Ellos no tienen condicionamientos

A veces los informativos nos sorprenden con alguna “noticia” que no parece relevante, que pertenece, como mucho, al ámbito de la “prensa del corazón”, y sin embargo nos la presentan como hecho que millones de españoles deben conocer.

Y otras veces sucede al contrario: un evento salta a los medios “del corazón”, a redes sociales de “cotilleo”, los medios oficiales lo ignoran, y entonces suena como poco serio dedicarle atención, aun cuando, en realidad, su trascendencia es no pequeña. Es el caso inverso al anterior: se le considera intrascendente y creo que no lo es.

Hablamos de la “fiesta LGTBI..” que se celebró en el colegio de la Princesa Leonor nada menos que el pasado 12 de octubre (todo un símbolo… el mismo día en que en Estados Unidos, otrora celebrador del “Columbus Day”, ahora preso de ideologías mendaces, derribaban estatuas de nuestro querido Colón). Claro: al tratarse de la Princesa, al salir el tema de unas fotos descocadas de otra princesa, la de Holanda, parece que así el asunto se cataloga como de “prensa del cotilleo” y no merece atención seria. El debate, si lo hay, se centra en la eterna cuestión moderna de si “se pueden publicar o no fotos de menores”, porque “los menores” y los “menores”… y los reyes de Holanda han protestado de que se difundan las soeces fotos de su hija disfrazada de trans entre otros MENORES, porque los MENORES son MENOREs y los menores…

Y así queda desviado el tema. Pues algunos no nos conformamos.

El colegio de la Princesa Leonor (ubicado, como tantos otros en el Reino Unido, en un entorno idílico y bajo muros históricos) se autodefine como “abierto, integrador, inclusivo, y sin ningún condicionamiento religioso, ni político ni de cualquier otro signo”. ¡Menos mal!

Y el colegio integrador y sin condicionamiento ideológico de ningún tipo decide organizar una “Queer Week”, una “Semana LGTBI…” para… ¿adivinan para qué?, para “dar visibilidad a ese colectivo”.

Una se pregunta, ya dejando aparte otras cuestiones, si en el mundo hay hoy un “colectivo” que tenga más visibilidad que ese. Una señora que acude a Urgencias con su hijo herido en la frente o con su nonagenaria madre víctima de una caída, pues mientras aguarda el turno debe contemplar, sin remedio, el gigantesco cartel de tonos morados, que, en medio de la severidad y frialdad de la sala de espera del ambulatorio, le informa de que “Sevilla es la ciudad de la diversidad sexual”. Sin réplica posible. No hablamos ya del día del Orgullo Gay y cosas así. Es que ni esperando el autobús, ni cruzando el puente, ni aun aguardando angustiosamente al médico de urgencia para que atiendan a una madre herida, ni aun así se nos puede dejar de recordar ese principio fundamental de la existencia en el siglo XXI, que vivimos en “diversidad sexual”. Que no se nos olvide.

¿A ese colectivo hay que “dar visibilidad”? 

Si es un  colegio tan integrador, ¿por qué no se fija en personas –dentro de lo molesto de ese pedante sustantivo, “visibilidad”- que realmente no tienen mucha? ¿Por qué no intentan “dar visibilidad” al grupo de mujeres idealistas que desearían una vuelta del romanticismo; o a las personas que sufren con las “palabrotas” o “tacos” que impregnan no sólo el lenguaje hablado sino toda las novelas contemporáneas y los artículos de opinión; o el “colectivo”, tan ignorado” que desea el silencio de fondo en vez de un hilo musical agresivo en todas partes…? Pero la lista podría ser infinita. ¿Por qué no se les “da visibilidad” a los niños que desean pelear con armas de juguete? ¿O a las personas que padecen de alergia a los perros?

Alguien se habrá rebelado contra estas dos últimas proposiciones. No armonizan con la ideología actual. Lo que demuestra que decir “no tenemos ningún condicionamiento religioso político ni ideológico” es una imposibilidad metafísica. Claro que hay una ideología detrás. Si no, ¿cómo montas un colegio, cómo organizas nada? Imagino que en el colegio estará prohibido robar y que habrá que mantener las habitaciones limpias: pues eso ya es una ideología (de las pocas en que todos hoy día podemos estar de acuerdo; pero sin duda es una ideología, un principio, un condicionamiento). También estarán concienciados del magno asunto de la “Comida Sana”  (¿eso no es ideología?), y de la ecología y de todos los topicazos de nuestra época… “No tenemos ningún condicionamiento”.

En el colegio podría haber algún alumno cristiano, de los que tienen la costumbre de honrar a los difuntos , incluso acudir al cementerio, este mes de Noviembre. El inclusivo y abierto colegio, ¿lo incluirá?

En fin, los cristianos ya casi nos hemos resignado a ser, en Europa, “el último mono”. Pero en el colegio podría haber alumnos musulmanes y alumnos judíos ortodoxos (es decir, de los que se lo toman en serio). En ambas religiones, lo de celebrar una semana “trans” es como… bueno, mejor no pensarlo. La enorme diversidad de la que tanto habla el colegio se referirá a colores de piel (no dudamos de que habrá una gran proporción de alumnos  de raza negra, china, árabe…). Pero en cuanto a cosmovisión y adhesión a valores concretísimos, la uniformidad es máxima.

Se acerca el Adviento. ¿Se organizará en el Atlantic College una semana para dar visibilidad a los cristianos que se preparan para la venida de Jesús? Ah no, porque ellos” no tienen condicionamiento religioso de ningún tipo”.

Pero el Halloween, ¿lo celebrarán?

Ellos no tienen condicionamientos religiosos ni políticos ni ideológicos. Menos mal.




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