Habanera triste de diciembre

Antonio, no estoy en Sevilla – Sevilla se ve mejor de lejos – pero como si estuviera me llega, hasta la campiña extremeña, donde hasta ahora habito, la triste noticia de tu muerte y con ella la certeza de que ya hay un sevillano menos, de los de antes de la Inteligencia Artificial, aunque tú siempre estarás a la vuelta de cualquier recodo del barrio del Arenal – Arenal de Sevilla Torre del Oro donde los sevillanos juegan al toro – y en la hemeroteca de los tres diarios donde escribiste tus redondos artículos, retratando a la ciudad, recordando su patrimonio histórico y comentando la actualidad de una España de la que Sevilla forma parte, aunque a veces parece que los sevillillas no se dan por enterados.

Marcharse, por sorpresa y en vísperas de Nochebuena, no tiene gracia, Antonio, pero podemos intentar sonreír pensando en la bulla que se ha montado en la S- 30 – La ESE-30 era tu sección de artículos en El Mundo – con amigos y enemigos dando la cabezada – se escribe cabezada pero se lee cabezá – unos de veras y otros de ojana, y en la que se va a montar en tu funeral en el Sagrario el veintidós de diciembre mientras los Niños de San Ildefonso cantan el Gordo de Navidad.

La prensa sevillana, Antonio, se queda huérfana de tus artículos y muchos nos quedamos huérfanos de amigo. Hoy no estaré en tu funeral, pero voy a echar la mañana en el doblao de mi casa, buscando en mis archivos los correos electrónicos que nos intercambiamos, tú y yo, hace ya unos cuantos años, escuchando de música de fondo “Cuaderno de coplas”, el disco de tu amigo Carlos Cano con el que ya vas montado en un landó de marqués, hacia la Caleta, cantando una habanera, de piriñaca y de carnaval.




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *