“La cloaca soy yo”

Déjense de anécdotas y culebrones de verano. A esta gente le basta con que Monedero haga una de sus gansadas (esta vez en un bareto a las afueras de Sanlúcar de Barrameda) para desviar la atención de los asuntos verdaderamente serios que afronta este país.

Si quieren comentar algo de interés sobre la peleíta de gañán para consumo de las redes sociales que mantuvo el otro día ese distraído, bastaría con atender a que todo se sucede de malos modos pero… sin mascarillas.

En Andalucía su uso es obligatorio y más aún en espacios cerrados, a menos que estés sentado y consumiendo. Por no llevarla no la tiene ni en el codo, pero no hemos escuchado a ningún marlaskón que lo señale ni que amenace con multarle, como a un Rajoy cualquiera.

A estas alturas deberíamos tener la certeza absoluta de que todo esto sucede justo cuando Podemos necesita a toda costa (nunca mejor dicho) desviar los discursos y el encabronamienrto general de la población hacia otros asuntos.

Les vale lo mismo emplearse a cornadas contra la Monarquía que ponerse a hablar de las cloacas. Y ese nuevo “Rey Sol” que responde al nombre de Pablo Iglesias bien podría enunciar sus principios como “L’egout c’est moi” (“La cloaca soy yo”) y no “L’Etat c’est moi”.

Cada excentricidad radical que se les ocurra toma su asiento en nuestros días, lo mismo una gilipollez del femicinismo de la Montero, que dice ahora que feminismo significa repartir la riqueza como podría haber dicho que consiste en declarar mezquita la Basílica de Santa Sofía o ponerle laurel a un guiso de chocos, que alguna bobería de Errejón o de ZP en favor del chavismo venezolano.

Y la cuestión no es el pretendido escrache a Monedero, que es un “quidam”, un “don nadie”, un buscón, un chapero de la bronca por la bronca, un militante de la manipulación constante, un profesional del escupitajo al adversario, un sibarita del soviet, un proyectito de jefe de checa y, sobre todo, un testaferro de la inmensa pasta que el movimiento 15-M y el posterior partido que alumbraron recibía de las simas petroleras y cocaleras del chavismo, el correísmo y el evomoralismo bolivarianos.

A Monedero lo pillarán un día, no lo duden, recontando los billetes en una maquinita eléctrica, como dice Corinna, el virus de la Corona, que hacía el rey Emérito. La paradoja (cabalgando contradicciones) es que todos estos ataques a la Casa Real se fundamentan en las conversaciones que una buscona despechada mantuvo con ése al que ellos mismos acusan de configurar y ser el epicentro de las presuntas cloacas del Estado, de nombre Villarejo.

Sea como fuere, lo que procede es que actúe la Justicia de manera independiente y conforme a las reglas de las leyes y de las pruebas obtenidas, no reventando la presunción de inocencia como acostumbran estos secuaces cada vez que toman la palabra.

Pero es que no se puede estar todo el día reclamando “politizar el dolor” “normalizar los insultos” y utilizar el “jarabe democrático” del escrache y el acoso para luego dedicarse a destruir tarjetas de tus protegidas y querer convertirse en la víctima dolorosa que amedrenta y pega manotazos.

Nada nuevo, en realidad, habida cuenta que el marqués del populacho demonizaba a quienes cobraban 3.000 euros y a quienes se iban a vivir a un chalé en lugar de quedarse en el barrio saludando al panadero de toda la vida y luego se lo monta de castuza con piscina y cuarto de invitados.

De todos modos, el gran hallazgo del verano, si lo que le gustan son los cotilleos que desvían la atención de las cuestiones importantes, es que hace unos días en el Congreso de los Diputados pudimos comprobar que Irene Montero se depila la sobaquera con el mismo esmero que lo haría una muñeca de plástico. Seguimos cabalgando las contradicciones, ahora con láser y cremas depilatorias.

No se crean, les ruego, que el rescate que viene de la UE nos rescata de toda esta miseria. España va a quedar exhausta y los españoles estamos en el precipicio. No habrá manera de levantar a este país no ya por la insuficiencia de las ayudas que nos lleguen, sino porque la gestión de esos fondos nos van a conducir a buen seguro a una suma colosal de disparates.

Ni a Sánchez ni a Iglesias les ocupa ni preocupa la salida de esta crisis anestésica, catatónica y paralizante, sino apenas sostenerse en el pedaleo de sus cargos. Nos han venezualizado de casi un plumazo y nos han enviado desde el siglo XXI casi hasta la Edad Media.

Cada cual puede hacer juegos malabares con sus prejuicios ideológicos, pero van dos veces en quince años que el socialismo exacerbante de ZP y sus herederos nos han enviado al vagón de la alpargata y la maleta de cartón del emigrante.

Mientras tanto, Monedero sigue disparando sus chorradas en la nuca de los discrepantes y esparciendo sus chulerías de macarra por las playas de España.

He dicho.


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