Dicen que en las profundidades de las aguas de las Bermudas hay un gigantesco campo magnético, en forma de triángulo, que es capaz de succionar aeronaves, barcos y todo aquello que se acerque demasiado a la influencia del mismo. Dicen, al igual, que ello es obra de científicos extraterrestres que llevarían años y años investigando el comportamiento y composición orgánica de los humanoides. Puede ser, yo ni creo ni dejo de creer.

   Que viene a cuento el detalle, porque en el triángulo acutángulo que conforman las barriadas de El Rocío, El Cerezo y La Carrasca, también vienen ocurriendo cosas que no son precisamente normales y a las que Cuarto Milenio, sin duda, debería dedicar uno de sus programas. Pues no pasa un solo día sin que artefactos de toda índole y hechuras aparezcan diseminados por sus aceras, plazas y zonas ajardinadas, ofreciendo a los ojos de quienes visitan, pasan o pasean por las citadas zonas un espectáculo multicolor que ya quisiera Pink Floyd para sus conciertos.


   Y es más que lastimoso el hecho, ya que a la falta constatable de limpieza por parte de Lipasam (por mucho que afirme lo contrario el que gobierna a Sevilla y su peona de confianza para el Distrito Macarena, la señora o señorita Macías) se le suma –todo hay que decirlo- el escaso comportamiento cívico de quienes habitan por estos lares. Y en este apartado concreto, no solamente hay que incluir a latinos, musulmanes, gentes del Este, africanos o chinos; sino que es de justicia hacer mención del sevillanito chuleta: el que se pone a fumar unos cuantos cigarrillos apoyado en su balcón y no le importa tirar a la acera las colillas, o el que las inunda de migas de pan para las palomas, o el que se acostumbra a depositar sus bolsas de basura junto a los contenedores y no dentro y así las destripan los rumanos, los que no recogen los excrementos de sus pobres mascotas, o los que acumulan muebles viejos por todas partes sin ponerlo en conocimiento del consistorio (que para eso hay un teléfono)

   Comprendo que para este estado de barbarie ciudadana solamente funciona un mecanismo de vital importancia y que se llama CULTURA. Pero ¿dónde la cultura? ¿Incentiva el ayuntamiento hispalense, como es debido, la educación comunitaria y la tan cacareada integración? ¿Se hace lo suficiente, por parte de quienes ordenan y mandan en esta ciudad, para que la cultura penetre como navaja plateá en sus barrios? …A mí me da que no. Y mire usted que me pateo a diario esta triangulación urbanita de la que les escribo. Pues nada de nada, oiga. Festejillos de tercera división, si acaso, para contentar a unos cuantos.

   Pues que un servidor sólo ve a latinos con latinos, musulmanes con musulmanes, chinos con chinos, africanos con africanos y españolitos con españolitos. Y mucha mierda, francamente, mucha mierda. Hay días en que el grado de autosatisfacción en sus cargos que se gastan algunos ediles lo metería directamente por entre la escombrera que padecemos los que por estos contornos nos ganamos la vida como mejor podemos. Y hay días en que deseo que a estos “señores” de exquisita palabrería se los trague sin compasión ninguna el triángulo ese que está bajo las aguas de las Bermudas. De momento, y como buen ciudadano, me conformaría con que  conozcan in situ, a fondo, otro triángulo, el que a mí me gusta denominar triángulo de la basura.