Desafíos

La convocatoria era de lo más atractiva: Auditorium del Colegio Mayor San Juan Bosco de Sevilla, solemne acto académico de clausura del curso académico 2022 – 2023, imposición de becas de la LIX promoción y lección magistral a cargo del Excmo. y Revdmo. Sr. D. José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, sobre “Desafíos de la sociedad actual para el joven cristiano de hoy”.

Así que me encaminé hasta allí a sabiendas de que me perdería la primera parte de una semifinal de la Europa league, pero la ocasión lo merecía y a fe cierta de que no eché de menos los minutos que no pude disfrutar en directo.

El colegio mayor San Juan Bosco está adscrito a la Universidad de Sevilla desde su fundación en 1953, y lleva a gala la puesta en práctica de su lema “La verdad os hará libres” entre sus alumnos residentes.

Don José Ángel, cuya experiencia con los jóvenes le viene desde su nombramiento como obispo en diciembre de 2001 (en su momento, el más joven de España) cuando lo hicieron responsable de la Pastoral juvenil, partió de una cita del Apocalipsis: “Yo hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5) con el fin de dejar claro que no nos deben sorprender los cambios acelerados que se producen en nuestro tiempo.

Vivimos una época marcada por profundas transformaciones en los ámbitos antropológico, cultural, económico, tecnológico y ecológico. Así, el desafío antropológico nos sitúa ante el sujeto posmoderno, que habita un mundo líquido (en expresión de Zygmunt Bauman) y voluble, donde observamos precariedad en los vínculos, desarraigo, empobrecimiento existencial, y se hace difícil fomentar el sacrificio en un entorno lúdico y confortable. Nos recordó cómo los que lograron sobrevivir en los campos de concentración como Auschwitz, lo hicieron porque contaban con un proyecto profesional inacabado, un amor que les esperaba y, sobre todo, la fe, única forma de encontrarle sentido al sufrimiento y al dolor.

El desafío cultural viene de la mano del relativismo que con tanto ardor combatió el pontífice Benedicto XVI, del individualismo, de los grandes centros de poder, de un subjetivismo donde la verdad ha dado paso a la posverdad, y todo ello en una atmósfera vital donde los compromisos no son estables y la vida parece girar en torno a un “me apetece” o “no me apetece”.

En cuanto al desafío económico, puso el acento en los flujos migratorios que podemos ver en todo el mundo, en los intereses expansionistas de las mayores potencias (las grandes naciones europeas en África han dado paso a Rusia y China como explotadoras de su riqueza), cómo asumimos sin más un liberalismo descontrolado que coloca la maximización del beneficio (a ser posible a corto plazo) en la cúspide de la pirámide a escalar por todos, y, una vez más, nos hizo volver nuestros ojos a esos tres barrios de Sevilla que figuran entre los más pobres de España.

Para ser conscientes del desafío tecnológico, nos recomendó leer el libro “En el enjambre” de Byung Chul Han, donde se explica cómo la revolución digital, internet y las redes sociales han transformado la sociedad y las relaciones con una nueva masa social a la que llama el «enjambre digital», que, como un enjambre de abejas, sólo genera ruido, con una hipercomunicación que destruye el necesario silencio.

Por último, el desafío ecológico que nos impele a la sostenibilidad y al cuidado de la casa común: la ecología comienza en el Génesis.

Tras el diagnóstico, el remedio para afrontar los retos: llevar una vida coherente en un mundo que no valora la verdad; participar en la Eucaristía como fuente y cumbre de la vida cristiana; no descuidar la oración y pedir los frutos del Espíritu Santo (alegría, bondad, esperanza, …); frecuentar el sacramento de la reconciliación; adquirir una sólida formación (razón y fe van de la mano); poner en el centro a la persona en todas las cuestiones económicas; disfrutar de la amistad y la fraternidad en una comunidad cristiana que dé testimonio de amor, y tomar conciencia de que habitamos una casa común (conversión ecológica).

 El lema episcopal que escogió nuestro arzobispo es “Duc in altum“ o ‘Remar mar adentro’, extraído de la vocación de los discípulos y que podemos encontrar en Lucas 5,4 citando las palabras con las que Jesús les anima a volver a echar las redes (venían de no pescar nada) para una pesca que sería milagrosa. Dice a Pedro: «Duc in altum – Remar mar adentro«.  «Pedro y los primeros compañeros se fiaron de las palabras de Cristo, y echaron las redes». Por ello, concluyó D. José Ángel, a pesar de que haya motivos para el desánimo, en tu Nombre, volveremos a echar las redes.

Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com




1 Comment

  1. José Antonio Molino dice:

    Alberto, sin duda, palabras de esperanza en este mundo desatinado que vivimos. No sólo palabras, sino valores sólidos en los que asentar una forma de vida. Por comentar, creo que tiene que haber un equilibrio entre el individualismo propio de un neoliberalismo salvaje y la conciencia de comunidad que tampoco debe ser exagerada: ” poner en el centro a la persona en todas las cuestiones económicas; disfrutar de la amistad y la fraternidad en una comunidad cristiana que dé testimonio de amor, y tomar conciencia de que habitamos una casa común (conversión ecológica). ” Abrazo

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