Consummatum est: Rubalcaba no dejó todo atado y bien atado

Consummatum est…, el golpe ha sido dado. Esta vez no ha sido necesario tomar las estaciones de radio y de televisión porque todas, incluidas las privadas, fueron puestas al servicio del gobierno hace meses.

Números de la policía y de la guardia civil han tomado los principales puntos de tránsito y salida de la capital para efectuar registros y detenciones por la fuerza y el amedrentamiento, sin ninguna base legal que les respalde durante cinco horas. Algunas asociaciones mostraban su malestar y escándalo porque los agentes carecían de soporte jurídico de ninguna clase.

A las 16:48 ha salido el BOE que asienta la arbitrariedad y excusa la discrecionalidad de los golpistas. Los delitos de sedición y rebelión están a la vuelta de la esquina. Ahora se entiende también mejor por qué tantas prisas en cambiar en el Código Penal esas figuras delictivas, igual que el día anterior corroboramos, con la decisión de un juez, por qué esas ansias en renovar los órganos del Poder Judicial, como si en las leyes no estuviera prevista la prórroga y la permanencia en sus cargos de sus titulares para garantizar el funcionamiento de las instituciones mientras no haya acuerdo.

Una rehala de ministros con la mochila repleta de sospechas ocupó esta mañana de manera extraordinaria el salón de la Moncloa igual que se reunían en Burgos o en Salamanca los generales que se sublevaron. Esta vez, “Franco” no estaba presente, pues se había trasladado a Barcelona junto al Rey, por si fuese necesario retenerle como rehén mientras se ejecutaba el plan y se publicaba el BOE que decretaba la nueva normalidad de sus caprichos y su conveniencia.

La leguminosa Carmen Calvo, la que animó al pueblo y a la puebla el 8-M a celebrarlo y que pegó el banderazo de salida para los contagios cuando presidía el comité interministerial para prevenir la pandemia, ha sido la firmante del decreto del golpe que, en la más pura senda de Hugo Chávez, arrebata a los madrileños la parte alícuota de la soberanía en la parte exacta que les corresponde.

Ya no quedan madrileños embozados, de sombreros de Alatriste y daga corta al cinto para acuchillar húsares franceses, pero el aroma de las lentejas viudas, el palomino en salsa, el gigote de carnero, los duelos y quebrantos y la olla podrida le habita en la memoria al populacho, que no se alza en armas cuando le acosa el hambre o cuando les sale un rey de nalgas anchas, sino cuando le tocan las pelotas con un quítame allá esas pajas, cuando le prohíben lucir tan guapos y chulapos como les plazca o cuando les mientan a la madre y, en su defecto, a la novia.

Ha faltado el “butanito” en lo alto de una furgoneta con antenas a las puertas de la Moncloa para retransmitirnos la salida de los ministros que huían a toda prisa hacia sus residencias de descanso fuera de Madrid para no quedarse confinados. Ojo, Galapagar supera la línea roja de contagios para el encierro…

Los tanques de Milans del Bosch los han sustituido por una comparecencia más del ministro filósofo, que se puso hablar del alma y de Díaz Ayuso como si se refiriera a San Isidro Labrador o a la Virgen de la Almudena.

Un tipo al que llamamos filósofo por la misma compasión que llamamos doctor a Simón, pero que repartió su vida, antes de llegar a ministro, entre ser concejal de su pueblo (a alcalde llegó de rebote, porque su predecesor se le murió de repente y corrió la lista) y arruinar a una productora de televisión como gerente de “Las tres mellizas”. En esas manos está lo que ellos llaman Ciencia. Carecen de conciencia y arruinarán Madrid para arruinar a todas las Españas.

No me extrañaría un pelo que al Marqués ahora ya no le interese tanto el CNI cuanto ser nombrado jefe del Estado Mayor de todos los ejércitos con José Julio “el Rojo” de comandante de campo.

Vamos a necesitar muy pronto a un Martín Prieto que nos narre un juicio como el del 23-F, con una urna de cristales protectores que permita aislar al Marqués de la Chepa de la furia de la muchedumbre alzada de enaguas y con las camisas blancas arremangadas como el mártir de Goya del 3 de Mayo.

Corren los mismos días en que los restos náufragos de la ETA acumulan explosivos y preparaban un gran atentado, pero Bildu se lima las uñas en Navarra mientras piensa: “Ahora, si tienes huevos, confina a la Comunidad Foral con tus cifras de contagio en la mano y ya verás qué risas, campeón…”

Esta vez no trasladarán a Moscú el oro porque en las cajas de seguridad del Banco de España sólo quedan telarañas y unos cuantos pagarés de la señorita Lagarde, a cobrar cuando desatasquen el barco hundido del arroz o cuando las ranas críen pelos.

El PSOE, fiel a su tradición y a su historia, ya es otra vez un partido golpista. Con razón le hizo dimitir Rubalcaba. Quiso dejarlo todo atado y bien atado: sabía que volverían a las andadas.

He dicho.




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