Andan estos socialistas, en unión de toda la patulea podemita, separatista y bilduetarra, queriendo enfrentar más de ochenta años después a unos españoles contra otros  Se conoce que no tienen otros argumentos, ni votos, claro, más que dar carnaza a sus más radicales seguidores. Este asunto, vital para la Nación, a lo que se vé, debía estar en la primera página de la agendita que iba haciendo Sànchez en las largas horas en que pensaba ( si es que esto es posible en un cerebro como el del actual ocupante de la Moncloa) como conseguir hacer realidad su ambición desde tierno infante, a saber: llegar a Presidente del Gobierno de España sin ganar las elecciones, es más, perdiendo cada una a las que se ha presentado con cada vez peor resultado.

Tiene mucho merito este empeño del PSOE de desenterrar muertos, cambiar nombres de calles o quitar cruces, entre otras lindezas, habida cuenta que para poder defender con tanto ímpetu su Desmemoria histórica, han de hacer un enorme esfuerzo para borrar, tanto de los libros como de sus mentes, la Historia real,  pues, de no hacerlo así, tendrían que ser sobre todo ellos los empeñados en dejar atrás ese pasado e intentar que nos olvidemos de sus crímenes antes y durante dicha guerra, de los miles de curas y monjas asesinados, de las Iglesias quemadas, del asesinato de Calvo Sotelo e intento de asesinato de los otros dos líderes de la oposición la misma noche, que, sin duda, significó la provocación ultima y la chispa que originó el incendio de la guerra, que estalló sólo cinco días después.


Sin todos estos precedentes, es seguro que no habría tenido lugar la sublevación contra un Gobierno despótico y criminal que, además, detentaba un poder ilegítimo e ilegal pues bien se conoce ya que las elecciones que le dieron el poder fueron fraudulentas. Así se constituye esta “Memoria histórica” (nunca dos palabras fueron más antitéticas) en un tremendo y abominable ejercicio de hipocresía y manipulación de masas que casa muy bien con la trayectoria, esta sí, histórica, de un partido como el Socialista.

Hace unos días, comentaba con un grupo de amigos que, siguiendo la doctrina de la calamitosa e infausta ministra Calvo (nunca nadie pudo aspirar a llegar a tanto ni España a tan poco) que, casi al comienzo de su mandato (hace apenas dos meses, aunque parecen dos años por lo insoportable de su irresponsabilidad), “dixit” algo parecido a esto, refiriéndose a la intención de su Gobierno o Gobierna de modificar el Código Penal (y, de paso, la mente de los jueces, como también dijo la “amiga íntima” de Garzón, a la sazón actual ministra de Justicia) en relación al delito de violación: “Donde no hay un sí, todo lo demás es no”, y que, continuaba yo, siguiendo dicha doctrina, impartida por la suprema sacerdotisa del feminazismo reinante, y habida cuenta que Sánchez ha llegado a la Presidencia del Gobierno sin que los españoles le dijéramos SI, es decir, sin ganar unas elecciones, se podía inferir que Sánchez y todo su Gobierno (o Gobierna), nos están violando a todos, en fin, que están violando en plan manada a la Nación española, que en ningún momento prestó su consentimiento al abordaje de las instituciones por parte de esta legión de revanchistas, advenedizos, oportunistas y cortoplacistas de la cosa.

Pues bien, estos socialistas no se conforman con violar a los vivos sino que también quieren violar a los muertos. Habrá que alabarles el coraje, y el estomago, hace falta mucho para convertirse en profanador de tumbas, eso sí, en manada.