En estos tiempos…

En estos tiempos en los que asumir el dogma y el pragmatismo de los sofismas sociales parece que hace necesario aceptar una premisa y las conclusiones de unas ecuaciones mal planteadas. En estos tiempos en los que parece necesario acunarse a las coplas y a las nanas con las que adormecen a los hombres. En estos tiempos en los que el poder no es otra cosa que disponer de los fondos para comprar voluntades. En estos tiempos en los que sus poderes acorralan de ultimátum a la sociedad, entre la simpleza y la filosofía que esconden sus verdaderas intenciones. En estos tiempos en los disfrazan de nuevo el aliño de viejas camisas totalitarias de recetas que engendraron sobre los eternos valores del ser humano, tal vez yo sólo sea una mancha en su nuevo apresto que les molesta, y no me rendiré a su simpleza ni jugaré a los dados con mis principios, ni dejaré que enmudezcan mis palabras con sus sordinas.

Siempre pensé que no debería dejarme arrastrar por los vientos que hinchan las velas de naves que no son mías, jamás me alisté en las tripulaciones de otros barcos. En las zozobras de los mares , siempre me sujeté a los mástiles que forjaron mis mayores, en las distancias del horizonte procuré que no me deslumbrara el espejismo de la luz sobre el vacío del cielo, siempre pensé que de las lenguas viperinas no se esparce más que veneno y por eso no me perturban sus halagos ni me hieren sus palabras, no me trastornan sus miradas ni me duele su desdén. No quise mirarme en el espejo de otros porque nunca reflejarían mi cara, jamás emprendí un camino sobre los zapatos de otro, ni descansé a la sombra de las trastiendas que me ofrecían. He mantenido encerrado en el cercado de la desconfianza a quienes se acercan solícitos al redil de mi solitaria vida hasta comprobar que mis perros pastores no los ladran como a extraños porque les huelen el miedo a que descubra sus mentiras. Siempre pensé que ni mi libertad ni mis principios pueden venderse como almoneda en cualquier puerto y, mientras mis pies sujeten la pesadez de mi cuerpo, no puedo aceptar que me alisten con envoltorios que no son míos.

Cuando se premia a los amotinados y quienes quemaron las velas, pero no puedes navegar en Alsasua, en Sestao, en Sabadell, en Vic, en Vallecas, en Ceuta, es que quieren el monopolio del comercio, poniendo al frente un capitán sin escrúpulos y piratas armados que asalten otras naves, y cuando alguien quiere el monopolio del comercio, es que ha hecho un negocio de la salud pública que nos permite navegar por el mar de la libertad. Cuando pasamos por la etapa de “Normalización” al acoso, cuando nos lo venden como una etapa “Emotiva” sobre la que se cargan las bodegas de las naves que ya dominan, cuando desde el poder se pasa a la etapa de “Institucionalización” de la violencia, es que la etapa de la Tiranía o cuarta etapa está enseñando las fauces sobre el rebaño, y debemos poner las carlancas a los mastines.

François Mitterrand dijo, que “Para hacer la revolución, ya no hace falta asaltar el Palacio de Invierno, basta con asaltar la escuela”. Y en estos tiempos en los que educación es el método de adoctrinamiento más sencillo, porque no encuentra oposición entre los adoctrinados, porque quieren escribir sobre las almas indefensas, indefensas de nuestros hijos como páginas en blanco donde se puede escribir lo que se quiera, mis velas no cogerán esos vientos, aunque hayan asaltado mis naves. Y me defenderé de los lobos que acosan a mis ovejas.




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