El violador eres tú…, Marlaska

Os lo tengo dicho, que no se puede volver sola y borracha a casa a según qué horas, igual que no se puede ir a Vallecas a dar un mitin, porque son ganas de provocar.

De modo que sólo sí es sí y las piedras se reciben a portagayola y sin necesidad de consentimiento alguno, porque en ninguna parte de la Constitución ni en ningún otro lugar del ordenamiento jurídico hispano se recoge que para lanzar piedras al viento sin destinatario definido haya de exigirse el consentimiento previo de nadie, entre otras cosas porque no se puede pedir permiso a quien ni siquiera sabe que el cielo, o un OVNI (Objeto volador No Identificado), va a caer sobre su cabeza.

Lo malo es que cuando la piedra está ya en vuelo, al consentimiento, implícito o expreso, le pueden dar morcillas y ya el cascote viaja con personalidad ajurídica propia, camino de la cresta de uno de esos fachas que vienen a por uvas sin solicitar audiencia previa con las huestes de fasciocomunistas de la izquierda, tan herederos de las chekas como los de Bildu lo son de la ETA asesina, quienes esta misma semana celebraron aquelarre de brujas y monstruos en torno al padre putativo de todos ellos, el tal Julen Madariaga, quien además de tener una sucia escombrera de basura maloliente a modo de conciencia y un grave y doloroso padecimiento físico, el tipo no pidió para sí la aplicación de la flamante ley de eutanasia, tal vez porque no deseaba acelerar su arribo al otro lado de la cortina intuyendo que lo que le espere allí será aún más doloroso y ajustado a sus merecimientos.

Todo lo cual nos conduce al célebre jurista checo-norteamericano Hans Kelsen y a su visión positivista del Derecho, cuando enunciaba que “todo lo que no está expresamente prohibido está permitido”; o dicho de otra forma: “Todo está prohibido o permitido”, en función de si la ley autoriza o prohíbe expresamente algo.

Pero aquí, como las lagunas de la ley son charcas inmundas, entonces todo depende del juzgador, que en este caso, habida cuenta la superioridad moral de la izquierda y la paranoica o pueril confusión sobre la división de poderes que habita en el sanchicomunismo, se traduce en que serán Echenique, Monedero o la ministra ‘rookie’ Ione Belarra quienes decidan para cada ocasión si el violador eres tú o la hermana pequeña de Rociito, mismamente, ataviada de mantilla o con un Síndrome de Alienación Parental (que no existía, según Irene Montero) como peineta.

Hasta hace cuatro días, la susodicha ministra de los gofrepollas y los gofrechochis, sostenía que el SAP había que prohibirlo…, hasta que en el solar patrio aparecieron Rociito y su lisérgico discurso doliente, que tanto se parece al de cientos de miles de padres con sus vidas arruinadas por la maldad de la contraparte.

Prohibir el SAP como pretendía hasta hace un rato la Marquesa de Galapagar, equivale así a prohibir los despidos, como sugirió su amiga de la isla de las tentaciones, la vicepresidenta Yolanda Díaz, igual que pudo prohibir por decreto las tormentas, las olas marinas o los terremotos, que son cosas sometidas a la voluntad de estos tíos de la cogobernanza y ande yo caliente y ríase la gente de mi panza.

Uno de enero, dos de febrero y 7 de abril… a Vallekas hemos de ir, con una piedra, con una piedra… A Vallekas hemos de ir, con una piedra en el calcetín. Y mientras tanto, el gobierno, con serias dificultades para contar los muertos por la pandemia, que son confusos y escurridizos, salvo cuando la casca un etarra al que expresar sus condolencias, hace acopio de los damnificados así como Napoleón III hacía recuento de potros reventados y húsares desangrados por la cañonería enemiga en la batalla atroz de Solferino antes de convencerse de que… “el violador eres tú”, Marlaska.

He dicho.




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