El concepto de violencia vicaria lo inventó un pederasta

Un país que solo un menor por razón de su sexo tiene derecho a duelo, es un país moralmente podrido. Los datos son los siguientes:
Desde el 2013 a 2017
– niños asesinados por ambos progenitores 28
– por familiar cercano masculino 7
– por familiar cercano femenino 8
– por progenitor masculino 11
– por progenitor femenino 49

La manipulación de esta gentuza no conoce límites, Yaiza, matada por su madre no tiene derecho a duelo feminista. Hemos olvidado muy pronto al “pescaíto”. Me cisco en los que inventan términos para salir en la tele “Asesinato vicario”, me temo que los cometidos por las madres carecen de denominación.

Nadie recuerda a la parricida de Santomera; ¿Ya en libertad? Nadie recuerda a María Rosa M. A, que mato a sus dos hijos asesinándolos en una bañera. ¿Nadie recuerda a Mónica Juanaley Fernández que ahogó a su hijo y lo tiro dentro de una maleta? ¿A Alicia R.R. que asesinó a su hijo de solo dos años de 67 puñaladas? ¿A Juana Rivas que secuestro a los suyos? ¿A Davinia Muñoz que mato a su hija a golpes? Hoy mismo ha sido detenida en Barcelona una mujer de 35 años por asesinar a su hija de 4 en la calle Santa Joan Despi. Por cierto, las niñas prostituidas de Palma también eran menores, y es una forma de matarlas en vida. Y han pagado para que no se hable de ello.

Me cisco en todas estas abanderadas del feminismo que dicen que este tipo de asesinatos son por machismo para manipular las emociones.

El concepto de Violencia Vicaria fue acuñado precisamente por un pederasta llamado Jorge Corsi, quien fue condenado por abusar sexualmente de niños. Este teórico especialista en violencia familiar integró una red de pedófilos. Además de ser autor de cinco libros (“Violencia masculina en la pareja”, “Maltrato y abuso en el ámbito doméstico” y “Violencias sociales”, entre otros) sobre el tema, incluso integró una comisión para elaborar un proyecto de ley sobre violencia de género. Todos sus pergaminos, prestigio y libros fueron sacados de la circulación cuando en julio de 2008 fue detenido acusado de integrar una banda de pedófilos que constituían una red de pedofilia que mantenía relaciones sexuales con menores de edad y los filmaba para luego comercializar las imágenes. Empleaba la técnica de acercarse a asociaciones de mujeres separadas y/o divorciadas, en las que encontraban a madres vulnerables, revictimizándolas y logrando así su confianza para poder acercarse a sus hijos e intentar abusar sexualmente de ellos.

Psicólogos como Jorge Corsi, Nareno, Vaccaro, etc., fueron acogidos en su seno por las asociaciones feministas y colectivos LGTB. Por ejemplo, la asociación de juristas Themis incluyó en su revista, subvencionada por el Gobierno en 2007, el concepto de violencia vicaria creado por Corsi y la psicóloga Sonia Vaccaro se apropió del invento. Y esto es lo que nos han vendido y tratan de vendernos machaconamente durante todos estos días.

Con estas ideologías tratan de hacer de nosotros un país de idiotas infantilizados porque están dispuestos a crear una sociedad de imbéciles que mendigan a las puertas del dolor. 24.000 millones invertidos en la implantación de esta ideología que permite dos cosas. Una, crear una distancia por sexos violentando las relaciones familiares, y dos, apartar al varón de la educación y protección de sus hijos, cuando está demostrado que el 80% de los delincuentes se han educado sin figura paterna. La destrucción del concepto de la masculinidad y lo que representa como protección a la familia es un objetivo a batir.

Un dato escalofriante, que debería ponernos los pelos de punta, es que de los 42.000 sin techos que hay en España son varones el 80%. Es decir, unos 38.000 que, en su mayoría, se han visto apartados de su familia, su casa y su bienestar económico. En términos prácticos es como si desapareciera de sus hogares una ciudad completa como Miranda de Ebro, Don Benito, El Vendrell, Úbeda , Mazarrón Tudela, Tortosa, Soria o Teruel.

Desde el 2004 la situación no es que no haya cambiado, es que ha empeorado. Acudiendo a las propias fuentes del ministerio lo cierto es que ya en aquellos años arrojaba una mayor violencia de la mujer hacia el varón que del varón a la mujer. Así, desde el año 1.997, las cifras arrojaban una media de 40 varones asesinados por sus mujeres anualmente. Año 1997, 40 varones. Año 1.998, 44 varones. Año 1999, 37 varones. Año 2000, 44 varones. Año 2001, 38 varones. Año 2002, 49 varones. Año 2003, 49 varones. Año 2004, o de su publicación, 31 varones, y al año siguiente de su publicación la cifra alcanzó 56 hombres muertos a manos de sus mujeres. Una cifra que debería hacer pensar. Pero lo grave es que no sólo se consiguió esta nefasta ley que se ha convertido en un calvario para el hombre y también para otras muchas mujeres que son madres y hermanas y que están viendo en infinidad de casos como un varón pasa detenido noches en comisaría con simples denuncias después declaradas falsas, sin que esto tenga consecuencias, y en muchos casos, tengan que cumplir penas de cárcel vulnerando los más elementales principios de presunción de inocencia. Y que no sólo ha logrado dividir la sociedad, sino que además, para poder encontrar justificación en la misma, desde el año 2006, las fuentes del ministerio han dejado de publicar los datos de varones muertos a manos de sus mujeres.

Pero es que incluso ya en esos años previos a la redacción de la ley los datos caían por su peso de la violencia familiar estudiada, el 29,80 % eran víctimas los hijos, ejercidos en su mayoría por las madres, el 27,3% de las víctimas eran mujeres, sobre los progenitores el 12,60 %, los varones asesinados por sus esposas, representaban el 15% y otros, el 15,60%. Estábamos, no en una sociedad heteropatriarcal, no. Estábamos ante un dato muy revelador, la violencia ejercida ya en el 2000 por la mujer sobre sobre su prole era superior a la ejercida por el varón sobre la mujer. Es decir, el dato de la violencia directa de la mujer en ambas sumas sería de un 44,80% de la violencia directa ejercida por las mujeres, frente al 27,3% ejercido por los hombres.

Pero es que se basa dicha ideología en tal cantidad de mentiras que por ejemplo, el 80% de la riqueza mundial está en manos de mujeres que nunca han trabajado, viudas, separadas, hijas que han heredado… pero el 95% de esa riqueza mundial es producida por hombres. En el caso de España, el 66% del capital de las empresas que componen el Ibex 35 está en manos de mujeres que han heredado ese capital. En España existen 164 juzgados especializados en violencia de género, dedicados a juzgar solo hombres. Un hombre no puede denunciar a su esposa, pues no es considerado violencia de género. Los tribunales de la inquisición fueron 10 en todo el territorio nacional. En España si eres varón, no tienes presunción de inocencia ni derecho a un juicio justo. En España puedes ser detenido simplemente por la declaración de una mujer sin orden judicial que lo ampare.

En el año 2000 en España fue publicado uno de los estudios más serios del Consejo General del Poder Judicial, establecía que la violencia no era por un problema de heteropatriarcado, sino que, en todos los casos estudiados, el 15,08 % presentaban una violencia previa intrafamiliar, sin especificar causa, de si la violencia la iniciaba la mujer o el varón, el 15,92% se producían por problemas afectivos graves del varón ejercido por su mujer, y como reacción violenta a la misma. En consumos de alcohol o droga en el hogar familiar, había sido el causante del 13,70 % de las reacciones violentas en el hogar. Por comportamientos antisociales de cualquiera de los cónyuges elevaba la cifra de la violencia intrafamiliar al 17,30 %. Y por último, la violencia ejercida dentro del hogar familiar había estado motivada por trastornos psicológicos o psiquiátricos graves en un 38%. Es cierto, que, en los resultados de muerte, existe una mayor fortaleza del varón. Pero no determina que la causa de esa violencia tenga su origen en un concepto heteropatriarcal de la familia, sino en comportamientos psicológicos, antisociales, consumo de drogas, violencias ejercidas por ambos cónyuges dentro del entorno o una violencia sostenida entre la pareja durante mucho tiempo. Desde la publicación de la Ley de Violencia de Género estos estudios han dejado de hacerse porque no convienen a la ideología que tratan de imponernos, como no se estudian las causas de los más de mil suicidios anuales de varones que están en procesos de separación, o en causas derivadas de denuncias o apartados de sus hijos.

La subvención, el interés político y la angustia intelectual se han adueñado del análisis de la verdad, tiene tal viso de gravedad la denuncia falsa sobre los varones que el número de mujeres perceptoras de la RAI en los últimos tres años ha sido de 32.596, 34.550 y 31.555, sin embargo el número de hombres enjuiciados ha sido de 18.318, 19.093, 14.358, es decir, demuestra que en todo caso más del 50 % de las denuncias se hacen por razones económicas, pues más de ese 50% ni tan siquiera llegan a juicio por la falsedad de la denuncia. Para mayor aclaración, el número de denuncias por violencia de género en los últimos tres años ha sido de 124.894 ,126.742 y 96.021. Sin embargo, las que han llegado a juicio han sido 18.318, 19.093, 14.358. Es decir, sólo un 14% tenían visos de credibilidad. En cuanto a quién tiene en su poder el patrimonio familiar señalar que, en el ámbito de la separación y el divorcio, las cifras son espeluznantes. De los más de 4.000.000 de divorcios en España, en casi el 97% de la vivienda familiar y los enseres quedan en manos de la mujer para el cuidado de los hijos, con lo que además del patrimonio perciben una pensión de alimentación y el exmarido, además de quedarse en la calle, caso de no estar pagada la vivienda continúa pagándola, sin disfrutar de ella. Sólo el 27% de los casos y a través de muchas presiones se ha conseguido que el padre tenga custodia compartida, pero aun así los hijos siguen en la vivienda familiar. Todos estos datos nos ponen de manifiesto que es detrás de estos intereses por sexos la que provoca la vileza del ser humano, y que poco o nada tiene que ver con el reparto del sexo que te tocó al nacer.

Mientras, asistimos impávidos a cómo un hombre espera en un calabozo, sin presunción de inocencia, la autopsia de su esposa, mientras todos los foros le tachan de asesino y de violencia machista. En pleno confinamiento sucedió con otro de Valladolid, al que el mismísimo ministro del interior acuso de asesino. En ambos casos una por muerte natural, la otra por suicidio, y el pobre esposo tratando de salvarlas. Nos está quedando un país, un Estado de Derecho y una justicia cojonuda, porque en ambos casos se les suelta corriendo y pelillos a la mar, porque tenemos que seguir acusando de asesinos a todos los hombres.

Lo más grave, hemos normalizado que esto suceda.




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