Dice un dicho popular que cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue. Y aunque tontos no son, eso es lo que está sucediendo con quienes han cogido la linde de un retardado antifranquismo que no sueltan por más que hayan pasado ya 43 años de la muerte del general. Retardados y rabiosos antifranquistas que, en sus sueños de héroes de película yanqui, consideran que con esta persecución a fantasmas del pasado se transformarán en aguerridos héroes antifascistas.

Y en la linde de estas creativas hazañas bélicas, las posibilidades que se les ofrecen son muchas y variadas… A veces basta con deslizar un rumor malicioso, sin mayor rigor ni comprobación, para elevar una infamia a categoría de notición con extenso tratamiento informativo y susceptible de un guion peliculero de cinespañó con candidatura a los Goya. Como por ejemplo, unas supuestas confesiones de la que fuera niña prodigio Marisol a Paco Umbral, diciendo que a ella y a otras niñas las llevaban a un chalé donde las mostraban desnudas para que las viera «gente del régimen».  Algo que ni siquiera consta que ella afirmase en algún momento y lugar. Pero, ¡a ver, antifraquistas del mundo mundial!… ¿con todo lo que se ha movido y removido para emporcar el franquismo, cómo se puede creer que un hecho tan envilecedor como éste, no se hubiera destapado y difundido a los cuatro vientos hace tiempo; y más aún por alguien tan «afecta» al régimen franquista como era la conversa al comunismo Marisol?


En otros casos, basta la denuncia de una farolera y machistoide intervención de un pobre tipo en un grupo de wasap, para enchironarle durante 50 días y sacar la noticia (¡ale hop!) en el momento que mejor interese…, transformando tan chusco episodio en un terrible magnicidio frustrado gracias a la intrépida actuación de los mossos (¡siempre tan leales al «Estado»!) mediante la detención de un terrible fascista, hijo de alcalde franquista (y, sorprendentemente, de los pocos de éstos que no son del PSOE) que guardaba en su casa un peligrosísimo arsenal dotado de armas inutilizadas, otras de aire comprimido y un temible lanzapatatas, para atentar (pero sin plan alguno) contra Pedro Sánchez… ¡¡¡debido a la exhumación de los restos de Franco!!!

En resumen, que todos los desagües conducen a Franco. Y por eso, en la cómoda, ancha y subvencionada linde antifranquista seguirán excavando, legislando y condenando. En esa senda todo vale si les sirve, no sólo para desprestigio personal, político e institucional de lo que significó Franco, sino contra todo lo que traiga causa y haya guardado con él estrecha relación de colaboración o procedencia.

Y que nadie se engañe: detrás de todas estas movidas y parafernalia de golpes de efecto y aparentes obcecaciones sinsentido en borrar y tergiversar la memoria histórica respecto al franquismo, apenas se oculta una estrategia que en realidad apunta hacia torres más altas que la imponente cruz que se alza donde reposa el general; una cruz que, al parecer, ni siquiera están dispuestos a defender los peperos medios de comunicación dependientes de la Conferencia Episcopal Española.