El PP y Franco

Es posible que el PP vaya a dar con sus huesos en la tumba de Franco. En el fondo -nunca mejor dicho que hablando de una fosa- esa es la trampa que le tiende electoralmente el PSOE, que pise el suelo aparente de una democracia que por debajo da con el vacío.

Si el PP va a abstenerse de votar la exhumación de los restos de Franco, entonces es que le pilla el lavado de cara todavía ante el espejo del aseo político. Entonces es que el PP es más de lo mismo en intereses partidistas, sigue sin distanciarse del pelotón, sin alcanzar la primera posición de una política valiente y veraz, sin complejos de inferioridad y, por supuesto, sin estafas como la de Rajoy y sus secuaces Cospedal, Sáenz de Santamaría o Montoro.

Si el PP va a empezar ya sin el talante de la audacia, apocado, sin discurso para aclarar a los españoles tantas cosas que necesitan de aclaración sobre nuestra Historia, me huele a plato nuevo pero con las viandas en mal estado.

Rajoy, el irresponsable responsable de cuanto estamos llegando a ver, dio la razón a la voz popular de que los políticos son todos iguales. Casado apareció presuntamente para enmendar la plana, para cambiar el hastío general de la gente y estimular las viejas ilusiones con sus nuevas promesas. Habló vibrante de su corazón enamorado de España. Pues debería saber que abstenerse es lo menos natural del amor. Y que la política española lo espera, más allá de su partido, en la originalidad de los modos, en un estilo inconfundible de honestidad, en un sello personal que siempre haga esperable su transparencia.

Franco ya entró en la Historia, inmodificable por más que quieran modificarla. Sánchez se empeña en manipular el pasado porque no es capaz de transformar el presente. Y si Casado se pliega al falso reparto de etiquetas que pretende el resurgido Frente Popular (buscando que se delaten identidades que represaliar), quizás acabe siendo no más que un vencido en esta repugnante contienda del rencor y del odio; quizás no le dé tiempo al urgente lavado de cara del Partido Popular, sino a embalsamar un rostro que no tuvo agallas para levantar la cabeza.



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