Contra el voto “útil”

Las elecciones del pasado domingo, si se caracterizan por algo, es por ser los comicios en los que de manera más evidente que nunca han quedado desacreditadas las falacias del llamado voto útil, pues se ha podido constatar que concentrar los votos en el PP no ha supuesto desalojar a Sánchez del gobierno sino todo lo contrario. En este sentido, con una fuerte campaña en contra no sólo de las terminales mediáticas del gobierno sino de los medios afines del PP (es decir, con absolutamente todos en contra), VOX ha perdido 600.000 votos, pero ha conservado tres millones de votos y se mantiene como tercera fuerza política, por delante de los comunistas de Yolanda Díaz, lo cual, dentro de lo malo, es una victoria moral. 

Considero que VOX ha cometido errores (por supuesto) como mantener en sus listas a Steegman (que concitaba el rechazo de parte importante de sus bases), purgar a liberales como Rubén Manso y Víctor Sánchez del Real y dar demasiado peso a Buxadé en detrimento de un gran activo como Espinosa de los Monteros, pues en ocasiones anteriores ya dije que España no era Francia y no se debía tender a un proteccionismo excesivo sino garantizar el equilibrio interno entre dos sectores antagónicos como liberales e identitarios. No debe olvidarse que VOX consiguió 52 escaños bajo el liberalismo conservador, y su viraje proteccionista ha obedecido a un intento de recoger votos de la izquierda en los barrios obreros al considerar que habían tocado techo y no podrían quitar más votos al PP, pero al implementar dicha estrategia cometieron el mismo error que Ciudadanos en el pasado, ya que una formación bisagra ha pretendido ser partido de gobierno, lo cual es bastante arriesgado, ya que ha experimentado un crecimiento muy rápido, sin fidelizar a muchos de sus votantes, de modo que cuando se pierden votos, cunde el pánico porque no se le ve viable como partido, por lo que la alternativa hubiese sido un crecimiento más lento pero sostenible que actúe como aval de futuro, algo que ha conseguido Meloni en Italia, que finalmente le ha llevado al gobierno. 

Muchos de los votantes que recibió VOX (en línea con lo anterior) no fueron en favor de ellos sino en contra del PP, fruto del descontento con Rajoy, pero han vuelto al redil de su antiguo partido cuando les han ofrecido una cara nueva y, sobre todo, han apelado una vez más al miedo a que los socialistas se mantengan en el gobierno, siendo votantes que a la mínima de cambio regresarían al PP, sin atender a consideraciones ideológicas, ya que el español medio (desafortunadamente) está bastante desinformado a pesar de tener todos los medios para que no sea así, y sólo quiere pan y circo. 

Pese a las poderosas consignas lanzadas desde Génova, el voto útil se ha reputado falso, ya que los 600.000 votos que ha perdido VOX se han traducido en 19 escaños menos y sólo 10 más para el PP, y para comprender esta situación, cabe remitirse a los resultados de varias provincias:

– En Albacete, el PP no le ha quitado el escaño al PSOE sino a VOX, ya que le han sobrado 12.000 votos que han quedado sin representación, mientras que VOX se ha quedado a sólo 1300 votos de conseguir un escaño. 

– En Tarragona, el PP le ha dado un escaño a JxCat (el partido del golpista Puigdemont), ya que le han sobrado 9000 votos mientras que a VOX le han faltado 2000. 

En Sevilla, a los populares les ha sobrado 100.000 votos mientras que a VOX le han faltado 8000 para conseguir un segundo escaño (quedando, además, fuera del Congreso mi admirado Francisco Contreras). 

– En Madrid, al PP le han sobrado 200.000 sufragios mientras que a VOX le han faltado 50.000

– En Murcia, al PP le sobraron 80.000 y a VOX le faltaron 25.000

– En La Coruña, al PP le sobraron 60.000 y a VOX le faltaron 35.000

Esta situación está intrínsecamente relacionada con la ley electoral, y cabe remitirse al ejemplo práctico que ha circulado en estos días: supongamos que el PP y VOX suman el 48 % de los votos pero cambia su distribución, y si con un 36 % de los votos del PP, éste suma 150 escaños y VOX tiene 29 con un 12 % de los mismos, sumarían 179, pero si un 4 % de los votos del PP se transfieren a VOX, el PP (con el 32 % de los votos) tendría 138 escaños, y VOX (con el 16 % de los sufragios), 53 diputados, ya que se duplica el número de diputados por cada 1 % de los votos, mientras que en el tramo 2, cada 1 % adicional de votos, se consiguen seis nuevos escaños, mientras que en el tramo tres, con el mismo porcentaje, se consiguen sólo tres nuevos escaños. 

En definitiva, si los electores hubiesen votado en conciencia, el panorama hubiese sido distinto, pues PP y VOX habrían sumado mayoría absoluta al haberse dirigido a caladeros de votos distintos: VOX, a la derecha, y el PP, a su izquierda, es decir, a los votantes de centro y centro-izquierda procedentes de Ciudadanos y el electorado moderado del PSOE, pero en lugar de tan razonable táctica, el PP ha llevado a cabo una absurda maniobra al difundir que rozaban la mayoría absoluta. No hay que olvidar a Feijóo augurando 168 escaños y dispuesto a pactar con los nacionalistas del PNV y Coalición Canaria, mientras que el gurú demoscópico del PP, Narciso Michavila, daba por hecho, al menos, 160 escaños, difundiendo encuestas deliberadamente infladas y falseadas para alentar el voto útil, ya que han estado más atentos en destruir a VOX que en desbancar al gobierno social-comunista. 

Feijóo ha reforzado el discurso de Sánchez al distanciarse con VOX y evidenciar su incomodidad a la hora de pactar con el partido de Abascal, mostrándose dispuesto a pactar con cualquiera antes que con VOX, y no hay más que recordar al líder del PP diciendo que VOX no era un buen socio y que se sentía más cerca de un barón socialista como Page, por lo que si le faltaban veinte escaños (según sus propias palabras) hablaría con el PSOE, toda una traición contra sus votantes, ya que el mismo que habla de derogar el sanchismo, se ha ofrecido abiertamente a pactar con Sánchez para aislar a VOX, cayendo deliberadamente en las trampas de la izquierda para presentar a VOX como el mayor de los males, y de ese modo, dinamitar la única opción que tenía de llegar al gobierno al atacar a su único socio, por lo que, ante el riesgo de que el PP pacte con VOX como ha sucedido en varias regiones, el voto útil contra el partido de Abascal es el PSOE, mientras que Sánchez no ataca a Sumar, ni siquiera a Bildu, sino que los defiende. 

Nos decían los progres del PP que el modelo de Ayuso no era extrapolable al resto de España, pero lo que se ha demostrado es que el modelo de Feijóo no funciona más allá de Galicia, siendo la presidenta madrileña la única alternativa a la línea política de Rajoy y Soraya que Feijóo continúa, pues es consciente de la incontestable realidad de que la única posibilidad que tiene el PP de volver al gobierno es de la mano de VOX. 




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *