El regreso de Franco

No sé si se han dado cuenta, pero la vida es tan sarcástica que podemos llegar a vivir en un constante estado de oxímoron. Esto es: que digamos una cosa cuando, en realidad, pretendamos decir otra.

Cuarenta años bajo una dictadura no les bastaron a una parte de España para querer enterrar a Francisco Franco, que quieren volver a sacarlo a la luz. Que si ojalá estuviese enterrado boca abajo, que si ojalá le pusieran encima de la tumba una placa de hierro (por si las moscas), que si, que si… Que sí, que sí. Que lo que Sánchez y este gobierno de pajas mentales, con perdón, quería era memoria histórica, pero de la de verdad. Un Walking Dead en toda regla. Y miren por dónde, no solo no les ha bastado volver a desenterrar recuerdos y rencillas superadas por la grandísima mayoría de españoles —porque algunos no podían vivir sin Franco, y no hablo de la fundación que lleva su nombre, más bien los contrarios— sino que, además, lo van hacer salir, literalmente, de su tumba.

Aparte de los memes y demás chistes que esto acarreará, pues en España, a Dios gracias, aún conservamos el sentido del humor de lo picaresco, el PSOE más inútil de su historia ha logrado hacer saltar por los aires, con este inicio de campaña tan triunfal —comprenderán la cursiva—, la Ley de Amnistía General de 1977 que, ese sí, señor Sánchez, fue el gran logro de la democracia que se nos avenía a los españoles: el olvido y el perdón, la paz,  la concordia, que también rezaba el discurso de Azaña en Barcelona, en 1938. Nadie dijo que no hubiese habido Guerra Civil, sino que era hora de superarla; aunque no fuese del todo justo, sí era del todo necesario.

El PSOE y Sánchez, por separado y en conjunto, no han hecho más que socavar un terreno movedizo lleno, con perdón, de mierda. Unos, espero que la mayoría, pasarán del tema; Franco no es en 2019, tras cuarenta y cuatro años muerto, problema de ningún tipo para España, por mucho que Amenábar y los vividores del franquismo, que viene a ser la izquierda ideológica y política más inútil del país, los nacionalismos e independentismos, se empeñen en ponerlo como causa de los males que nos suceden. Esto es vivir del franquismo hoy, no sé si se habían percatado. Seguro que sí. 

Franco está hoy más vivo que la noche del 20 de noviembre de 1975, eso lo tengo más claro que nunca, pero los que hoy lanzan soflamas de satisfacción, la gran mayoría, la inmensa, estoy convencido, ni tan siquiera vivieron los últimos suspiros de este. Los que se pasan la vida clamando justicia hoy, en la resolución del Tribunal Supremo, ven un ajuste de cuentas, una inútil, vacía, yerma venganza servida más en caliente que nunca. ¿Cuántas familias habrán con muertos en cunetas, fosas comunes y checas, que no reclaman a sus muertos? Y a los que la Ley de Memoria Histórica, por cierto, no reconoce como represaliados.

Sánchez el super ego, lo ha vuelto a hacer. Su persona, su ambición de poder, su arrogancia sobre los intereses de todos los españoles, sin distinciones, ha prevalecido. Hay una parte de España que lo aplaude, no sé muy bien por qué. Al final, van a ser ellos quienes den cumplimiento a uno de los últimos deseos del Generalísimo: no ser enterrado en el Valle de los Caídos. Aunque, evidentemente, se han metido en contramano. La familia recurrirá y en Estrasburgo existe un precedente, de Polonia, donde su gobierno obtuvo un importante varapalo por hacer lo mismo que el desgobierno español pretende y eleva eufórico como una victoria de no sé qué.

Pues nada, show must go on! Ahora sí que sí, Franco vuelve de entre los muertos, saldrá de su tumba y su descarnado cuerpo recorrerá Madrid, desde El Escorial, entre los vivos. Prepárense. Parece ser que vamos a ser espectadores de la ficción más surrealista hecha realidad, ochenta años después, Francisco Franco regresará victorioso a la capital del reino. Victorioso, sí. Porque, además, según una ley de Zapatero —Za-pa-te-ro—, Sánchez, si sigue de presidente de este engendro que comanda, según un editorial contrastado del digital El Diestro, por  RD 684/2010 con fecha en el BOE DE 22 de mayo de 2010, sección 1 página 44835, ha de presentarle respetos como Jefe de Estado que ha sido.

No me digan que este peliculón no es digno de llevar la firma de Buñuel, de Berlanga o de Cuerda.




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