El puñalito del alcalde Espadas

Con buen criterio y en coherencia con su grave obligación de verificar la actuación del gobierno municipal de Sevilla, la Concejala del Partido Popular Ana Jáuregui, en la última Comisión de control y fiscalización, formuló unas sencillas preguntas acerca de las fases en las que se hallaban ciertos proyectos de recuperación de la ciudad para acogerse a la financiación de la Unión Europea, así como sobre el porcentaje participativo de nuestro Ayuntamiento, insistiendo en que se le facilitaran datos y cifras exactas.

La respuesta del Concejal socialista de Economía, de cuyo nombre no quiero acordarme, fue más propia de un portero de fútbol por aquello de echar balones fuera, con vaguedades y sin referir nada en concreto, finalizando con una frase de desvergüenza, para disimular malamente su desconocimiento en un asunto tan relevante para nuestros comerciantes y vecinos, del tipo de la regañina que le soltó la madre de Boabdil a su chiquillo: “No pregunte por saber lo que el tiempo le dirá, que no hay nada más bonito que saber sin preguntar”.

Los sevillanos que tenemos dignidad y dos dedos de frente, nos sentimos indignados con semejante respuesta, si es que esta puede calificarse así. 

Y es que si una se levanta a las seis de la mañana para batirse el cobre en la lucha diaria, para currárselo a tope y poder pagar impuestos y tasas que mantendrán el entramado administrativo local y los sueldos de supuestos Concejales socialistas de Economías y de gaitas, con sus asesores y con sus cargos remunerados en comisiones y en consejos, en protocolos y en chorradas, exigimos, al menos, que tan excelentísimos patricios adláteres del Alcalde, tengan a bien estudiarse las preguntas que previamente ya conocen y que les van a hacer en sesiones plenarias y demás, sin limitarse a largar solemnes estupideces sacadas de Google unos minutos antes.

Con independencia de adscripciones políticas, en cualquier democracia seria se produciría el cese inmediato del representante público que osara contestar de un modo similar. Pero Sevilla is different. O, parafraseando a Los del Río, el Alcalde Espadas tiene un color especial, como aquel que dijo, que todos fuimos testigos del micrófono abierto que reprodujo sus gruesas palabras dirigidas a los miembros de una asociación ecologista: “Habría que haberlos matado”. Sin hablar para nada de dimisión, que por algo van de señoritos.

De tal espada tal puñalito, choteándose de los sevillanos y sin tener ni puñetera idea. 




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *