Gore, Gates y el Apocalipsis

Todo lo relacionado con Bill Gates me hacer recordar a Al Gore. El segundo era un pardillo comparado con el primero, pero supongo que Gates tomó nota, allá por los comienzos de este siglo, del enorme nicho de negocio que suponía el cambio climático. Y lo perfeccionó porque además tenía mucho más dinero para hacerlo.

Gore centró toda su estrategia comercial y de marketing para llenarse los bolsillos con el cambio climático…. en Europa. Y sólo en un par de países, uno de ellos España, donde la clase política era y es suficientemente cateta como para babear con el “futuro no presidente de EEUU”. Así se presentaba Gore con muchas risas.

En EEUU se autopublicitó con un documental catastrofista por el cual le dieron un Oscar, cantado siendo él quien era y porque además anunciaba el fin del mundo, y ya sabemos que eso se vende bien en Hollywood. Luego, con eso y su imagen de vicepresidente y candidato a presidente víctima de Bush… pasó a sacar dinero a los tontos europeos. Montó algo parecido a esas cadenas de ventas estilo Avon. Una legión de seguidores leales a la causa que buscaban a su vez seguidores y “compradores” (él los llamaba “el ejército verde”) valiéndose también de famosillos del país que se mostrasen como seguidores donde él pensaba hacer caja. Por dar una conferencia cobraba en torno a los 200.000 euros, pagados a medias entre la Comunidad Autónoma, Ayuntamientos, empresarios…. Los políticos, claro está, tiraban con pólvora del rey. Apenas duró un par de años la estafa, pero lo suficiente como para sacarse unos milloncejos. Los políticos le daban dinero del presupuesto público, los famosillos se prestaban porque daba buena imagen lo de ser salvador del planeta (Agatha Ruiz de la Prada le pintó el cartel anunciador de las conferencias) y los empresarios pagaban pastizales por hacerse una foto con el Mesías, el hombre del momento. Aunque no sólo una foto. El negocio añadido de Gore era ser intermediario para abrir puertas en EEUU a esos empresarios de la energía verde (y de cualquier cosa) que querían invertir allí.

El modus operandi en las conferencias también era propio de una estafa tipo telepredicador… Se suponía que él quería difundir su mensaje por todo el mundo… pero no dejaba entrar a la prensa ni a nadie que no hubiera pagado la entrada, y se prohibía grabar la conferencia. Posteriormente la vendió en DVD. Algunos gobiernos autonómicos compraron miles de esos DVD para que se los pusieran a los niños en el colegio.

La táctica de captación también estaba perfectamente diseñada en sus apariciones ante un público entregado de antemano (por lo que habían pagado… aplaudían con las orejas) Alguien que asistió dijo que el discurso sobre el fin del mundo, las luces en la sala (más oscuro cuanto más trágicas eran las imágenes, más luminoso cuando anunciaba el poder de los asistentes para evitar el apocalipsis climático)… todo estaba perfectamente pensado para provocar el cargo de conciencia, el sentido de culpabilidad y la lágrima fácil viendo al cachorrito de oso polar muriendo de hambre y a mamá osa escuálida flotando en un iceberg a la deriva. Todo por nuestra culpa y por ello debíamos aflojar la cartera.

Pregúntese el lector por qué Al Gore está desaparecido hoy de la escena (él, que fue el inventor y promotor mediático de la lucha contra el cambio climático) ahora que ese cambio climático lo tenemos hasta en la sopa. Supongo que porque su estafa fue evidente y sus abogados le recomendaron que mejor desaparecía, a ver si la gente se olvidaba. Y de hecho se han olvidado. Nadie le recuerda ni le menciona. Qué curioso

Gates, sin embargo, no se conforma con estafar a unos cuantos pardillos. Gore a su lado es un vendedor de tónicos capilares. Sus planes son a lo grande, como el último para tapar el Sol desde el espacio aéreo sueco, lanzando encima de sus cabezas (y de las de varios países de los alrededores, es de suponer) toneladas de polvo de carbonato de calcio. Así piensa enfriar el planeta, por las bravas, poniendo una capa de polvo por medio. Ha descubierto que teniendo comprados los medios de comunicación, los Gobiernos, e inundadas las redes sociales…. el negocio es estratosférico literalmente, igual que sus ambiciones y su complejo de dios todopoderoso. Ni imaginamos qué consecuencias catastróficas tendría semejante desatino, pero han sido unos humildes pastores de renos los que le han dicho al Gobierno sueco que se lo prohíba, lo que implica que ya se lo iban a permitir. David frente a Goliat. ¿Caerá Goliat? De momento, no parece. Más bien es una especie de Hidra y sus tentáculos abarcan todo el planeta.

Él se vale de un marketing a largo plazo con vistas a crear conciencia y necesidades (vulgo comer el coco) de manera que se “fabriquen” futuros consumidores leales y permanentes para la mercancía que él vende. Y si no, también, crea la situación que provoca que crezcan esos consumidores futuros. Por eso me permito la osadía de casi poner la mano en el fuego y decir que en breve habrá un virus en el ganado para que la gente se vea obligada a comer su sucedáneo de carne hecho con pasta de guisantes o de quinoa, con el argumento de que la ganadería es muy culpable del cambio climático. Lo de los pedos de las vacas y eso. De hecho, anuncia muy ufano próximas pandemias peores que ésta. Porque también es adivino. Ya digo: el Mesías.

Recordemos que anunció esta pandemia y a la vez estaba invirtiendo millones en BioNTech, un laboratorio desconocido que inmediatamente después salió a cotizar en Bolsa, el 1 de octubre de 2019, justo unos meses antes de estallar lo de Wuhan. A juzgar por el movimiento de esas acciones en Bolsa, casi pongo la mano en el fuego otra vez y digo que vendió las acciones con una ganancia notable (de 15 dólares pasaron a 198) justo antes de que la vacuna de Pfizer y BioNTech fuera aprobada. Porque en ese momento cayeron en picado cuando lo lógico es que siguieran subiendo ya que estaba aprobada, y por tanto se vendería como salvación para la Humanidad víctima del virus.
Así que, en todo esto, lo que hay que mirar es el dinero, adónde va.

A través de sus fundaciones filantrópicas él invierte. Cuando se dice que Bill Gates “ha donado mil millones de dólares” no se los da a nadie gratis et amore, los pone en sus fundaciones y ese dinero se invierte en Bolsa y en empresas que van a fabricar lo que él promociona sembrando el pánico entre la gente, preferiblemente en el Primer Mundo, donde hay una población con alto nivel adquisitivo (en comparación con el Tercer Mundo) muy influenciable y propensa a tragarse todo lo que le vendan mediante el adoctrinamiento previo a través de todos los medios de comunicación que él ha untado, como por ejemplo El País, a quien regaló 5 millones de euros para que publicasen constantemente sobre el cambio climático y toda la ideología que le rodea. Como el sucedáneo de carne o las vacunas experimentales. Porque eso salvará tu vida y la del planeta. Y si no lo haces serás culpable de la extinción total. El mensaje
es ese, repetido machaconamente.

PD= Gates también invierte en cosas más prosaicas y que tienen menos atractivo para las huestes ambientalistas y animalistas: hoteles de gran lujo como la cadena Ritz-Carlton, una empresa de venta de coches de segunda mano (que obviamente funcionan con gasolina) y en energía nuclear. Pero eso no nos lo cuenta.




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1 Comment

  1. Alvaro dice:

    También apuesto por virus. Las vacas locas y pedorras. Y cargarnos los principios fundamentales de la termodinámica, de la vida y la energía, ahora o en 2030. Total, es lo que le enseño su padre, qepd, desde que casi nació, con la Planned Parenthood, de la que fue director muchos años. ¡Qué importante es la educación!

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