D. Santiago: un ejemplo. Así de fácil y de corto

Como partidario que soy, más de la prevención que de la curación, me declaro enamorado de dos instituciones que han prestado excelentes servicios a la sociedad y evitado muchas infecciones: la “censura”, y el “secuestro”. Cuando un medio de comunicación se dispone a propagar mensajes u opiniones venenosas y falsas, creo (por motivos de salud -el artículo 43, 1 de la Constitución lo declara-) que el mensaje debe ser “intervenido” o el soporte, “capturado”.

Comento esto por lo que he leído en varios medios respecto a la homilía que nuestro Obispo Auxiliar dio el pasado día 15, y a ello, manifiesto que se nota una barbaridad que los críticos y equivocados opinadores, no la escucharon.

Creo que nuestro Obispo Auxiliar es un hombre profundamente de Iglesia y gran pastor, que ha sido dotado magníficamente por Dios de la capacidad adecuada para ejercitar su labor, la cual nada tiene de supletoria, subalterna o accesoria, sino que, por el contrario, resulta principalísima como auxiliar de nuestro Arzobispo, D.Juan José, a quien Dios guarde vida y salud muchos años, y podamos seguir disfrutándolo como lo que es: maestro de la Fe y rector de nuestra Iglesia Diocesana.

Gobernar la Iglesia en “Dodge City, Ciudad sin Ley”, (Sevilla en religiosidad), y posiblemente número uno de España en despelleje, mordacidad, y anticlericalismo (afortunadamente, más de palabra que de obra), imagino que supondrá tarea más difícil que coger la cucaña. Me llama una barbaridad la atención, que críticos, comentaristas y opinadores sobre homilías de obispos, canónigos o curas comunes, lo hagan sin haberlas oído, entre otras cosas, porque no asisten a las misas en donde las dan (ellos mismos lo suelen decir en sus medios: “no voy a misa”); recurriendo –imagino- a la lectura de las mismas para, aplicándoles la lupa con capciosidad, ganarse el jornal u obtener muchos “likes”, sacando ocomentando defectos que no existen, con interpretaciones torticeras y agradaoras para colectivos progresistas que mandan en los medios (más antiguos que el hilo negro). No se olviden que si al Credo, se le quita una determinada coma, el que sufrió, padeció, y fue sepultado, fue Poncio Pilatos.

¿Se imaginan una crítica del que esto escribe, sobre la acidez o saladura del Caviar Alma, o la carne de Wagyu, simplemente por lo que haya leído en la Wikipedia, o hubiera visto lo que Arguiñano dijera en un programa de TV?, pues algo parecido hacen.

En la homilía de la solemnidad de la Asunción de la Virgen, dijo el Obispo lo que un pastor, sin meterse en política, debe de declarar en los tiempos en que vivimos. Mantener que “hay un modo cristiano de comprender nuestro cuerpo y el de los demás” ¿qué es, una blasfemia?; “oponerse a la concepción neopagana de promover el culto del cuerpo, a sacrificar todo a él, a idolatrar la perfección física y el éxito deportivo” ¿qué es, una hedonística falta de egocentrismo?; referirse al “pudor, que rechaza los exhibicionismos, preserva la intimidad, protege el misterio de la persona y su amor” ¿qué es, una puritana perversión represora?; criticar “las tesis de la ideología de género que sostienen que no existen los sexos ni la diferencia hombre-mujer”, ¿qué es, misogamia, homofobia?; referirse a la trata de personas, como “asunto que toca nuestras conciencias, escabroso y vergonzante, al tratarse de una verdadera forma de esclavitud, lamentablemente cada vez más difundida, que atañe a cada país, incluso a los más desarrollados, y que afecta a las personas más vulnerables de la sociedad: las mujeres, muchachas, niños y niñas, discapacitados, pobres, etc.”, ¿qué es, xenofobia, racismo, odio?

¿Alguien pudiera creer que la Iglesia está en contra del deporte, o que tipifica la forma física, el aseo, la buena presencia, etc. como vicio?; ¿O que la mujer, el emigrante (con “e”) son seres menores o subordinados? Miren, señores, ¡si hasta los boxeadores tienen su patrón: San Edesio, -2 de abril-, quien la emprendió a puñetazos con un pretor!

D. Santiago Gómez Sierra, para el que no lo sepa, es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Complutense, y Licenciado en Teología, en la especialidad de “Dogmática”, por la Pontificia de Comillas, vamos, que no es un “juntaletras” que se metiera a cura. Ha sido párroco, arcipreste, capellán, director espiritual, y confesor de diversas comunidades religiosas; también profesor del Seminario y de la Escuela Universitaria de Magisterio…, y muchas cosas mas. En el tiempo que lleva ha dejado huella en las asociaciones cristianas. A través de las parroquias a la que están adscritas, se ha reunido con las mismas, dialogando y debatiendo, con los fieles, feligreses, y cofrades que lo han deseado, observando siempre un paciente trato y consideración. Detrás de todo ello está, para eso es obispo, celando y observando el que, cuando se reúnan como tales, traten de practicar la caridad, la piedad y la vocación cristiana (Así de fácil y de corto).

Ignoro de nuestro obispo, tanto si está en forma física y de salud, como si tiene sobrinos, por eso entiendo que, además de una falta grave de respeto, resulta una temeridad llamarle “tío” (mira que si no los tiene, ¡que patinazo!), y pido a Dios que los sevillanos podamos seguir teniendo a tan adecuado pastor para que sus ovejas, que muchas veces mordemos a los lobos, no nos descarriemos y perdamos por la multiplicidad de barrancos y precipicios que en estos tiempos se nos presentan cada día.

Dios bendiga a D. Santiago.




2 Comments

  1. Pepe Fuertes dice:

    En menos palabras aún, si yo llego a saber que frente a una de mis opiniones iba a encontrarme el reproche de José María Font, a quien aprecio desde hace muchos años, pueden estar seguros de que no hubiera publicado lo que me pareció la homilía del obispo auxiliar durante la misa del pasado 15 de agosto en la Catedral de Sevilla tras la procesión de la Virgen de los Reyes. Como me siento indudablemente aludido y hasta reproducido por Font -gran hermano mayor del Santo Entierro de 2013 a 2017-, y sin entrar en debates ni mucho menos en réplicas, entre mis ideas y el afecto personal, me hubiera quedado con mi afecto personal a Font. Con su artículo defendiendo al obispo auxiliar, José María Font demuestra su valiosa amistad hacia el prelado; y en la vida, todos y tantas veces, necesitamos de amigos auténticos como José María Font. Pepe Fuertes

  2. Yo, a la recíproca, siento lo mismo por Pepe Fuertes. Me parece un gran tipo, tanto personal, como artísticamente. Me extrañó que siendo quien es; por familia, educación y personalidad, (mas altas que medias) «diera un poquito fuerte» a D. Santiago. Pero mi defensa de D. Santiago, -ahí se equivoca parcialmente- , no es un reproche a su opinión, sino a otras que por casualidad coincidieron con la suya en otros medios. A D. Santiago lo conozco como cristiano (que soy o me la doy, posiblemente tela de malo), pero no tengo ni su teléfono, ni su email.
    Agradezco la educación y tacto de su comentario, y estoy seguro de que, cuando me lo encuentre, su espalda me dejará que la envuelva con mis brazos, del abrazo que intentaré darle.

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