Historias de su puta mili…

Zapadores, TOAS, carros de combate… Abuelos, su teniente, fusiles, garitas y novatadas… Yo lo comprendo todo pero para aceptar soy más selectiva. Soy así, me gusta quitar el culo a los melones y no compro tomates secos, habiendo frescos. No he hecho la mili, pero como si la hubiera hecho. A estas alturas tengo dudas de si he llegado a desfilar. El Cabo Macías y el Teniente Peláez… Para nuestros tayuditos, son su parto y por lo tanto, tienen derecho a dar su fe. Y ya, cuando a estas alturas buscan en FB el paradero de algún compañero de barracón del que sólo recuerdan el nombre de pila y el mote: Alfredo “el aspirino”, échate a morir… Era de Cartagena… alto… con gafas…

En Mentes criminales, la rubia friki informática habría elaborado un listado de 20.000 Alfredos con esas características una vez hecha la criba correspondiente…

Yo no hablo con tanto amor y añoranza ni de mi primer perro… Esos petates… Esos madrugones… Esos colchoncitos… Ese tío con la trompetita a las 5 de la mañana… No hay necesidad… La mayoría no recuerda el nacimiento de su primer hijo, pero te puede detallar con pelos y señales el episodio aquel en que uno de los soldados se queda dormido en la garita y le esconden el Cetme… Qué risas… Se llevó tres días en el calabozo… Por Dios!! Que el de Oficial y Caballero se suicidó por menos!!!

Os recomiendo que en una reunión de parejas, cuando no haya tema de conversación y la velada amenace con mutar a velatorio, digáis la palabra mágica : Furriel… Preguntad si recuerdan el nombre de su cabo Furriel.. Y pedid otro cubata…




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