aparato, un misterio que ha dado lugar hasta el día de hoy a numerosas teorías y especulaciones, creando un halo de misterio y leyenda acerca de cuál fue el fin del Cuatro Vientos y sus tripulantes: ¿caída al mar? ¿Aterrizaje forzoso por una tormenta, y posterior secuestro y asesinato por los indígenas? Lo cierto y verdad es que, hasta la fecha, ambos militares siguen siendo dados por desaparecidos.

Aunque el Cuatro Vientos logró su hazaña de recorrer 8.172 millas, el vuelo más trascendente hasta ese momento de la aviación mundial, sus pilotos no vivieron para contarlo.  Hay multitud de causas históricas que explican este olvido, pero al final hay que acudir al desdén y a la indiferencia que tenemos los españoles con nuestra Historia para entender esta injusticia. Que no quede por este modesto articulista.

Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com  




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2 Comments

  1. Charo dice:

    Muy curioso e interesante, algo totalmente desconocido para mi.
    Gracias por compartirlo.

  2. Didaqus J dice:

    Que gozada produce saber algo que no sabías, Sr Tobaja!! Éste artículo lo guardaré con celo pues es historia viva. Muchas Gracias. Que Dieu vous bénisse.

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