España convertida en un país de zombis

España está zombificada, quién la deszombificará, el deszombificador que la deszombifique, buen deszombificador será…

Más de 50.000 muertos según el Momo, (que también es nombre de dar susto); la Calvo obsesionada con los esqueletos del arcén izquierdo, con los del lado derecho pones cuneta y déjate de leches; una dedicación intensiva a generar espectáculo morboso en un valle de lágrimas y el cadáver de Franco sobrevolando el paisaje; se manifiestan los policías y guardias civiles ante el Congreso y llenan de féretros de pega la Carrera de San Jerónimo; las UCI de España siguen facturando cada día cadáveres con o por covid… La buena noticia es que la ETA ya no mata, se matan entre ellos y, a cambio, Marlaska concede el acercamiento de otros cinco presos a su casa.

Los ministros del Gobierno de Sánchez entierran sus labores, dedicados de manera intensiva a echar paladas de confusión sobre lo que verdaderamente importa. Así, mientras ustedes se preocupan cada día por escudriñar el futuro cada vez más incierto, merodean las cifras de fallecidos y contagiados en cada comunidad y se les congela el alma con las cifras de parados, mientras todo eso, digo, la ministra Yolanda Díaz presume de abuelito antifranquista en el Congreso, como si su departamento no tuviera nada mejor de qué preocuparse y su jefe de tribu, el marqués de la Stasi, se prolonga en sus ansias por guillotinar al Rey de España.

A su vez, Irene Montero, heredera de todas las lascivias de su cónyuge benefactor y ricachona sobrevenida desde la caja del supermercado, desata la yihad de los empoderamientos repentinos como quien descubre un sol deslumbrador en mitad de la noche oscura, cosa que le preocupa a nadie y menos que a nadie a las cajeras de Aluche y a las mozas de Alcorcón, que ahora permanecen confinadas por la caprichosa idiotez del 8-M, que se nos iba la vida en ello y a quien la vida se le ha ido fue a los abuelos a los que su amante padrino dejó en la estacada, habiendo asumido que estarían bajo su control.

Para colmo, cuando por fin se deciden a legislar algo, sólo se les ocurre hacerlo sobre más muertos y presentan una ley de eutanasia que maldita la falta que le hace a nadie teniendo abiertas de par en par las compuertas de la cámara de gas de la covid19. Abortos y eutanasia, la zurda siempre obsesionada con los muertos, antes de la vida y antes de morir. Nos quieren muertos, de covid, de hambre o de lo que haga falta.

Y los sindicatos ayudando todo lo que pueden, porque cuando el mando único era de Sánchez, pedían aplausos y escenificaban el “Despacito” con batas blancas y bolsas de plástico, pero cuando el mando único se lo han quitado de encima como quien se sacude el polvo, convocan huelgas contra Díaz Ayuso, no sea que se les escape viva.

Simón se marchó de vacaciones porque estaba cansadete y el Kichi, para no ser menos, se marcha de baja por paternidad, hasta dentro de tres meses. Volverá cuando los turrones o quizás empalme con el puente navideño hasta que pasen los Reyes Magos, que es fecha con sabor a monarquía antigua y aún llegará a tiempo para los ensayos del Carnaval.

No pregunten mucho por el resto de ministros porque nadie, ni ellos mismos, saben mucho más sobre lo que les toca hacer mientras Sánchez se reúne treinta veces y amamanta a las serpientes venenosas, a las que ofrece su compungido pésame cuando se suicida uno de los cabestros que, formando parte del comando Donosti, secuestró y asesinó a Miguel Ángel Blanco, como si a Bildu se le hubiera muerto el padre. ¿A ver si va a resultar cierto que Bildu es la banda heredera de los mafiosos y asesinos de la ETA? No, ¿verdad?

Los deslices de Sánchez empiezan a revelar lo que sabíamos todos, que para ser un buen mentiroso hace falta tener muy buena memoria. Que no dudo que la tenga, porque ha necesitado fabricar varias toneladas de la miel tóxica de sus embustes antes de caer en sus propios enredos y en su propia trampa y empezar a cometer estos errores imbéciles que le delatan: “¿De quién depende la Fiscalía, eh?”. O bien: “Quiero expresarle (a los de Bildu) mi profundo pesar por la muerte de un preso vasco”…

¿Y qué cosa son los presos vascos? Pues delincuentes nacidos en el País Vasco, condenados a prisión originarios de una de las tres provincias vascuences, lo que strictu senso incluye a los violadores, a los estupradores, a los falsificadores, a los prevaricadores, a los ladrones, a los…, en fin, ya saben. Los presos vascos son todos los que están en la cárcel por incurrir en un delito habiendo nacido en aquella región de España, conocida, al menos desde Cervantes, como las Vascongadas.

Pero para Sánchez, “preso vasco” es sintagma equivalente a “etarrata”, aunque dulcificado por la necesidad presupuestaria de sostener el Falcon de sus amores y mantener el colchón de la Moncloa. Y no hay más.

Sin embargo lo importante, ya lo saben, es que ese simulacro de Beria que es Iglesias pretende que, en mitad de este tsunami de parados y de esta tormenta de contagiados por el virus, los españoles nos pongamos a debatir sobre monarquía o república. Hasta que esto explote.

He dicho.




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