El profeta del calendario zaragozano

Tezanos es un niño pequeño al que le das un lápiz, le pides que te dibuje un árbol y te devuelve un folio lleno de rayas incoherentes y sin significado alguno.

– ¿Estas rayas de aquí son el tronco del árbol, hijo?

– No, mamá, eso es un tiburón que hay en una rama cantando pío pío.

Y en ese plan.

A Tezanos le preguntas la hora y te responde con los precios de ofertas del Alcampo o te encaloma el horario de salida de los trenes de cercanías del área metropolitana de Wuhan. No tiene medida ni el surrealismo de sus encuestas es capaz de adaptarse a su velocidad de mutación; es decir, no te da tiempo ni a reírte.

En un test de Rorscharch, a Tezanos le pusieron delante varias muestras con esas manchas simétricas listas para el psicodiagnóstico proyectivo y el tipo reveló de manera invariable que lo que veía en cada uno de los dibujos era, sin ningún género de duda, a Pedro Sánchez coronado de laureles ingresando en los Campos Elíseos a bordo de un carro triunfal tirado por corceles blancos. Al ser repreguntado por el especialista si sabría decir la hora del acontecimiento, Tezanos responde:

– En el Lidl los tienen de oferta.

Por la encuesta del CIS sabemos que la crisis del coronavirus y la declaración del estado de alarma de Sánchez, prorrogable hasta agotar las próximas seis legislaturas, produce efectos milagrosos.

Por ejemplo, si el porcentaje de encuestados que en el pasado mes de marzo consideraba que su situación económica personal era buena o muy buena sumaba un relativo 35,8%, en la del mes de abril dicho porcentaje había ascendido al 69,8%, y en la de ahora, en mayo, sigue mejorando la impresión personal que los encuestados tienen de su propia economía hasta alcanzar el 70,1%.

Visto así, qué duda cabe que la consideración de la amplia mayoría de los españoles mejora a medida que prolongamos nuestra inactividad forzada y forzosa, lo que nos convierte a todos en rentistas pasivos de alguna lucrativa siesta que ni los más finos analistas de Wall Street han logrado aún incorporar a sus índices de valores. Es de suponer que dicha percepción que tenemos de nuestros bolsillos deberá constituir argumento principal para subirnos a todos los impuestos.

Tezanos, con su barba blanca de Caifás o de Inocencio X, es el “capitán ad anteriori” que actúa como un fraile mendicante conectado con el más allá del tiempo que prepara el advenimiento de las buenas nuevas como un eremita que viniera de regreso.

La misión de sus encuestas no es auscultar la realidad ni tomarle la temperatura a la sociedad de cada mes. Sus profecías no pronostican las epidemias ni los tiempos venideros, pero allanan la conjunción de los planetas de Pajín y preparan la llegada de la resurrección del eterno neo cristo socialista. O sea, una lucha por la profecía autocumplida. Al contrario que en los Evangelios, la mentira nos hace libres… de pensar lo que nos plazca.

José Félix es santanderino por nacencia pero ejerció de profesor en Galicia, en Santiago de Compostela por más señas, donde aprendió, seguramente, a subir y bajar las escaleras sin moverse del rellano. Sus encuestas son el calendario zaragozano del sanchismo con la previsión hecha a ojo de buen cubero. En sus cabañuelas de agosto, Tezanos contempla siempre granizadas y tormentas que joden las cosechas de la oposición y adelanta primaveras contraintuitivas y brotes verdes perpetuos para el gobierno.

A Tezanos le entusiasman los anillos de sello con su firma, como le sucedía a los opíparos obispos del Papado de Aviñón y lees dos preguntas suyas (pero sobre todo las alternativas que te ofrece para responderlas) y sabes que la encuesta lleva una marca de agua tan indeleble como las de los billetes de 500 euros, sobre todo cuando enciende los focos sobre la oposición y apaga las luces si se trata del Gobierno.

“En circunstancias como las actuales, ¿cree que los partidos y líderes de la oposición tienen que colaborar y apoyar al Gobierno, dejando sus críticas o discrepancias para otros momentos, o que deben continuar criticando y oponiéndose en todo lo que consideren?”, pregunta Tezanos generosa y limpiamente, cuando pudo haberlo planteado de forma más directa y sencilla: “¿No me irá a decir usted que esta oposición de mierda no merece que el Gobierno los mande a tomar por saco, verdad?”. Respuestas posibles: “Sí” o “Sí”. Y así todo.

“¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla…?”, preguntarán, tal vez, los encuestadores de Tezanos la próxima vez para incorporar algo de lirismo a las opiniones de los ciudadanos. Y entonces la pregunta del mes pasado sobre la censura previa le habría quedado más poética: “¿No es verdad, ángel de amor, que habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas en las redes y en los medios, remitiendo toda información sobre la pandemia a las fuentes únicas y verdaderas de los ministros o cree que cada cual puede hacer de su capa un sayo y seguir matando a gente como hacen Abascal y Pablo Casado?”. Como posibles respuestas, Tezanos incluiría: “Está claro” o “Noniná”, sin sesgo.

He dicho.

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