El diluvio universal de Yolichari

Pues verás que va a llevar razón la alcaldesa de Gijón y los nombres de las reses a lidiar deberían tenerse en consideración, de tal modo que una tarde de toros asistamos a una igualación en la nomenclatura.

Verbigracia, el primero de la tarde podría llamarse “Cheguevara”; el segundo “Kim Jon Un”; el tercero, “Vladimir Illich”; el cuarto, “Eutanasia”; el quinto, “LGTB”; y el sexto, “Memoriahistórica”. Al sobrero le podrían llamar “Txapote”, aunque con nombres de etarras sanguinarios y sus cómplices podríamos completar los listados de varias temporadas taurinas, en justicia desorejados. Al menos a la oposición esto les resultaría útil para no olvidar todo lo que tienen por derogar…

Este país se nos ha llenado de gente decididamente absurda que se pelea a diario con los de su misma especie por ver quién la hace o la dice más gorda y así nos tienen distraídos, mientras Sánchez se pone una chaqueta con unas alpargatas para hacerse la foto delante de un televisor en La Mareta y proclamar que está trabajando intensamente para rescatar uno a uno a los miembros de la Embajada en Afganistán.

Sé que Yolichari, aprovechando el rigor calenturiento de estos días de agosto, se ha puesto a hiperventilar con lo de los afganos, aunque desconozco si es cierta o no la cifra de 40.000 refugiados provenientes de allí que habría propuesto.

En todo caso, el problema no es la cantidad que haya dicho, sino que resulta tan verosímil que haya pronunciado esa cifra como que hubiese dicho un millón. ¡Qué más da, sí de todos modos a ella le sale gratis una cantidad u otra!

Lo que Yolichari pretende conseguir es como una casa de muñecas, convertir España en una reproducción a escala, algo así como el arca de Noé de todas las tribus, nacionalidades, religiones, vestimentas y costumbres del planeta mientras cesa el diluvio universal del comunismo que se nos ha venido encima de golpe y porrazo.

En todo caso, la regidora gijonesa llega tarde y a destiempo, cuando ya se le había adelantado esa consejera de la Junta, Rocío Ruiz, de C’s, que ha salido a recordar que ella no ha prohibido la celebración de un espectáculo cómico-taurino porque además la ley no se lo permite al tratarse de una actividad autorizada expresamente por el artículo 10 de la ley correspondiente, sino que se limitó a recordar que dicho espectáculo podría incumplir, tal vez, alguna otra norma referida a los discapacitados. ¿Ven el absurdo? Todo es por la tangente y sustituyen lo esencial con lo accesorio. Tiran la piedra, esconden la mano y los que pagan el pato son los que pretendían ganarse la vida honrada y legítimamente, mientras ellos se van de vacaciones y continúan embarrando el césped.

Quejarse de que los talibán imponen a las mujeres una manera determinada de vestir es una tontería suprema si se tiene en cuenta que aquí el charismo de izquierdas exigió y logró que desaparecieran las azafatas de las carreras de F1 por su manera de vestirse y la tal Ione Belarra pretende que las mujeres no vayan “primorosamente arregladas” (sic) ni utilicen el rosa con las niñas porque opina que eso es seguirle el juego al heteropatriarcado.

Ahora sólo falta que escampe y desciendan las aguas a niveles soportables.

He dicho.




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