Estamos infoxicados

Lanzo pregunta…

¿Cuándo es la última vez que has mirado la pantalla del móvil? Seguramente la respuesta de la mayoría sea parecida: hace poco o muy poco. 

Vivimos actualmente en un mundo desbordado por la cantidad de información que recibimos a diario. Con el auge tecnológico venido de la mano de la fácil accesibilidad para obtener un ‘smartphone’ nos plantamos ante un escenario donde no paramos de recibir una cuantía asombrosa de información en cuestión de minutos. Esto supone un claro síntoma social relacionado con un trastorno obsesivo no oficial llamado infoxicación.

La infoxicación se define como el estrés que genera recibir cantidades enormes de información y no saber asimilarla, es algo así como un ‘empacho’ informativo. Todo pasa muy rápido, al menos así nos lo venden. El ‘monstruo’ de la infoxicación se alimenta además de fake news y bulos para desestabilizar continuamente a corrientes de opinión contrarias. Otro factor e ingrediente de este problema social es el tremendismo que se le da a la información, lo alarmante y grave vende más, es por ello, que solemos consumir más información con un carácter catastrófico y espeluznante. 

Tendemos a tener compulsividad a la hora de tratar la información, y el ejemplo es simple: cuando nos sucede algo, o queremos saber algo, nuestra reacción más instintiva es buscarlo por internet y nos quedamos con esa primera versión. El hecho de no analizarla y quedarnos con la primera búsqueda de Google, hace que nuestro “análisis” sobre cualquier cosa que se quede en algo superficial e inconsistente. 

Recibimos tanta información, que nuestra mente, a veces, es incapaz de digerirla. Pero hay que hacer una clara diferenciación, entre, disponer de información y procesarla. Debemos aplicar la llamada inteligencia emocional a la hora de procesar la información, al igual que tenemos muchos canales por los que acceder a esa información, también debemos tener un filtro a la hora de seleccionar cuál quiero y con que finalidad. Opino que es algo aburrido seleccionar y procesar informaciones que nos den continuamente la razón sobre cierta opinión que tengamos sobre algo ¿no sería más interesante y enriquecedor tener también información que nos rebata nuestro argumento? Conocer sólo los pros sobre algo, nos hará construir una idea débil y encorsetada sobre cualquier tema, tener el plus de conocer los contras fortalecerá nuestra idea y seremos más consciente de nuestro postulado.   

Por ello, ante la cuantiosa carga que recibimos de datos a diario, lo mejor es seleccionar bien qué información nos va a enriquecer mejor una idea.

Apuntando a un reto más radical ¿Por qué no desintoxicarse del alto uso de dispositivos móviles y redes sociales, que a su vez quizás nos ayude a vivir más tranquilos y con mayor paz? Quizás probando esta fórmula seríamos más felices. 




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