Vista la convocatoria que ha tenido la jornada de lucha reivindicatoria por la igualdad reclamada, las Damas cantan victoria en gran ambiente de euforia con muy diversas pancartas.

Y me viene a la memoria un romancillo o balada que escuché una madrugada con esta curiosa historia, que seguro fue inventada por alguien sin narratoria, no se hagan caso de nada…     


En esta época extraña
de cambios constitucionales,
yo propongo que en España
volvamos a los ideales.


Mi ideal es una tierra,
sin fronteras ni aduanas,
donde vivamos en paz
gobernados por las Damas.
¡Que nunca hubo más verdad
que el gobierno de la cama
pues cuando suenan los muelles
todas las guerras se acaban!

 

De tal forma, propondría
un plan gubernamental
como el de la Amazonía
donde es fundamental
sumisión sin rebeldía
a las Damas del lugar.

Por ello, Letizia reine
en España y Portugal,
en Ceuta y Melilla reine,
reine también Gibraltar.

 

Más una reina, es escasa,
venga Máxima de Holanda
y haga de España su casa,
cuanto más bella, más manda.

Y se acerque desde Oriente
Doña Rania de Jordania
que con sentido prudente,
sabrá gobernar Hispania.

De los noruegos fiordos
Mette-Marit venga pronto,
que no habrá motín a bordo
en este país tan bronco.

Desde Suecia, Victoria
venga presta a gobernarnos
que con los suecos y suecas
vamos a compenetrarnos.
La monegasca princesa,
de origen sudafricano,
la de la boca de fresa,
reine en invierno y verano;
pues su suegra nos dejara
un luto desconsolado
y ahora reina desde el Cielo

con Lady Di a su lado.

 

¿De Cambridge es Catalina?
Catalina es española,
que esta nación fue rendida
como la invencible flota
a esa pícara sonrisa,
a esa hechura de gran moza
y a esa falda que la brisa
mece cual roja amapola.

 

Atrás me dejo más reinas
de otras europeas casas,  
que no incluyo por no hacer
interminable esta sarta.
A la británica reina,
que Isabel segunda llaman;
atrás la dejé queriendo,  
de mi devoción no es santa.
De Buckingham a Balmoral
quédense ella y su casta.

Por todo lo antes expuesto
con las pruebas aportadas,
es de Justicia que pido
una nación gobernada
por las mujeres del reino:
bien solteras, bien casadas,
viudas, monjas, separadas.
¡Y por si ello fuera poco
vengan damas importadas
a gobernarnos también
que somos nación mermada
desde que mandan los hombres,
pues sólo suelen hacernos
muchísimas cabronadas!

Otrosí digo también
que cada cual en su casa
forme República Libre,

o Reino si así lo elige
donde gobiernen por siempre
las buenas Amas de Casa.