El nacionalismo de Susana Díaz

Cuando un político utiliza el sentimiento de pertenencia como escudo para tapar las carencias de su gestión, no permitiendo la posibilidad de quienes no piensan igual, puedan criticar la gobernanza, lo único que demuestra es tener un miedo a la realidad, la necesidad de sentirse protegido respecto a los demás y sobre todo, una incapacidad manifiesta de replicar con hechos y con datos, que los ataques o críticas recibidos, son injustos y dañinos hacia la sociedad que rige.

Esto le viene sucediendo de un tiempo a estar parte a Susana Díaz, la presidenta de la Junta de Andalucía y secretaria general del PSOE, quien cada vez que recibe críticas por su gestión, por la gestión de su partido, que lleva cuatro décadas en el poder, apela al hecho de que estas críticas suponen un insulto a Andalucía y manifiesta sus quejas por cada una de las opiniones que desde la limpieza democrática y del ejercicio de la política, se realizan desde dentro y fuera de esta comunidad autónoma.

El hecho de ver a la presidenta de Andalucía usando tintes nacionalistas para justificar errores, además de resultar ridículo insulta a la inteligencia, porque ni la presidenta de la Junta, ni nadie, es propietaria de esta tierra de ocho millones de habitantes, ocho fabulosas provincias, con diversidad de ideas, opiniones y sentimientos.

El ser andaluz y sentirse andaluz, nada tiene que ver con la gestión de un partido político que, legislatura tras legislatura, deja en evidencia su capacidad de gobierno de una comunidad autónoma con grandes posibilidades, gran capital humano y sobre todo con la vergüenza de que cuando los nacidos o residentes andaluces salen fuera, tienen que sufrir el hecho de que le son reprochados los actos de sus dirigentes porque son actos que dañan por un lado al pueblo andaluz y también al conjunto de España. Porque de ser la cabecera de las regiones en desarrollo por su potencial, es el escenario del escándalo constante, en donde los políticos que la gobiernan toman a los ciudadanos como lacayos por no pedirles perdón por su mala gestión, por no explicar las causas por las que se han producido actos de corrupción incomprensibles que dañan no solo la fuerza de la región, sino la posibilidad de prosperidad de sus habitantes y, sobre todo , porque desprecian el ejercicio de la democracia, utilizando las instituciones a su antojo, en vez de hacer que estas sean el orgullo de todos por servir a todos.

Quien esto escribe no es andaluz de nacimiento y conoce el nacionalismo porque ha escapado de él. Quiero y admiro Andalucía porque en la tierra donde nací, muchos andaluces han ayudado a darle prosperidad con su trabajo, pero, sobre todo, porque muchos andaluces, servidores del estado, han contribuido a llevar la paz, la libertad y la democracia a mi tierra, a pesar de que han sacrificado sus vidas por ello. Esos andaluces, merecen respeto, cariño y admiración, para que ahora venga una política apropiándose de algo tan importante como el sentimiento de pertenencia para esconder sus vergüenzas.

Susana Díaz, sea valiente, dé la cara por los años de su gestión como presidenta de la Junta de Andalucía y sobre todo como la secretaria general de un partido que durante cuarenta años ha regido los destinos de la región. Pero no apele a algo tan indecente como identificarse con Andalucía, porque andaluces somos todos, de izquierdas, de derechas y de centro, nacidos y no nacidos y como tales. Tenemos derecho a criticar, exigir, demandar, loar y especialmente  a votar a quien nos parezca oportuno, sin que nadie, absolutamente nadie, se apropie de lo nuestro, de lo que es de todos y para todos, teniendo en cuenta que por eso conformamos algo denominado como estado democrático y de derecho.

Por cierto, si quiere defender Andalucía, esta semana tiene motivo para hacerlo cuando el presidente del gobierno, que hasta el momento no ha cumplido con las demandas realizadas por Vd respecto a la financiación autonómica por mandato del parlamento, venga a Sevilla a celebrar un consejo de ministros, que es más propaganda que realidad, más publicidad que una reunión del gobierno de la nación para impulsar Andalucía y más un teatro de dádivas falsas hacia nuestra región que realidades. Porque los presupuestos con los que cuenta no son los suyos, ni los que pretende aprobar están avalados por las autoridades europeas, aprobados en el Congreso de los Diputados y sobre todo, permítame la licencia, no puedo aceptarlos; porque son unos presupuestos que pudieran traer la miseria moral por ser apoyados por independentistas, pro-etarras y por quienes sí desprecian Andalucía, además de suponer una ruina para España, tal y como lo califican todos los expertos en economía que explican su potencial destructivo de la prosperidad. Dígale que le deje participar en las decisiones respecto a Andalucía del gobierno de España y que no sea el PNV, ni los que quieren romper España, quienes decidan o tengan en sus manos el futuro de nuestra grandiosa Andalucía, porque quienes odian a España, odian a Andalucía y no podemos permitir que decidan sobre nuestro pan, nuestro trabajo, nuestra prosperidad y nuestra libertad.

Finalmente, déjeme decirle que, compartiendo el amor al lugar donde nací, para mí, Almería, Andalucía y sobre todo España, es parte de mi sentimiento de vida, de lucha y de pertenencia.




1 Comment

  1. Manuel Fidel Quert Medina dice:

    La Patria no es de un Partido. No tienen el derecho de apropiarse de lo que es de todos. No es de extrañar que la ultra izquierda use estos métodos aprendidos de regímenes totalitarios donde los que disienten de sus ideas son llamados «traidores al servicio del imperialismo», vemos indicios cuando llaman desleal a España al Presidente Casado por no apoyar los PGE ó cuando se le critica al actual gobierno de Andalucía el sistema de salud pública y Educativo. Es necesario seguir exponiendo a luz como operan para poner en conocimiento de todo el pueblo Andaluz sus formas de accionar. El pueblo Andaluz sabrá sacar sus propias conclusiones y las urnas decidirán.

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