Humor negro

Sí, pero no. O no, pero sí. Y así, en esa sutil pinza de no es lo que parece pero parece lo que es, nos movemos. Perdonen este chiste último.

¿Recuerdan, al menos los de cierta edad, aquella escena de la película Aterriza como puedas cuando la azafata, Elaine, se dirige al pasaje, en un tono medido, como pretendiendo tranquilizar, preguntando si había algún piloto entre los viajeros? ¿Recuerdan la reacción de estos? No inmediata, sino pasado un par de segundos, como si hubieran tardado en asimilar que iban sin control. Pues eso pasa en España.

Voy a tomármelo con humor que con amor se ve que las cosas no siempre funcionan.

Con humor, sí. Porque en primavera, será porque la sangre altera y las emociones se pasaron de tripis hippies. Bailamos, hicimos el amor —perdón por reiterarme— y no la guerra, aguantamos con la flor en la boca el happytime en el que pretendieron convertir aquel enclaustramiento los de la flor en el culo; porque no me dirán que el actual Gobierno no la tiene con estos españolitos aguantatodo que les ha tocado en suerte. Aquellas juergas intrabalconeras, aquellos mensajes lacrimógenos de los nietos a los abuelos, aquellas canciones a los Woodstock que hablaban de cuidar y valorar la sanidad pública —los profesionales de las privadas no tienen los mismos problemas, ¡para nada!—, de aves enjauladas que veían la primavera pasar, los resistiré en versión sesentera y la creada ad hoc tipo del barco de Chanquete (todos agarrados virtualmente cantando a la par).

El amor, vaya, se nos esfumó cuando nos desconcentraron y nos dijeron, en julio, que podíamos vivir en la nueva normalidad. La nueva normalidad requería precaución y responsabilidad por nuestra parte, ¡solo eso!, y requería anticipación, trabajo extra, compromiso institucional, consecuencia, compromiso y consenso con posturas coherentes y previsiones de todo tipo (sanitarias, económicas, laborales, educativas…). Pero llegó un verano que nos hizo ojitos y fuimos infieles con la pareja que nos había tocado. ¡Todos! Todos fuimos infieles. Todos teníamos ganas de echar una canita al aire. Ahora miren el resultado: bombo gordo.

Gobiernos autonómicos y el de la Gran Teta, que cada vez la tiene más como la de una anciana que como la de una joven lozana, nos dicen que volvemos a lo de marzo, pero sin ser marzo. ¡Claro! ¡Si es casi noviembre! Nos vuelven a confinar, pero sin confinarnos; se llama quedada familiar en casita por seis meses. Puedes salir por tu ciudad o pueblo pero, como Montescos y Capulettos, ay si te veo haciendo manitas en las lindes de el del vecino. Puedes ir a trabajar, abrir tu negocio, pero, ¿para quién? Bueno, esto puede ser más relativo.

Oigan, ¿y qué me dicen de los del MUTE? Sí, los de la cultura. Esos que cuando los mandamases son de cierto signo que no es el que a ellos les conviene sueltan exabruptos tales como stop fascismo y coñadas similares (que lo de polladas es muy machista) y sobre recortes aquí y acullá. Pues eso: MUTE por el foro.

En fin, señoras, señores… Ustedes no están confinados: están secuestrados. Pero con todas las de la ley. Gracias a la irresponsabilidad y dejadez de nuestros políticos; con seguridad, la promoción menos preparada desde hace décadas. Y gracias a la irresponsabilidad de muchos ciudadanos que, queriendo o no, se han convertido en negacionistas de la realidad y, sobre todo, en egoístas de un mes para otro.

¡Humor, mucho humor! Aunque sea negro: el humor y el futuro.




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