Covidcazo

El rastro desolador de la Covid 19 no son solo los muertos, los supervivientes con secuelas, los efectos colaterales de ansiedad y miedo y la sangría económica, sino que ha desmontado las prácticas coloquiales y los derechos de la vida cotidiana de los ciudadanos convirtiendo el día a día en una trinchera desagradable e infranqueable.

La Covid 19 está siendo una táctica deliberada contra la vida de la gente. A ella se han apuntado la Administración Pública y las empresas privadas. 

El morro de la Administración Pública. Es el morro de los políticos gobernantes que han descubierto que pueden ponerle al pueblo una zanahoria delante con el mecanismo perverso de que al andar para cogerla nos retira de ella de manera constante, pero sin que la perdamos de vista. La interacción online del ciudadano con la Administración y sus organismos y su actividad discrecional es, sencillamente, mentira. La Administración Pública no está preparada para relacionarse con los administrados a través de la red. Porque no tiene la infraestructura tecnológica para hacerlo ni la preparación de su personal es la adecuada para ello. Está ocurriendo en Sanidad, en Educación y en las políticas de Prestaciones Sociales. La rostrodecemento de la ministra Celaá invoca la enseñanza online sin saber lo que está diciendo. Los maestros y profesores se han tenido que buscar la vida en el sentido más amplio: sanitaria y tecnológicamente, apechugando con el riesgo del contagio y poniendo sus móviles, tablet y ordenadores, y su tiempo, al servicio de los alumnos y padres. La enseñanza online funciona (de aquella manera) porque los maestros y los profesores han hecho posible que funcione, a su costa.

En los Centros de Salud estamos en las mismas. A propósito de la Covid 19, la Administración ha sacado a la gente de la atención primaria. Ahora está la vacuna, pero antes de la vacuna no se podía ir tampoco al Centro de Salud. Todo por teléfono, lo cual ha limitado la funcionalidad de esta atención sanitaria. Me pregunto qué nuevas tareas había en estos centros para cortar el acceso a ellos. Está bien que los sanitarios se protejan, porque también los dejaron a los pies de los caballos, pero creo que el funcionamiento de los Centros de Salud ha sido radicalmente restrictivo. El diagnóstico y tratamiento por teléfono pronto dará la cara. La mala cara, hay que decir.

Si pasamos a las Prestaciones Sociales hay que echarse a llorar. No entremos en la debacle económica, hablemos de lo que la Administración Pública (los políticos parlanchines) ofrece o promete y es mentira. No hay manera de que te den cita previa para el SEPE, por ejemplo. Hagan la prueba. Han creado un bucle de cita con nadie y camino a ninguna parte, continuo. Si llamas por teléfono te remiten a la web, tanto para pedir cita como para hacer trámites. Mentira. Entras a la web sede.sepe.gob.es y no puedes hacer nada. Nada. ¿Qué parte de nada no has entendido, Sánchez? ¿Qué parte de nada de nada no has entendido, Iglesias? Lo dije antes. La técnica de la zanahoria les funciona y de camino, sutilmente, inteligentemente (se tienen ambos por ello), nos están diciendo burros. Covidcazo. Es decir, la Covid 19 es una táctica denegatoria (y denigratoria) contra el ciudadano, pero al mismo tiempo es una estrategia -burda para mí, genial para ellos- para robar votos. La zanahoria tiene muchas vitaminas electorales.

El morro del sector privado. La empresa privada tampoco está siendo inocente en lo de poner la Covid 19 como excusa para abusar del ciudadano. El principal sector que está tratando a la gente con la punta del pie es la banca, o más bien los que fueron cajas y ahora se hacen llamar bancos. Nos han sacado también a la calle, a la puta calle. Oficinas enormes de grandes y con un solo cliente dentro. ¡Es el protocolo del Covid!, dicen. Yo creo que es el protocolo del desprecio a los ahorradores. En estos difíciles momentos, la banca ha demostrado ser un poder más fuerte y peligroso que el Estado. Ya lo eran con sus métodos alienadores de conceder cosas si previamente contratas otras, pero ahora, el poder que tenían lo han reforzado con la prepotencia. Es lo que hay, parecen decirnos. Y también nos desarman con lo de la cita previa, un método que no funciona bien porque a ellos les importa un carajo que funcione bien. El otro día, en un banco que tiene como logo un borrajeo de Joan Miró, hice cola en la calle un buen rato hasta que me tocó entrar. Cuando estaba delante de la señorita me dice que eso era con cita previa, la cual yo había pedido diez días antes sin obtener respuesta alguna. “Respondemos a todas las llamadas” me dijo. Otra mentira. Y me planté. Le dije que de allí no me movía. Hasta que me atendió. He aquí una herramienta que podemos blandir para defendernos.

La Covid 19 es un gas letal que inadvertidamente está entrando por todas las rendijas del sufrido ciudadano. Además de que nos ha traído ruinas previsibles y otras inventadas (¿saben por quiénes?), nos ha traído la peor de todas: la de habernos convertido en ciudadanos altamente vulnerables y kafkianamente indefensos. 

Divide y vencerás. Ya lo sabíamos. En lugar de una gestión fuerte y clara, nuestros políticos se han puesto de acuerdo en fragmentarla en 17 gestiones a medio gas y opacas. Aquí sí pero un poco más allá no, aunque ayer fue blanco hoy es negro y mañana ya veremos, nuestro barrio no tiene y el de al lado no quiere, pero voy a, aunque no me dejen, y restringirán un poco y nosotros nada y bla bla bla… Contagios, bancarrota, moral quebrada. No lo permitamos. Somos muchos más que todos los políticos juntos, tenemos muchísimo más sentido común que ellos Boletines Oficiales, y esta diferencia, cuantitativa y cualitativa, nos hace favoritos para ganar. Solo tenemos que sentarnos -cuando llegue- en la puerta del colegio electoral y ver pasar los cadáveres políticos apestando a ideología barata y macabra. Entonces decidiremos. Tú, no. Tú, tampoco. Y tú, ya veremos.




 

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