La corbata y el papanatas

La corbata está infravalorada. Es la prenda que más se acerca a la voz de su amo. Fijaos que todo tiene su lugar. Calzoncillo, camiseta, bufandas… y en el escalafón más ínfimo, los innobles calcetines. Cada complemento guarda lo más íntimo de su dueño con un recelo casi sectario. Son al humano, lo que el rabillo a Cleopatra… o la patilla a Curro Jiménez. Si prescindimos de alguno de ellos de forma casi infiel, nuestro cuerpo se resiente. Rozaduras, sabañones, escoceduras varias. Pero, y la corbata? Qué pasa si un hombre se niega a usarlas?… NADA.

Es como el buen samaritano, el vecino perfecto, la profesora desinteresada. Un hombre sin corbata es tan hombre como el que la lleva. Otra cosa es la situación. Este complemento se ha convertido en pieza obligada para el tipo elegante que sabe dónde y cuándo lucirla. Desde el que resiste estoicamente su terrible apretura en el gaznate en plena boda de julio a 43º, hasta el político que tiene vergüenza y respeto por su cargo (Ojo, guiño al político más vergonzante e impresentable que tuvo España, título que no es moco de pavo) pasando por el compungido acompañante en un duelo que igual ni le afecta en demasía pero que entiende que una vez más, respeto y compostura obligan.

Y luego está nuestro admirado mandatario, alias “cabezamuelle”, que balancea su perola de rasgos de guapo del salvaje Oeste americano al unísono con el vaivén de sus pasos lánguidos y perdonavidas… todo un yongüein del siglo XXI. Un calco del enamorado de Penélope Glamour, el guapo de “Con 8 basta”… El gerente de Cheers… el Dr. cachas de Anatomía de Grey (bueno no, ahí me he pasado…). No podría ser jamás mi pareja: arrastra las babuchas por los largos pasillos de Moncloa… como si lo viera.

Aún así tengo que decir que se merece todo lo cumlaude que exista, porque es capaz de hacer ruedas de prensa con temas variopintos de la importancia más nimia que exista dándoles tal relevancia que consigue una y otra vez que sus adeptos vean lluvia de estrellas donde los demás vemos caspa. Anteayer fue la negación del confinamiento, ayer la culpa a Vox por negar el confinamiento… hoy desprestigia la corbata quitándole injustamente su título de prenda por excelencia. Mañana le va a tocar a los calzoncillos.

PD: votad, votad malditos… Luego no me vengáis con lágrimas que bastante tengo con lo mío, chatines…




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