¡Enhorabuena, políticos de mierda!

Estarán cansados de leerlo, de escucharlo. Hoy se recuerda el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA. Con Blanco se inició el llamado Espíritu de Érmua –localidad del joven– y que supuso, al fin, un levantamiento pacífico pero de transcendencia sunámica contra el terror etarra. ¿Qué manos de aquella España no se levantaron pintadas de blanco? 

Pero aquella España no era esta. La de hoy está emponzoñada, está podrida, está embarrada y, como aquel sepulcro de los evangelios, blanqueada su podredumbre, su miseria moral como no lo había estado desde sus últimos tiempos prebélicos y fratricidas. 

¡Enhorabuena, políticos de mierda! Pero no somos todos los españoles, gracias a Dios, los que pensamos que ETA tuvo razones de ser, ni los que colaboramos a echar cal viva a la verdadera memoria histórica de nuestro país, ni los que tenemos a Otegi por un hombre de concordias, ni los que hemos olvidado que con quienes os hacéis fotografías con la sonrisa colgando como garfios en vuestros rostros han sido verdugos, asesinos, encubridores y corresponsables de crímenes de hombres, mujeres y niños a los que ETA y su brazo político, bajo sus diversos nombres, llamaban sin el menor arrepentimiento «daños colaterales».

Dos décadas desde aquel 13 de julio de 1997 y resulta que hoy hay quienes acusan a Blanco de ser culpable de su propio asesinato, hay quienes reprochan a las víctimas de estos sarnosos serlo y valerse de ello, hay quienes siguen ensalzando a los criminales con bailes regionales a la llegada a sus pueblos cual héroes infames, hay quienes pactan con quienes tienen el nombre de su partido político lleno de sangre inocente de compañeros que, otrora, lucharon por combatirlos. Era cuando las siglas tenían el honor que muchos de sus defensores les conferían con sus actos, con sus enterezas, con sus valores por la auténtica libertad y democracia. ¿Qué queda de aquello hoy? El recuerdo maniqueo por parte de sus propios compañeros (quede la muestra tras la muerte de Rubalcaba, por ejemplo).

¡Enhorabuena, políticos de mierda! Por haber conseguido hacer de España, al menos a nivel de vuestros afines ideológicos, un país ignorante y manipulado. Por haber revertido su realidad y hacer creer que esa realidad era la verdad. Por resucitar muertos revanchistas y enviar al limbo a aquel espíritu conciliador y valiente que antes citaba, el de Érmua. Os está quedando una España asquerosa mientras cobráis vuestro buen sueldo pagado por todos los españoles.

Lo dicho, políticos de mierda, ¡enhorabuena! Porque con vuestros actos y vuestros desplantes habéis logrado que hoy se haya vuelto a despertar la España dormida que reclama de nuevo, y no me cansaré de nombrarlo, aquel Espíritu de Érmua.




 

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