La amarillita del Parque de María Luisa

La encantadora planta denominada  Acacia del Japón es doblemente engañosa, ni es acacia ni es del Japón; no pertenece al género Acacia, sino a Sophora, y no es originaria del país del sol naciente, aunque es allí muy abundante, pues procede de China y Corea, siendo introducida en Europa en el siglo XVIII. El término Sophora deriva del árabe y puede traducirse como amarillita, es decir, un amarillo crema pálido que es el color característico de esas maravillosas flores que se abren en verano y nos ayudan a soportar el demacrado paisaje urbano que predomina en el estío. Sus frutos son unas legumbres estranguladas en sus semillas redondeadas, colgando a modo de rosarios implorantes que recuerdan regiones orientales.

En nuestra ciudad abunda en jardines y avenidas, siendo atrayentes las del Parque de María Luisa que tapizan una de sus avenidas arbóreas más emblemáticas, la de Pizarro. Este árbol de mediano porte, pero muy coqueto y que exhala un agradable olor perfumado, recibe también el nombre vulgar de “árbol de las pagodas”, al estar frecuentemente en países asiáticos junto a templos y cementerios desde hace cientos de años. Los “árboles de la miel”, pues también reciben este apelativo, forman parte de pleno derecho del “Jardín de jardines” arábigo andaluz que amplió  y diseñó J. Claude Nicolás Forestier, después de que el primitivo jardín romántico ejecutado por André Lecolant a mediados del siglo XIX fuera donado al pueblo de Sevilla por la familia de los Montpensier.

A las cotorras les encantan los frutos arrosariados de estos árboles ensoñadores que nos trasladan a lugares lejanos, de los cuales vinieron obligadas estas bellas aves y, quizás, buscan ahora su raíces arcanas en las acacias milenarias de la China para poder intuir sus tierras ancestrales…

 

Acacia del Japón




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