El gran debate veraniego de las mangas

Veo que el debate del verano se ha decantado hacia si debemos vestir con manga corta o larga. Terminada ya la guerra de las tortillas de patatas y cautivo y desarmado el ejército de “sincebollistas”, creo que ha llegado el momento de intervenir en esta educativa polémica añadiendo un nuevo ingrediente que salpimiente el debate y avive el seso.

Las partes contendientes se obcecan en la disyuntiva entre manga corta o larga y, sin embargo, olvidan lo fundamental: ¡el sinmanguismo! Una ceguera – si quieren, un torpe desliz – que vicia ‘ab initio’ una polémica que merecería todo el rigor, pues – parafraseando a Pixi y Dixi – nos va la civilización en ello.

Basta vivir en primera línea de playa, hacer la compra alguna vez en Alcampo o hasta visitar el museo de El Prado para darse cuenta de que la especie realmente invasora y depredadora de las mangas y del buen gusto es la de los ‘sinmanguistas’.

Esta nada famélica legión, a fuer de las visibles lorzas exhibidas por sus campeones, ocupa desde hace décadas gran parte del espacio público. Los “sinmanguistas” se pasean impunemente por las vías públicas, comercios, restaurantes y hasta lugares de culto y habitualmente lo hacen con el agravante de bermudas, riñonera de camuflaje militar y chancletas con calcetines. Los “sinmanguistas” exhiben sin pudor unos brazos atocinados, cimbreantes y húmedos con una cromia cuyas gamas oscilan según la hora del día del amarillo flan Dhull al rojo de salmonete al vapor. Sus brazos siempre, siempre – y esto es importante subrayarlo – aparecen barnizados con una gruesa y oleaginosa capa sudorípara que los asemeja a un morcón de Lorca expuesto al sol de agosto durante varias horas. Los mas letales de ellos, llevan gorra deportiva con la visera en la nuca.

El cuadro de estos enemigos de la civilización no podría estar completo si la camiseta sin mangas no dejara entrever lo mas señalado y florido de su arsenal de horrores. Si, lo han adivinado: los pelos sobaqueros pugnando por salir al exterior, ensortijados como los cabellos de una Medusa con aroma a cebolla en busca de nuevos aires. ¡El horror, el horror! ¡Qué sabría Conrad de horrores!

Frente a esto, como comprenderán, creo que debemos relativizar el debate insípido entre manga larga y corta y centrarnos en lo nuclear, en los verdaderos enemigos de la civilización que son los “sinmanguistas”.




 

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1 Comment

  1. Diego Angulo dice:

    Apreciado Pepe. Disculpa, creo que no hay debate. En verano, por mucho calor que haga, siempre hemos llevado camisa de manga larga remangada con dos vueltas. Otra cosa, no es de aquí. Abrazos

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