¿Dónde está la izquierda?

Perdone, perdone… ¿Me puede usted decir dónde cae la izquierda?… Sí, mire usted. ¿Ve usted aquel semáforo que está en ámbar y parpadeando? Bueno, pues siga usted más adelante, ¡to tieso!, y cuando vea otro semáforo, también en ámbar y parpadeando, continúe hasta que llegue a otro semáforo que hay en una esquina en la que se pone un tío con una guitarra que canta siempre el mismo fandango, el de: “Que están tos confabulaos, que son tos lobos jambrientos. Que están tos confabulaos. Con sus leyes y sus cuentos, nos tienen aprisionaos”… De todas formas, cuando llegue será mejor que vuelva a preguntar porque si no se va a liar. (Y el buen hombre, con la Avenida de la Libertad bajo las zapatillas de deporte, prosiguió su largo y tortuoso camino)

Perdone, perdone… ¿Podría usted decirme dónde localizo a la izquierda, por favor? ¿La izquierda, dice?… Pues no sé, me parece que la han cambiao. Espere, espere usted un momento que se lo voy a preguntar a este viejecito… Me comenta este señor que antes estaba mucho más pa fuera. Por los barrios más pobres, por los guetos, por el extrarradio en definitiva, pero que ya no sabe a qué lugar ha ido a parar. Así que, siga usted hasta el semáforo que se ve allí. ¿Lo ve? El que está en ámbar y parpadeando. Una vez que llegue, no se amilane y pregunte a otra persona. Es que no quiero que por mi culpa se pierda usted. (Y el hombre bueno, con el Camino de la Unidad  bajo sus tenis, reanudó su marcha sin importarle las gotas de sudor que le resbalaban cuello abajo)

Perdone, perdone… ¿Sería tan amable de indicarme dónde se encuentra la izquierda? ¡Hombre, pregunta usted por la izquierda! ¡Cuánto tiempo hace que nadie se interesaba por la famosa izquierda! ¡La izquierda! ¡Si yo le contara…! Ya que llegó hasta aquí se lo voy a decir. La izquierda, por lo menos en Andalucía, se halla ahogada desde hace muchos años en sus propios vómitos. Y es que, como me apuntó un colega, la pedagogía política izquierdosa se quedó dentro del baúl de los setenta, así se lo digo. Y claro, mientras le quitan el polvo a la pedagogía y se aplica, la que les ha caído y les está cayendo encima es que ni le cuento. Porque lo que no se puede, mire usted, es descuartizar esta maravillosa tierra para el gusto y regusto de cuatro aprendices de político. El análisis en frío ha dejado paso a la acción en caliente y sin reparos. Y en ese no razonamiento es en donde quienes dirigen la izquierda han perdido completamente el rumbo empleando posturas claramente suicidas… Perdone, amigo, se atrevió a interrumpir el paciente y buenísimo hombre, le estaba preguntando por la izquierda, ¿recuerda? ¿Dónde está la izquierda?




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