Del tema del agua mejor hablar cuando abunda y vemos desembalsar a los grandes pantanos de España pues cuando escasea toda agua nos parece poca y la solidaridad la relegamos al cuarto trastero.


Y como el pasado mes de marzo nos ha aliviado escasees que arrastrábamos desde el pasado verano es bueno que echemos la vista a la situación general y a sus posibles soluciones.

Lo primero que hay que decir es que incluso dentro de las cuencas excedentarias, el Ebro y el Tajo hay zonas secas que merecen una atención pareja a las cuencas deficitarias del Segura y el Júcar, pero el que existan esas circunstancias no debe llevarnos a negar los trasvases porque sí.

Y ello porque el Levante español, Valencia, Murcia y Almería sufren los escases de precipitaciones que en gran parte de su territorio no superan los 300 litros al año cuando la media española está en 650 litros/año y por ello sufren un déficit estructural que hay que paliar.

Por trabajar con datos actualizados, ver embalses.net, la cuenca del Tajo alcanzaba la semana pasada reservas de agua embalsada de 7.060 hm3, un 64,11% de su capacidad que es de 11.012 hm3 mientras el Ebro embalsaba 5.710 hm3, el 74,72% del total de 7.642 hm3 que es capaz de embalsar.

Frente a ello el Júcar embalsaba 1.043 hm3, un 32,26% de la su capacidad que está en 3.337 hm3 y el Segura embalsaba 292 hm3, un 25,61% de su capacidad que es de 1.140 hm3.

Para que el análisis sea más exacto hay que decir que el trasvase Tajo Segura se nutre de dos pantanos del Tajo, los de Entrepeñas y Buendía que en igual fecha respectivamente 207 hm3 y 260 hm3 un 24,79% y un 15,86% de su capacidad que están en 835 hm3 y 1.639 hm3, es decir que a plena capacidad el de Buendía tendría más agua que el Segura al 100%.

Pues bien, hay que seguir diciendo que el trasvase que antes estaba previsto para cuando Entrepeñas y Buendía superaran los 240 hm3 hace unos pocos años se elevó a 400 hm3 como cifra límite, y llegado al día de hoy les parece poco a los castellano manchegos.

Pues bien buena parte de los problemas que arrastramos viene de la derogación por el socialista Zapatero del Plan Hidrologico Nacional que preveía trasvasar del Ebro, ya muy cerca de su desembocadura 860 hm3 del excedente de 5.200 hm3 que cada año arroja al mar al Segura, Júcar y a Almería en cantidades respectivas de 450 hm3, 315 hma3 y 95 hm3.

Eso que hubiera aliviado el trasvase Tajo Segura y corregido en parte el déficit anual de lluvias que sufre el Levante español no pudo llevarse a cabo por el sectarismo de un presidente socialista, Zapatero y por los egoísmos localistas de muchos políticos, de izquierda y derecha, que alientan las peores reivindicaciones catetas cuando para otras cosas se les llena la boca de la palabra solidaridad.

Alguno sostendrá que para eso están las desoladoras, permitan que objete a este planteamiento

  1. El sentido común que me impide ver la razón que justifique desalar un agua que previamente hemos arrojado al mar

  2. La huella de Co2 que genera los combustibles empleados en calentar el agua para desalarla.

Seguro que convenceré a pocos, pero al menos alguno se planteara la posibilidad de que lleve algo de razón.