Descalabro del PSOE y mayoría absoluta del PP en las elecciones autonómicas de Galicia

Al fin llegan buenas noticias de Galicia. Como ha comentado Carlos Herrera, la sorpresa en las elecciones autonómicas del 18-F ha sido que no haya habido sorpresas. Ha ganado el ”sentidiño”, pese a la metedura de pata de Alberto Núñez Feijóo con sus absurdos comentarios ”off the records”, y el PPdeG  ha conseguido su quinta mayoría absoluta consecutiva.

Resultados de las elecciones autonómicas

La participación de un 63,7% -18 puntos más que en las celebradas en 2020- ha sido una de las más altas en la historia democrática de Galicia. El PP ha logrado 47,4% de los votos, 40 escaños -dos menos que antes, pero tres por encima de la mayoría absoluta- y 70.000 votos más que en 2020. Le han seguido el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) con 31,4%  de votos y 25 diputados (+6) y el PSOE, con 14% y 9 escaños (-5). La populachera Democracia Orensana de Gonzalo Pérez Jácome ha obtenido, con el 1% de los votos, un único escaño que le ha sabido a gloria. No consiguieron diputados Vox (2,2%), Sumar (1,9%), PACMA (0,4%) y Podemos (0,2%). 

El PSdeG  ha obtenido los peores resultados de su historia, al seguir las instrucciones de Moncloa de facilitar el progreso del BNG -dejando en la estacada a su candidato e incitando a la transferencia de votos socialistas-, con tal de desbancar al PP,  principal objetivo de Pedro Sánchez. En la izquierda solo ha ganado este partido, que ha conseguido atraer a buena parte del electorado socialista y a la casi totalidad del de las fuerzas de extrema izquierda, Sumar y Podemos. Yolanda Díaz ha quedado triturada al perder por goleada en su casa, porque los gallegos ya la conocen y saben que es un ”bluff”, más volátil que una veleta y más falsa que Judas. Los candidatos del Gobierno de coalición han conseguido 9 de los 75 escaños del Parlamento gallego. 

Según Joaquín Manso, Ana Pontón ha desarrollado una técnica depurada para disfrazar de dulzura el marxismo de la agresiva Unión do Povo Galego y presumir de que traduciría en políticas sociales la fuerza extractiva contra el Estado que le conferiría su condición de socio del Gobierno, pero que nadie se engañe, porque su finalidad no es sacarle esto o lo otro a Madrid, sino sacar a España de Galicia. El BNG tiene una ideología y un programa, que nada tiene que envidiar al de Bildu: autodeterminación, monolingüismo y autonomía judicial. A juicio de Lucía Méndez, Pontón le ha pegado un mordisco al PSOE gallego del que quién sabe si logrará recuperarse. Sánchez hizo campaña en Galicia contra Feijóo y los gallegos no le han escuchado. Ha engordado a los partidos nacionalistas para poder gobernar en alianza con ellos, lo que ha sido una estrategia útil para el presidente pero no para su partido, que ha quedado reducido a 9 escaños. La nueva estrella del nacionalismo galaico ha amenazado al PP con llevarlo ante los Tribunales por haber vinculado al BNG con Bildu y la ETA. Por lo visto, no parece que sea suficiente que zl Bloque forme una candidatura común con Bildu y ERC para las elecciones europeas, liderada por Pernando Barrena, un etarra condenado por terrorismo, que ha compartido puesto en el Parlamento Europeo  con la eurodiputada del bloque, Ana Miranda, y actuado como su asesor tras el relevo acordado.

Cómo ha observado Antonio Naranjo en “El Debate”, el resultado de las elecciones ha destrozado a un Gobierno nacido de las trampas perpetradas después del 23-J, colocado al PSOE en el camino de la irrelevancia como partido nacional, desmembrado el invento improvisado de Sumar, y frenado el proyecto de descuartizamiento que Sánchez asumió a cambio de que los independentistas le aseguraran una investidura de pega, intervenida, extorsionada y dañina para el interés general. La mayoría absoluta popular  va a generar un dique de contención frente a la deriva antisistema por él encabezada , porque -si Galicia hubiera caído en manos de la Bildu gallega- el proceso de autodeterminación habría sumado una cuarta región a las ya lanzadas por esa pendiente en el País Vasco, Cataluña y Navarra, y sería difícil resistir el chantaje de cuatro gobiernos unidos contra un presidente cuya supervivencia pasaba inevitablemente por abonar el impuesto revolucionario exigido para mantenerlo en la Moncloa con respiración asistida.  El PSOE se ha convertido en una “escort” barata de cinco partidos separatistas y de una fuerza antisistema apoyada en una amalgama de filas neocomunistas y folklóricas, capitaneada por una comunista posmoderna,  a la que, en su propia tierra, la han mandado al carallo. “Galicia caníbal, claro, pero su dieta antropófaga de sanchistas y otras carnes no ha podido ser más adecuada”.

Como ha observado Manuel Arias en “The Objective”, no es que las elecciones gallegas hayan derribado el muro montado por Sánchez -que, según David Jiménez Torres, se asemeja al de Berlín, porque su fin no era frenar a los invasores, sino retener a futuros desertores-, sino que han ganado los del otro lado del muro. No se sabe cuánto puede reducirse el número de diputados que el PSOE aporte al bloque plurinacional que Sánchez se ha sacado de la manga para llegar al poder, minando por el camino la fuerza territorial de su partido. Se ha ido preparando una concepción plurinacional del país que va calando en amplios sectores del electorado y ha convertido la política nacional en una convención de particularistas dedicados al desguace del Estado democrático. Esta tendencia se ha agudizado en Galicia y es el principal problema al que se enfrenta la democracia española a largo plazo,que no podrá resolverse si el segundo partido nacional sigue empeñado en borrar letras de sus siglas.

Según ”El Mundo”, el descalabro del PSdeG resume el modelo impuesto por Sánchez: una operación consciente basada en someter a todo el partido a sus propios intereses y supeditarlo a las minorías radicales con las que se asegura bloquear la alternativa en la Moncloa. Galicia ha constatado que el PSOE -cuya estructura territorial sufre un debilitamiento creciente- está desapareciendo como partido nacional y deja al presidente más débil frente a JxC. En el desastre del bloque plurinacional, cabe destacar el fiasco de Marta Lois -elegida por Díaz- y, con la exclusión de Sumar del Parlamento, la vicepresidenta ha quedado señalada personalmente. En el otro extremo del espectro destaca la absoluta irrelevancia de Vox, que supone también un golpe importante para Santiago Abascal, ya que su partido no solo ha protagonizado un rotundo fracaso, sino que -en su intento de robarle electorado- ha puesto en riesgo la mayoría absoluta del PP, que se ha opuesto a la apuesta confederal de Sánchez y ha optado por el entendimiento y la igualdad. “El 18-F se cerró con un mensaje ilusionante: Hay españoles que persisten en decir que no al muro con el que los quieren enfrentar”.

Reacciones tras las elecciones gallegas

La prensa mostró en sus titulares las tendencias ideológicas de los principales periódicos. “El País”: “El PP conserva mayoría absoluta”; “La Vanguardia”: “Feijóo conserva Galicia y el PSOE se hunde a favor del BNG”; “El Periódico”: “Feijóo gana la partida a Sánchez en Galicia”; “El Mundo”: “El PP arrolla en Galicia y Sánchez conduce al PSOE al descalabro”; “La Razón”: “Victoria  del PP y debacle del PSOE”; “ABC”: “El PP reválida Galicia y el PSOE paga los pactos de Sánchez” 

Alfonso Rueda se mostró, a justo título, muy satisfecho por su incontestable éxito -que lo ha convertido en barón popular por derecho propio, al margen de la sombra  protectora de su predecesor-, declaró que Galicia había enviado al resto de España un mensaje de unidad y de serenidad, y afirmó que “aquí no hacemos chantajes, ni estamos sometidos a ellos”. Igual ocurrió con Feijóo, que lo pasó mal en los últimos días la campaña electoral, en los que sus inoportuna filtración a la prensa le hizo temer que, Sánchez pudiera remontar a última hora como hizo en las elecciones del 23-J. El PSOE y la Cofradía de Opinión Sincronizada tergiversaron sus palabras y trataron de convencer a la opinión pública de que Feijóo pensaba lo mismo que Sánchez respecto a la amnistía y que no la apoyaba por temor a Vox. El sabio pueblo gallego no cayó en esta trampa saducea y reiteró su confianza al PP. Feijoo ha afirmado que su rival quiso hacer en las elecciones un plebiscito sobre su persona y que había fracasado rotundamente en el intento. Fortalecido su liderazgo, debe alejarse de ambigüedades y pasteleos, y liderar una oposición firme al Gobierno de Sánchez y a su exorbitante Ley de Amnistía.

La otra triunfadora en la contienda, Ana Pontón, destacó que el BNG se había convertido en el líder del bloque de la izquierda gallega y que, a partir de ese momento,  nada sería igual. Admitió, no obstante que, aunque el resultado había sido histórico para los independentistas, no se habían cumplido las grandes expectativas que se habían generado de poder expulsar al PP del Gobierno de la Xunta.

En el derrotado socialismo gallego cundió el pesimismo por la debacle, atribuida “sotto voce” a la estrategia equivocada de Sánchez, quien ha destrozado a su partido en aras de su interés egoísta de conservar el poder a toda costa. Como en su diccionario no existe la palabra “autocrítica”, porque todo lo hace bien y nunca se equivoca, ha culpado de su  fracaso gallego a la falta de liderazgo de los barones regionales y al escaso tiempo del que dispuso el candidato designado por su dedo “miguelangelesco” para predicar la buena nueva de las imperiosa necesidad de amnistiar a los sediciosos para lograr la convivencia en España y el maridaje del PSOE con los nacionalismos separatistas que aspiran no destruir el país. Comparte, sin saberlo, la opinión de Jean-Paul Sartre de que “la culpa son los otros”. El ínclito Tezanos -quien según la portacoz del Gobierno, Pilar Alegría, siempre acierta, pese a errar más que una escopeta de feria- no ha tenido a bien preguntar en sus encuestas-panfletos qué opina el pueblo español sobre la amnistía, aunque, de conformidad con los sondeos de otras empresas más fiables, la mayoría está en contra de la misma, incluidos muchos votantes del PSOE. Para justificar su respaldo a los nacionalismos separatistas y su aceptación de actuar como mamporrero de los mismos en una posición de gregario, Sánchez ha mantenido que hay que seguir una línea “transversal” y superar las siglas del partido. Semejante afirmación ha sido calificada por Francisco Vázquez de intolerable por implicar la supeditación de un histórico partido de Estado a los intereses personales de su líder. El portavoz-bis del Gobierno, Óscar Puente, ha encontrado un argumento decisivo para defender la indefendible amnistía: Su concesión ahorraría tiempo a la Justicia y supondría un considerable alivio para las arcas del Estado. El lenguaraz   jabalí socialista ha dejado en mantillas a los padres del anarquismo, Proudhon y Bakunin, pues, cuánto menos Estado, más libertad y bienestar para todos.  Prescindiendo del Código Penal y de los jueces, llegaremos a una Arcadia feliz en la que terroristas sediciosos y violadores campen a sus anchas y puedan actuar impunemente a la luz del día sin ser molestados por esos vengativos y prevaricadores ropones.

El PSOE ha argumentado que los resultados de unas elecciones gallegas no se podían extrapolar a nivel nacional y que la defensa numantina de la amnistía no había  influido en modo alguno en dichos resultados, porque los votos amablemente ”prestados” al BNG habían ido a parar a un partido que apoyaba con entusiasmo la concesión de dicha gracia. El barón “Pepito grillo”, Emiliano García-Page, ha contrargumentado que, si el PP hubiese sido derrotado, el PSOE habría mantenido que había que sacar las consecuencias a nivel nacional, por lo que no es lógico sostener lo contrario cuando ha vencido el adversario. Aunque los ingredientes sean regionales, el guiso es nacional. “Solo reflexionando y rectificando se puede impedir que este ciclo se convierta en un ciclón electoral, que arrase mucho más de lo que tenemos pensado y previsto”. García- Page, a diferencia de sus colegas del PSOE, se ha alegrado de que no haya ganado el BNG.

El otro verso suelto del PSOE, Odón Elorza, ha señalado que en el electorado gallego ha influido la pérdida de credibilidad de Sánchez, las incoherencias en el desarrollo del programa electoral, y el desdibujamiento del modelo federal del PSOE. Se ha producido además una gestión errática de la investidura realizada por Moncloa con el trágala de una amnistía que solo podría estar justificada si se concediera en condiciones democráticas claras, a lo que se ha sumado las concesiones no bien explicadas a las fuerzas nacionalistas. “A fuerza de repetirlo, quizá nos convenzamos de que la Ley de Amnistía es impecable, obviando que no supimos poner límites a su contenido y llegado a acuerdos con Junts que no se  justificaban”.

¡Por Puigdemont hacia la amnistía integral!

Pese al bofetón recibido por parte de JxC al rechazar la Ley de Amnistía redactada de común acuerdo, Sánchez hará cuanto pueda para amnistiar a un Puigdemont que es alérgico a cualquier tipo de encarcelamiento y que no se fía del  presidente, ni de la impecabilidad de una Ley que no cubre todos los agujeros producidos por la posible comisión de delitos de terrorismo y de alta traición.  De ahí que el president exija una amnistía integral e inmediata, que no deje resquicio alguno a la intervención perturbadora de los malvados jueces contra su persona. Cumplido el plazo concedido a la Comisión de Justicia sin haberse llegado a un acuerdo, la Mesa del Congreso ha concedido una abusiva prórroga de 15 días para que se logre y concederá otras más hasta que el gato puigdemónico se meta  en la talega de la constitucionalidad que está dispuesta a avalar el Tribunal Constitucional (TC) de Conde-Pumpido. Resulta paradójico y muestra el cinismo del Gobierno, que el Grupo Parlamentario Socialista presentara una proposición de ley en vez de un proyecto del Gobierno, e impusiera el procedimiento de urgencia, porque era indispensable que la Ley se adoptara cuanto antes, y ahora la urgencia se ha eclipsado y la sectaria presidenta Francina Armengol parará el reloj hasta que se llegue a un acuerdo entre los amantes despechados.

Según “El Imparcial”, los resultados de las elecciones gallegas han supuesto un mazazo a la Ley de Amnistía, por las dudas que han surgido sobre la estabilidad del Gobierno de Sánchez. Carlos Cuesta ha informado en ”Libertad Digital “ que está creciendo el desasosiego entre la mayoría progresista del TC, sobre todo porque uno de sus miembros, Juan Carlos Campo, aunque sea de izquierdas, es un jurista profesional y responsable, y un experto en temas de amnistía e indultos, así como en terrorismo. Campo ha dejado constancia escrita  en el BOE de que la amnistía es inconstitucional y le será muy difícil desdecirse -como ha hecho la flamante presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo-, so pena de perder su prestigio profesional. Mostrando tener principios éticos, ha solicitado abstenerse en todos los casos relacionados con la amnistía y el presidente del Tribunal aún no se ha pronunciado. Conde se encuentra en una posición peliaguda porque, al igual que la magistrada Laura Díez, se halla en una situación similar. Si niega la autorización -como se hizo arbitrariamente con la solicitud de Concepción Espejel en el “Caso del Aborto”-, quedaría en evidencia y, si la concediera, tanto él como Díez tendrían que seguir su ejemplo, con lo que el grupo progresista del TC perdería su mayoría de 7 a 4. Por otro lado, hay magistrados como Ramón Sáez, María Luisa Segoviano o María Luisa Balaguer, que estaban conformes con el texto inicial de la amnistía -elaborado con la colaboración de Conde-, pero que, aunque sean de extrema izquierda, podrían no estar de acuerdo con avalar la amnistía de los delitos de terrorismo o de alta traición. De ahí los mensajes insistentes de su presidente instando a Sánchez a que no se modificara el texto acordado, pues de ceder a las exigencias maximalistas de Puigdemont, podría producirse una rebelión a bordo del TC y que no se declarara su constitucionalidad, o si forzando de las costuras del Derecho se constitucionalizara, fuera desautorizado por Tribunal de Justicia de la UE. .

Obstáculos a la amnistía a causa del terrorismo

A Puigdemont y -por extensión- a Sánchez y a su equipo amnistiador,  los trae por la calle de la amargura el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón con sus atinados autos, que les obligan a correr como pollo sin cabeza para modificar la impecable Ley para cubrir lo incubrible. Su petición al Tribunal Supremo (TS) de que asumiera la instrucción del proceso por terrorismo contra el ex president  al estar aforado,  ha provocado la discordia en la Sección Penal de la Fiscalía General. Aunque 12 de sus 15 fiscales estimaron que había indicios de comisión de un delito de terrorismo por parte de Tsunami Democratic (TD) y 11 de ellos consideraron que su líder era Puigdemont, entre la minoría figuraba uno de los jefes de la Sección, Joaquín Sánchez Covisa, por lo que el fiscal general, Álvaro García Ortiz, barrió para casa y, recurriendo a una fórmula inhabitual, encomendó la solución de la discrepancia a la teniente fiscal, Ángeles Sánchez Conde, fiscal progresista de su plena confianza.

El otro jefe de la Sección, Fidel Cadena, elaboró un sólido informe que recogía la postura de los fiscales de la mayoría, que habían dado la razón a García Castellón, pero Sánchez Conde ha hecho caso omiso de ese informe y propuesto que se archive la causa, pasando de árbitro a delantero centro del equipo contrario y tirando el penalti decisivo para  lograr el “desempate” de 11 a 4. Cómo se decía en el Ejército, el jefe siempre manda más y manda mejor, pese a que su contrainforme sea de escaso rigor jurídico. Se ha centrado en salvar al soldado Puigdemont y no se ha pronunciado sobre si los miembros de TD cometieron actos de terrorismo, ni ha valorado los indicios aportados por el juez instructor. Ha afirmado de forma incorrecta que el TS no debería abrirle al prófugo una nueva causa, ya que no se trata de tal cosa, sino de traspasar la investigación de la Audiencia al Supremo al afectar a un imputado que goza de inmunidad. Ha señalado que no se ha investigado suficientemente la estructura, organización, composición y actuación de la plataforma, lo que imposibilitaba, o al menos dificultaba,  individualizar los hechos atribuidos a cada uno de los investigados. No obstante, ha decidido -por sí y ante sí- que Puigdemont no era el líder y ni siquiera integrante de TD. Precisamente porque no se había acreditado suficientemente la comisión por sus miembros de supuestos actos terroristas, era necesario prolongar la investigación, que no podía continuar García Castellón al haber imputados aforados. Afortunadamente, la última palabra no la tiene la Fiscalía General, sino la Sala de lo Penal del TS.

A este vodevil se ha sumado el Ministerio de Justicia de Suiza, país que se caracteriza por su opacidad y su falta de colaboración con los jueces de otros países. García-Castellón envío hace tiempo una comisión rogatoria en la que solicitaba la localización de Marta Rovira, investigada por el delito de terrorismo, e información sobre una cuenta bancaria utilizada para financiar las actividades de TD. El Ministerio suizo contestó a finales de año, pero sorprendentemente el Ministerio de Justicia español ha retenido la nota y solo hace un par de días la ha enviado a su destinatario, previa filtración a la prensa. El Departamento suizo se mostraba reticente a atender la modesta petición española, alegando que era una cuestión política y que Rovira no estaba involucrada en delitos de terrorismo, pese a que no era quién para decidir si un ciudadano español había cometido o no un delito en España. Antes de dar una respuesta definitiva, el Departamento ha solicitado al magistrado información sobre las consecuencias que tendría la amnistía sobre d Rovira. García-Castellón ha enviado otro auto en el que mostraba su sorpresa por la respuesta, porque era el Ministerio suizo el que estaba politizando un asunto jurídico, y por la solicitud de información sobre una ley que se estaba tramitando en las Cortes y no había sido aún adoptada, y de la que, en cualquier caso, no podría facilitar información debido a la separación entre los poderes legislativo y judicial. Ha indicado que el Gobierno suizo estaba obligado a colaborar con la justicia española, de conformidad con el Convenio Europeo de Terrorismo en el que ambos Estados eran Partes. Había enviado información más que suficiente sobre el caso y solicitado un encuentro con sus colegas judiciales para aclarar la situación, pero el Ministerio suizo había dado la callada por respuesta. El magistrado ha solicitado a la Fiscalía del TS que envíe a Suiza una copia del informe del fiscal Cadena.

Para justificar su total alineamiento con los partidos independentistas, el PSOE trata  de autoconvencerse y de convencernos de que, con la amnistía, estos partidos retornarán al seno de la Constitución, y se logrará la concordia en Cataluña y en toda España. Las declaraciones tremendistas sobre la autodeterminación y la independencia eran para consumo interno ante la lucha entre ERC y JxC por el liderazgo en Cataluña. Muestra de la falacia este espíritu de reintegración en España ha sido la admisión a trámite por la mesa del Parlament de una Iniciativa Legislativa Popular presentada por Solidaridat Catalana para que la Cámara proclame la independencia de Cataluña, que ha contado con el apoyo de Junts y de la CUP, y la abstención de ERC 

Según Juan Claudio de Ramón,José Calvo Sotelo dijo en 1936 que prefería una España roja a una España rota. 88 años más tarde, Sánchez y el PSOE prefieren una España rota a una España azul. El PSOE ya no es el primer partido de la Nación, ni quiere serlo. No parece que su apuesta plurinacional esté echando buen pelo y ha programado su propia obsolescencia, como hacen algunos fabricantes para inducir a los consumidores a la compra de un nuevo producto. Solo que ahora, las nuevas siglas preferidas ya no serían las socialistas si no las abiertamente nacionalistas. “Nadie sabe cuál es el proyecto, ni territorial ni ideológico, del PSOE”. Como ha observado  el ex diputado socialista Pedro Boffil, la disgregación y debilidad electoral del PSOE responde a la pérdida de uno de sus rasgos políticos esenciales: el de ser una organización históricamente integradora de España. Ha pasado de ser un partido cuya finalidad principal era llegar al poder para defender la igualdad entre todos los españoles, al margen de cuál fuera la región en la que vivieran, a hacer un partido en el que parece primar solamente el interés de su líder por mantenerse en el poder. Según “El Mundo”, que en su configuración de una España plurinacional dividida en bloques como medio para evitar la alternancia en La Moncloa, el PSOE haya renunciado a vertebrar el país y dejado de actuar como dique de contención del secesionismo para impulsarlo, es un giro que compromete seriamente la estabilidad del Estado.




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