Despejando dudas

El debate electoral entre los candidatos de las principales opciones que los andaluces tendremos ocasión de votar en escasos días sirve para que aquellos (como es mi caso) que tenemos decidido el sentido de nuestro voto, nos reafirmemos en el mismo, mientras que en el caso de los indecisos puede contribuir a que definitivamente se decanten por la opción que mejor se adecúa a sus preferencias. 

En lo que a las formas se refiere, se pudo ver a un Moreno telegénico y cercano, pero, desde luego, no natural, haciéndose visible que se prepara los argumentarios, siguiendo un guión preestablecido, un Espadas visiblemente nervioso, que no es telegénico y no transmite confianza, un Marín que lo dio todo, consciente de lo que se jugaba y estuvo muy bien en sus intervenciones y una Olona de tono tranquilo y moderado con unas intervenciones que elevaban el nivel intelectual del debate. 

En lo que a contenidos se refiere, Moreno señaló que las elecciones suponían una confrontación de modelos, erigiéndose (al igual que Rajoy y Feijóo) en el mejor gestor del mismo modelo (socialdemócrata), además de exhibir un inapropiado tono triunfalista, ya que si bien es cierto que la situación económica de Andalucía ha mejorado a raíz del cambio de gobierno no lo es menos que no es suficiente, debiendo ser más prudente en las formas, como lo era Rajoy en su día. 

Espadas, en un ejercicio de hipocresía y caradura denunció la manipulación informativa del PP en Canal Sur cuando los socialistas han hecho horrores con la televisión pública. No debe olvidarse aquella famosa publicidad subliminal del “Vota PSOE” en 1986 durante el gol de Butragueño en el Mundial de México o que, en la etapa de Chaves, Canal Sur fue condenado por la Junta Electoral por no dar suficiente cobertura informativa a la oposición. 

Otra de las declaraciones absurdas de Espadas fue cuando dijo que los andaluces debían elegir entre derechos o derechas cuando los recortes que arrastra la Sanidad andaluza datan de 2009 (cuando él formaba parte del mismo gobierno que recortaba), a lo que se debe sumar que el primer derecho es al empleo (que nos permite desarrollar nuestro proyecto de vida) y es el primer derecho que los socialistas destruyen cuando gobiernan, haciéndonos a todos más pobres. 

En línea con lo anterior, el candidato socialista acusó a Moreno de querer acabar con la gratuidad de las matrículas universitarias, un tópico ridículo que recuerda a Simancas cuando decía que con Esperanza Aguirre, en los hospitales habría que entrar con la tarjeta de crédito en la boca, ante lo que hubiese estado conveniente que el candidato del PP le recordase que los socialistas en Andalucía subieron las tasas universitarias, mientras que Feijóo en Galicia (con mayoría absoluta) no lo hizo. 

Espadas, como le dijeron en el debate, es un delegado de Sánchez, el mismo que maltrata financieramente a Andalucía porque ya no está en manos del PSOE y a pesar de ello, crece a un 7 % anual (el doble que España), con la tasa de paro más  baja desde 2008, que ha descendido del 21 al 19 % (por debajo de la media nacional), mientras que entre 2008-2010, cuando el propio Espadas era consejero de los condenados Chaves y Griñán, se elevó del 21 al 28 %, muy por encima de la media de España, ante lo que se limitó a responder que había sido consecuencia de una situación de crisis económica, a pesar de que a raíz de la pandemia, se está viviendo otra y por políticas económicas y fiscales en favor de los emprendedores, el saldo es muy diferente. 

Marín trató de competir con el PSOE por las políticas sociales, abogando por propuestas como hacer extensiva la gratuidad de los libros de texto para los niños entre 0-3 años, ya que Ciudadanos compagina el alma liberal y socialdemócrata, pero se quedó sin espacio político al hacer Moreno bandera de la centralidad esgrimiendo que le atacaban desde ambos lados tanto VOX como PSOE y Podemos, tratando de crecer a costa de Ciudadanos, que no se ha podido distinguir del PP a lo largo de la legislatura, de modo que los populares le han fagocitado, algo que le suele suceder a los segundos partidos que gobiernan en coalición, y hay infinidad de ejemplos en Europa, desde los socialdemócratas respecto a la CDU en Alemania a los liberal-demócratas respecto de los conservadores británicos. 

Podemos criticó duramente a Moreno, pero también al PSOE, como cuando reconoció que Moreno partió de una fuerte contestación social al recibir en herencia del PSOE una mala situación de la Sanidad andaluza, algo que el candidato del PP le respondió que también era responsabilidad de IU (hoy dentro de Podemos), que gobernó en coalición con el PSOE en su día. 

Olona destacó que el único partido que propone reducir el Estado es VOX, y un ejemplo de ello es la primera medida que han conseguido arrancarle al PP en Castilla y León al reducir en un 50 % las subvenciones a patronal y sindicatos y destinar el ahorro presupuestario a emergencia social extraordinaria e instó a Moreno a hablar claro y a decir con quién pretende pactar, dejando visiblemente nervioso al candidato popular, que ni siquiera se atrevía a mirarla a la cara, evidenciando que se sentía más cómodo pactando con el PSOE que con VOX. 

Lo mejor del debate fueron las intervenciones de Olona, que dejaron frente a sus contradicciones a aquello que en Perú se tiende a llamar “izquierda caviar”, en este caso, a la izquierda radical que en alianza con las mismas élites contra las que arremeten impulsan una política de puertas abiertas ante la inmigración masiva, rebajando los salarios y precarizando la vida no sólo de los españoles sino de aquellos inmigrantes que vinieron a nuestro país legalmente o como cuando criticó el ecologismo punitivo que todos (del PP a Podemos) promueven en aras de una “industrialización sostenible” que puede permitirse Ana Patricia Botín pero no el ciudadano corriente, empobrecido por la deslocalización y el cierre de industrias. 

El debate electoral de estos comicios ha elevado su nivel respecto a cuatro años atrás y no sólo por una candidata de sólida formación como Macarena Olona sino porque gracias a la presencia de VOX, muchas preocupaciones del ciudadano corriente (ocultas en aras de lo políticamente correcto) han salido a la luz. 




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