El divorcio de Casado durante la moción de censura

De verdad les digo que no quiero distraer a los opinadores y analistas sobre si hizo bien Casado, Iglesias, Arrimadas o la tía de Bildu, pero sí quisiera recordar al lector que no es tan difícil entender en qué consiste una moción de censura. Les cuento…

En la legislación española existe la posibilidad de reprobar en el Congreso de los Diputados a un ministro, que es un señor elegido y designado por el presidente del Gobierno. Reprobar a un ministro, a un diputado o a un cargo público cualquiera significa afearle y desaprobar su conducta o su acción en el área que ejercita su tarea. Si una mayoría aprueba esa propuesta, no pasa nada más, salvo que el afectado y afeado decida presentar su dimisión, en cuyo caso, si se tratara de un ministro, el presidente del Gobierno procedería a nombrar a otra persona de su capricho.

Ocurre, sin embargo, que existe esa misma posibilidad de hacerlo con el que elige y nombra a todos los ministros, que es, ya saben, el presidente del gobierno. Si al menos 50 diputados (incluso si son de su propio Grupo parlamentario) desean afearle y reprobarle formalmente su labor o su conducta, la Constitución exige que se presente un candidato a sustituirlo, porque en el caso de que una mayoría apruebe su censura, el reprobado ha de dimitir y el candidato se convierte en el nuevo encargado de designar gobierno.

Quiere esto decir, por tanto, que al presidente del Consejo de Ministros le puedes reprobar y censurar lo poco o mucho que haya hecho por una vía que, si cuenta con los apoyos necesarios, desencadena un proceso que lo destituye y que no precisa del concurso de nadie más para proponerle como candidato a formar gobierno. Y si no tienes los votos necesarios, pues sencillamente has expresado tu deseo, tu voluntad y las razones que consideras oportunas para censurar la actuación del presidente.

¿Qué sucede si votas No? Pues muy sencillo: si votas no, en principio significa que no ves razones para censurar en su conducta al titular contra quien se dirige la reprobación y, en consecuencia, prefieres que se quede como presidente el que está a que venga otro que lo sustituya.

¿Es esto lo que han votado formalmente Casado y su Grupo parlamentario por disciplina de voto? Sí, exactamente eso, que no ven razones suficientes en lo sucedido hasta la fecha para reprobar a Pedro Sánchez y, como consecuencia de ello, que prefieren que siga el gobierno Frankenstein con comunistas y el apoyo de ocho partidos de morralla disolvente contra España.

Ni siquiera en este caso cabe suponer que el Sí de Casado se dirigía contra la posibilidad de que Abascal fuese elegido nuevo presidente de gobierno, pues era sabido de antemano que el candidato no contaría de todos modos con los votos necesarios.

Es decir, que Casado y el PP podrían haberse acomodado en el Sí a la censura, en el Sí a la reprobación de lo actuado por el presidente del Gobierno y explicar en su razonamiento que era un sí a la censura pero a sabiendas de que no prosperaría la posibilidad de convertir a Abascal en presidente. Sencillo, ¿no?

Los ciudadanos, por ejemplo, no tenemos ese privilegio de explicar el voto. Votamos a los unos o a los otros, a veces hasta con la nariz tapada, mirando hacia otro lado o como un mal menor, aunque luego ellos se encargan de convertirlos en un apoyo que creen indeclinable; así que ellos, que sí tienen la oportunidad de explicar su voto, podían aclarar el sentido de su voto en lugar de arrastrarnos por el lodo de una nueva confrontación estéril.

Todo lo demás que deseen reflexionar a este respecto es el soliloquio de un líder de la oposición que había interiorizado de tal modo que la moción de censura era contra él o contra el PP que ha terminado por hacerse un lío muy gordo contra sus votantes y contra la posibilidad exigida de reagrupar los apoyos para confrontar la destrucción de España.

Es como si Casado se hubiese olvidado de que a quien pretendía censurar la iniciativa de Vox era al presidente de un gobierno indigno preñado de los peores enemigos del Rey y de la unidad constitucional de España. Casi se diría que se ha sumado a ellos y así lo interpretan muchos votantes, dispuestos a no olvidarlo. En definitiva, Casado decidió pedirle el divorcio a Vox durante la moción de censura y se divorció también del significado verdadero de la misma.

La izquierda, tan trilera y mentirosa, le ha colado al líder de la oposición (sospecho que más que a nadie a Teodoro García Egea) la falsaria idea de que la propuesta iba contra él y no contra el peor presidente de gobierno de los últimos 80 años…, porque, me van a perdonar un poco, pero ni siquiera los últimos gobiernos de la Dictadura fueron tan mendaces, insolventes e irresponsables como este de Pedro Sánchez, aunque no fuesen elegidos con las garantías democráticas de nuestro tiempo, como no lo fueron tampoco los de Julio César, ni los de Alejandro Magno, ni los de Carlos III, ni los de la Reina Victoria de Inglaterra. Puede que a este paso veamos uno igual de insolvente que el de ahora y además sin el respaldo de elecciones libres.

He dicho.




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