Colosal ha sido el muy visible resultado del proyecto titulado “Pinta tu Murillo” fruto del acuerdo de colaboración suscrito entre la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla y El Corte Inglés. En la plaza del Duque de la Victoria, en la fachada del centro comercial de la referida firma ha sido inaugurado un gran lienzo formado con multitud de teselas que configuran una réplica de la obra pictórica de Murillo titulada “Inmaculada Concepción” y conocida como “La Colosal” por sus grandes proporciones, puesto que se realizó para ser admirada desde lejos por situarse encima de la Capilla Mayor del Convento Casa Grande de San Francisco en Sevilla.

Fue construido el referido recinto conventual franciscano poco después de la Reconquista en el espacio que hoy ocupan la plaza Nueva y zonas aledañas. Durante seis siglos sería testigo de la vida en el corazón de la ciudad del Betis. Desde allí pudieron verse fiestas, corridas de toros y procesiones; y también ejecuciones, riadas e incendios. Fue asaltado e incendiado por las tropas francesas durante la invasión napoleónica. Fue exclaustrado con la desamortización de Mendizabal y finalmente demolido a mediados del siglo XIX. La fisonomía de la ciudad cambiaría con la creación de la plaza Nueva, como volvió a cambiar la dinámica comercial del centro histórico cuando se construyó el edificio de El Corte Inglés.


Quienes no pudimos admirar en vivo la belleza de las Casas Palacio que ocuparon en tiempos pretéritos el espacio físico que desde hace medio siglo copa éste Centro Comercial, no acusamos en profundidad el sentimiento de pérdida del valor arquitectónico de aquello que existió. Y quienes no somos cercanos a alguno de los miles de empleados que durante cincuenta años han trabajado en éste comercio, no tenemos plena conciencia de la riqueza salarial y económica  que éste negocio ha generado en la ciudad. Mientras que el mundo gire, será controvertida la pugna entre la conservación y el progreso. Y según las afinidades e intereses de cada cual en cada momento podrá seguir a una u otra bandera, e incluso cambiar cuando así le convenga.   

  Lo que es inmutable en los sevillanos es su fervorosa devoción a María Inmaculada, pues ya en el siglo XIII se fundó la primera Hermandad de la Concepción y no hizo falta que desde el Vaticano se promulgase el Dogma “Sine Labe Concepta” para que el pueblo hispalense desde mucho antes lo hubiese acogido como suyo. La genialidad del rockero Silvio lo sintetizó a ritmo de swing en una de sus letras “María es la Pura Concepción que antes que Roma, Sevilla proclamó”. Ya ven ustedes, pudo demolerse el Convento de los padres franciscanos que tanto fomentaron el culto a María Santísima, pero la fe en Ella fructificó en los corazones de los habitantes de la Tierra de María, como bien dijera San Juan Pablo II.  

Por ello, en ésta época que vivimos de pérdida de valores de identidad cristiana, de relativismo moral y de laicismo militante y combativo; más que lamentar las irremediables pérdidas arquitectónicas del pasado, me interesa el acercamiento de nuestra juventud a la belleza de María Madre de Dios tanto en el sentido espiritual como en el estético. Como hoy día la vida entera se mira a través de la cámara del teléfono móvil, todos podremos fotografiar la réplica del cuadro de la Inmaculada Concepción de Murillo sita en la plaza del Duque. Pero quien busque sensaciones más auténticas, a escasos metros puede disfrutar de la pintura original en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, como también puede acudir a cualquiera de los cercanos Templos a rezar un Avemaría; en ambos casos la entrada es gratuita y el beneficio cuantioso.   

             Y como estamos en el Mes de María, me despido de ustedes con los versos que compuso don Miguel Cid, poeta sevillano y adalid defensor del dogma concepcionista en el siglo XVI: “Todo el mundo en general, / a voces Reina escogida / diga que sois concebida / sin pecado original”. Que la Virgen María vuelva sus ojos misericordiosos hacía ustedes y les bendiga a todos.