BOCA PRESTADA


Anda que ha tardado bastante en echarse a la calle lo peorcito de la extrema izquierda andaluza para celebrar esa fiesta de la democracia cual es la alternancia en el poder emanada de las urnas, que diría algún cursi de plantilla. La misma noche del recuento ya hubo berrea antifascista porque el resultado no era el deseado para sus líderes. Pero donde lo han bordado – dicho sea sin ánimo patriarcal-, las damas del feminismo rancio, las milicianas del mal gusto, ha sido durante el debate de investidura de Juanma Moreno. A la llamada telúrica y vaginal de la jungla de organismos de protección oficial de la mujer que tiene la Junta, una división autotransportada de señoras de nacimiento, de adopción hormonal o quirúrgica y también algún señor despistado se desplazó hasta Sevilla para dar la nota. Se las veía felices recitando las consignas de rigor contra el macho ibérico, que en paz descansa desde que Landa y Lopez Vázquez abandonaron este valle de lágrimas. Qué buenas son las hermanas socialistas, qué buenas son que nos llevan de excursión. El repertorio de tonadillas está mas visto que el de Raphael: vamos a quemar la conferencia episcopal, macho muerto abono para mi huerto, etc. Al batiburrillo, financiado por alguien que tiene la pinta de tener toda la cara de nosotros, se unió -cómo no- la banda de Cañamero, qué boda sin la Tía Juana. También fueron vistas, juntas pero no revueltas, porque hasta en el feminismo radical hay clases, abundantes cargas públicas de carnet y nómina oficial. Asesoras de diputaciones, delegadas, directoras provinciales etc, todas debidamente travestidas de sindicalistas para la situación y transportadas a bordo de coche oficial con chófer heteropatriarcal. Dentro, la diputada podemita Teresa Rodríguez rompió aguas verbales con todo el rosario de boutades del manual carnavalesco que la ultraizquierda tiene para la ocasión. Desde llamar pistolero bilbaíno a Santiago Abascal, ella que lo mas cerca que ha tenido a un terrorista habrá sido en algún abrazo fraternal con Otegui, hasta etiquetar de fascista a todo quisque a la derecha de Susana. Discurso trufado de perlas cursis como la de las corbatas gordas tapando corazones pequeños, la que llevaba un vestido sacado del guardarropa del Falla y que se escandaliza de las descalificaciones a cuenta de los aspectos personales. El aquelarre, como era previsible, terminó con una procesión al sagrado conio. Un coniazo del burraqueo feminista radical que define mejor que nada en el mundo la defensa de los derechos de la mujer por el harem progre . Por último, y según alguna mala lengua tuitera, hubo autobús que hizo una paradita en el Primark, que ya que estamos aquí y esto lo paga la Junta…