Ficus y Plazas en Sevilla

Laurel de Indias. Plaza de San Leandro.

Las plantas pertenecientes al género Ficus, término latino que significa “higo”, están distribuidas en más de ochocientas especies por todo el mundo. Sus regiones originales son diversas y algunas fueron introducidas en ciudades europeas como ornamentales, sobre todo las arbóreas de mayor porte, esbeltez y belleza salvaje, que han quedado unidas sentimentalmente a parques, jardines y monumentos. En nuestra ciudad están representadas una docena de especies, de las cuales existen varias que han quedado ligadas de modo indisoluble a plazas o glorietas emblemáticas. La mayoría de estos árboles se implantaron alrededor de los años veinte del pasado siglo, coincidiendo con la revolución paisajística que supuso el desarrollo de la Exposición Iberoamericana de 1929, si bien no todos  proceden del Nuevo Mundo. 

Quizás, el más llamativo sea Ficus macrophylla, higuera australiana, que con sus raíces aéreas, tabulares y superficiales ofrece una imagen portentosa, evocadora de selvas y bosques lejanos; se encuentran fantásticos ejemplares en la Plaza del Museo, Plaza de San Pedro, Jardines de Murillo e  Iglesia de San Jacinto. El árbol del caucho, Ficus elastica, procedente de Oriente y con hojas de inferior tamaño, también posee una talla majestuosa; su mejor representante se ubica en la mágica Plaza del Altozano, enclave trianero con resonancias flamencas y toreras. El laurel de Indias, Ficus microcarpa, de Asia y Oceanía, se distingue por las pequeñas hojas e higos que expone; su esplendor mayestático se hace visible en plazas muy arraigadas con fuentes de intenso pasado: las de La Encarnación, San Leandro y San Francisco son testigos de la infinita belleza de estos seres nobles y sublimes. La higuera herrumbrosa australiana, Ficus rubiginosa, de tamaño apreciable, se diferencia de los anteriores por la pubescencia de color ferruginoso que porta en el envés de la hoja; se puede observar en la Glorieta de las Cigarreras, Hermanitas de los Pobres en Luis Montoto y Hospital de San Juan de Dios en Eduardo Dato. El más conocido de todos es el asiático Ficus caricahiguera común, con algún ejemplar característico en la romántica y abandonada Isleta de los Patos del Parque de María Luisa.

Esta arboleda ha conferido a nuestras plazas y jardines un selvático carácter que nos trasporta a lugares remotos, realzando el brillo de unos espacios cotidianos con ocasionales fuentes o piletas de interés histórico-artístico, espectadores de múltiples aconteceres de infancia y juventud de los que hemos tenido el honor de nacer y crecer en esta maravillosa metrópoli…

Ficus y Plazas.




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