Del mambo en viscoelástico

Continúan las amenazas contra los no vacunados del virus chino – sí, sí, he dicho virus chino – y la búsqueda de la institucionalización de las medidas anti pandemia in saecula saeculorum. En Austria ya los tienen confinados, o casi y en Castilla León el presi está pensando en hacerlo, o eso dice.

A todo esto sigue el debate de las pensiones, la subida de la luz, del butano que se ha puesto a 17 € – los 8 céntimos que sobran se los regala usted al butanero que seguro que le vienen bien – revalorizando así el puchero en caldero a fuego lento en la anafe de carbón de encina. El puchero tiene que durar una semana, por lo menos; la cosa no va a dar para más. Lo que si da para más y más y mucho más es la desvergüenza del caudillito santanderino repartidor de anchoas – ¡ Echa vino montañés que lo paga Luis de Vargas¡ – que no pide, exige, que se obligue a vacunarse a todo aquel que ha declinado la invitación a inocularse la mágica vacuna.

El caudillito montañés nos quiere a todos vacunados por cojones. Así, así, con un par, faltaría más. Al caudillito le va saliendo el pelo de la dehesa facha y pide que se vacune a todo el mundo: << Por las buenas o por las malas >>. Lo malo, malo de verdad es que lo que ha dicho el trasportador de anchoas le ha parecido muy bien a muchos periodistas de debates televisivos y otros contertulios de la imbecilidad reinante de los que no voy a dar los nombres porqué pá qué me voy a alterar más de lo que ya lo estoy; mejor sigo con el relato de la amenazante realidad que tenemos encima.

En Vascongadas Urkullu ha solicitado al Tribunal Superior de Justicia vasco la autorización para exigir el el certificado de vacunación, el pasaporte Covid, para entrar en bares, cafeterías, restaurantes y en todos los lugares de ocio, además vuelven a poner restricciones como el aumento de distancia entre personas y corredores de tránsito para el caminar ordenado de los borregos. Pido perdón he tenido un lapsus, quise decir de las personas. Mientras escribo esto me llega la noticia de que Sánchez y su gobierno van a perseguir los crímenes del franquismo como delitos de lesa humanidad dentro de su ley de memoria democrática. Ya sabe, la memoria solo es suya la del esto no importa una mierda.

Pero vuelvo a la realidad y a Urkullu y su petición al Tribunal Superior de Justicia vasco. Si ese Tribunal le concede la autorización para exigir el pasaporte Covid para ir de bares, comidas, reuniones, al cine, al teatro o de fiestas y conciertos, la autorización para esa actuación ilegal tendrá barra libre por toda España. Si esa autorización la concede un Tribunal Superior, aunque sea el vasco, podremos decir que todo está perdido, que están anulando las leyes que defienden las libertades más elementales del individuo y por mucho tiempo. En otros países de la UE el pisoteo de libertades va más adelantado que en España.

En Francia exigen la tercera dosis de la vacuna a todos los mayores de 65 que quieran renovar el pase sanitario o permiso para vivir. En Berlín, Sajonia y Baviera los no vacunados no pueden acceder al interior de bares y restaurantes solo tienen acceso a las terrazas. Tampoco pueden entrar en los gimnasios ni en peluquerías, pero eso sí, magnánimamente les dejan ir trabajar y a comprar, igual que en Austria. En Eslovaquia no permiten reuniones de más de cien vacunados y a los trabajadores no vacunados les prohíben acudir a sus puestos de trabajo y cobrar sus sueldos. No crean que estas dos noticias sobre Eslovaquia son una broma, son noticias de la Agencia EFE.

La primera es de chiste, no se fían de los vacunados sin son ciento uno pero si, si solo son 88. En qué quedamos. ¿Sirven o sirven las vacunas? ¿Inmunizan o no? La segunda da pavor. ¿Puede un gobierno prohibir trabajar a sus ciudadanos?. Por lo visto si puede, otra cosa es que eso sea legal y que lo sea dentro de la UE, esa reunión que tanto dice defender los derechos humanos y tan espectacular se pone para atacar a países como Polonia porque no les gusta su gobierno. En fin que la cosa va de mal en peor y al ciudadano de esta UE que han montado, dentro de nada solo le va a quedar la libertad de practicar el onanismo al ritmo de un mambo sobre un colchón viscoelástico, para una vez relajado y convertido en koala, agarrarse a los árboles para besarlos clamando por la salvación del planeta que llegará tras el sacrificio de los borregos.




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