Encarcelar la vida

Mi amigo Ángel Pérez Guerra, periodista de raza y escritor de Sevilla, produjo la película “En el último minuto”, que versa sobre una muchacha que queda embarazada de su novio. Su angustia por su  precariedad económica y la presión del lobby de la muerte, con falsarios argumentos de que sólo alberga en el vientre un amasijo de células que pueden eliminarse con prontitud, la abocan a acudir a una clínica abortista, donde en la misma puerta el contacto con unos voluntarios la hace optar por lo más digno, humano e inteligente: tener a su bebé.  

La película es un bellísimo homenaje al movimiento provida, subrayando la solidaridad de la Hermandad de la O, cuyos miembros se rascan el bolsillo para facilitar el océano de la vida a los más inocentes brotes, materializando su coherencia en forma de pañales, de costear guarderías, de alimentos y vestidos, de pagos de alquileres de viviendas, de costes de luz y agua, etc…, para hacer posible que infantiles y alegres vecinos jueguen por nuestras plazas y calles, en lugar de haber sido olvidados en el vertedero de la historia y la vergüenza.

Seguro que mi amigo ha pasado a engrosar la lista negra confeccionada por el cachondeable Gobierno de Sánchez. El mundo al revés. Se pretende indultar a los independentistas tontos del lacito amarillo que quieren quebrar a España, a la vez que tramitan una ley para encarcelar a quienes, a pie de entrada a abortorios propios del III Reich de Hitler, ofrecen sencillamente infinitos horizontes de esperanza a las mujeres gestantes esclavizadas por el temor y la ansiedad. 

Somos muchos, cada vez más, los que, si hace falta, estamos dispuestos a acompañar al trullo a mi colega periodista. Porque somos muchos, cada vez más, quienes advertimos que a esta reforma legal, amparada en una supuesta libertad reproductiva de la mujer y gaitas, se le ve la patita al lobo que oprime al ser humano: el millonario negocio de la industria letal de los centros de exterminio prenatal, que teme que flaqueen sus ganancias. 

Más pronto que tarde muchos biennacidos, que seguirán el ejemplo de Ángel y su película, ocuparán cargos en nuestras instituciones de gobierno, para apostar desde ellos por el más elemental derecho y la antesala de todos los demás: el Derecho la Vida, escrito en letra mayúscula como merece. Será más pronto que tarde. Seguro.

Pepe Rodríguez Hervella: perrogrifon1965@gmail.com 




 

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1 Comment

  1. José Alfonso dice:

    Yo, también estoy dispuesto a acompañar a mi amigo Ángel Pérez Guerra al trullo si hiciera falta en aras a la defensa de la vida de inocentes a los que asesinos cobardes y ambiciosos tratan de masacrar.

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