La eutanasia que viene

Lo de siempre y como siempre… Se elige un caso estrella, un caso verdaderamente límite cuyos protagonistas se presten a su publicidad, y se utiliza emocionalmente en telediarios, informativos, tertulias y demás programas, de modo que todos concluyan que la salida más digna para tan dramática situación es darle matarile a quien lo pida: un nuevo «avance progresista» que acabará sin duda imponiéndose.

Pues si con la falta de natalidad que padecemos se ha conseguido imponernos la «normalidad» del aborto (pese a la repugnancia que para una madre supone eso de matar a sus hijos antes de nacer), ¿cómo no van a imponernos algo tan «compasivo» como es facilitar la muerte a ancianos y enfermos, en una sociedad sobrepasada por los gastos en sanidad y pensiones?

Y su aplicación gradual también será la de siempre… Primero, se aplicará a las escasísimas personas que pidan su propia muerte; después, a aquellas que no puedan pedirla, pero lo harán otras por ellas; más adelante se irán ampliando los casos, y finalmente, una vez generada la presión de un ambiente donde determinadas personas sean vistas como una insostenible e insolidaria carga, la «dulce muerte» alcanzará a todos los que se encuentren en aquellas situaciones previstas por la ley.

Mientras tanto, benditas y benditos sean quienes sacrificadamente se ocupan de ancianos y enfermos, porque siguen siendo el mejor ejemplo de humanidad.




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