Corpus Christi, ¿”sencillo y puro”…?

En las dramáticas circunstancias políticas que vivimos (cabe pensar que el peligro de la deriva política sea aún más preocupante, en esta gran crisis, que el aspecto sanitario de la misma y aun el económico), dedicar unos párrafos al atuendo que unas personas llevaban durante la celebración de una misa solemne puede parecer frívolo… a primera vista. Y resulta que de un modo extraño, una siente que ese hecho, lejos de ser frívolo, tiene unas implicaciones tan profundas que por afectar, afectan hasta a la eternidad (o al menos a la idea que los humanos tenemos de la eternidad o de la falta de ella, lo que, queramos o no, condiciona toda nuestra vida).

Pero, ¿cómo explicarlo? ¿Cómo se llega a unas deducciones tan “pretenciosas” sólo por ver unas fotos, en los periódicos, de la celebración del Corpus Christi el jueves pasado en la catedral de Sevilla, portando cirios unos enfermeros con bata y bomberos con su chaleco fosforescente…?

Para intentarlo, retrocedamos a una imagen de hace diez años casi justos, de julio de 2010. España había ganado el Mundial de fútbol. Aparte de las manifestaciones populares de júbilo, el Rey de España se disponía a recibir a sus héroes de manera solemne y oficial nada menos que en el Palacio de Oriente, el Palacio Real, el que tan poco se utiliza, sólo en ocasiones singularísimas (alguna super cena de gala a otro Jefe de Estado en visita oficial, y poco más). Las imágenes de la televisión mostraban al rey y a su familia de pie en el salón, esperando expectantes y respetuosos… a los “héroes”, a los futbolistas que subían displicentes esas regias escaleras en su atuendo deportivo. “No les había dado tiempo a cambiarse”, aclaró el comentarista. Ya. A continuación se les vio entrar en la estancia, y el rey, Juan Carlos entonces y su familia, que estaban de pie esperando, pudieron acercárseles, saludarles, mirarles… Resultaba curioso, símbolo de los tiempos. Los reyes, elegantes. Los “héroes”, en calzonas. No se veía a ningún futbolista nervioso de la emoción de saludar al rey, y en ese palacio cargado de historia, y reservado actualmente a tan pocos. Más bien era al contrario: si algo, era el rey o la reina, o el príncipe, el que se sentía “nervioso” del gran honor de ver de cerca a los ídolos…

Es algo en realidad comprensible en la España del siglo XXI. Ni el rey es lo que era, ni el Palacio Real, reducido casi a uso turístico, es tampoco lo que era (y con la demagogia de los tiempos, su belleza casi se oculta y su historia casi se tapa), y el deporte de masas es como es, y la sociedad y la comunicación… En fin, que ese fenómeno es comprensible. Acaso no hay por qué lamentarlo tanto, aunque a algunos nostálgicos amantes de la tradición nos resulte algo grotesco. Hoy día es lo normal. No es el deportista de élite el que se siente honrado y nervioso saludando a un rey, es al contrario: el que se siente halagado, privilegiado, y le hace casi la genuflexión, es el rey al deportista. Y el atuendo no deja de subrayarlo. El deportista no se molesta en ponerse de traje para ir a ver al rey. Son las infantitas las que se visten de futbolistas para recibirlos a ellos… Pero en fin, lo aceptamos. Son los tiempos.

Pero ahora nos trasladamos a la Catedral de Sevilla en la solemnidad del Corpus Chisti de 2020 a puerta cerrada. Y las imágenes nos muestran a los sanitarios en bata blanca, y a policías y bomberos en traje de faena y chaleco fosforescente, escuchando la misa y llevando el cirio en la procesión. “Este año se ha querido homenajear a sanitarios y fuerzas del orden…” (¿??). Imaginamos que si un enfermero acude a la boda de su hija, por ejemplo, y aun a eventos mucho menos importantes, no va con la bata, sino que se viste de traje o con lo que considere más elegante. Pero claro, si a lo que va es a que lo homenajeen a él, en su calidad de portador de bata, pues habrá que llevar bata…

Aceptábamos ya, qué remedio, que es el rey de España el que se siente honrado y hasta humilde ante un deportista de élite, y no al revés. Pero, siendo creyentes, ¿aceptaremos también – perdonen el sacrilegio, los pocos con sensibilidad para captarlo – que… el Santísimo Sacramento se sienta “halagado” ante la presencia de los héroes del día (sanitarios y policías), y por tanto, se “engalane” para recibirlos, mientras que ellos, como los futbolistas del Mundial recibidos en palacio, no se molesten ni en cambiarse…?

(Y alguien interpretará que estas palabras “atacan” a sanitarios y policías. Bueno… pues, como creyente… los considero algo inferiores a Dios, sí. “El Corpus Christi de este año homenajea…”. ¿El Corpus Christi homenajea…? ¿No es al revés?)

Probablemente no ha sido iniciativa de los que salen en la foto, sino que la ceremonia ha estado organizada así; es de presumir que habrán recibido indicaciones para venir vestidos de esa manera. Y los periódicos diciendo que el Corpus de este año ha sido “más sencillo, íntimo, puro y auténtico”.  Habría que discutir lo que se entiende por intimidad. Pero, ¿auténtico?

¿Auténtico? ¿Puro?


 

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