Constitución del 78: ¿a favor o en contra de España?

Como cada año por estas fechas, se repiten los panegíricos y ditirambos en torno a la Constitución del 78: una Ley que tiende a identificarse con la causa de todo lo bueno pasado, presente y futuro, sin mezcla de mal alguno. Pero este año, que se cumple el 45 aniversario de su aprobación, parecen multiplicarse especialmente los parabienes; quizás queriendo mitigar los efectos de encontrarnos en un enconado momento (polarización, le llaman) de media España contra la otra media, ante la amenaza de una ley de amnistía que supondría un golpe letal para la independencia del Poder Judicial, para la igualdad de los españoles y en general para el Estado de Derecho.

Pero si hemos descendido hasta una situación tan peligrosa, es porque anteriormente (fuéramos o no conscientes de ello) nos hicieron bajar muchos otros peldaños; aunque dicho descenso se supone que se produjo dentro de la misma Constitución que tanto se alaba ahora. Y esto significa que, o algo se ha hecho mal, o en la Constitución cabe ir hacia delante avanzando todos los españoles juntos o hacia atrás retrocediendo hacia el enfrentamiento.

Lo cual no deja de resultar una realidad inquietante que nos debería recordar algo tan esencial como es que la Constitución se fundamenta en la Nación española (como lo expresa su art.2); y no la nación, en la Constitución, como ahora tanto se oye. Porque dicha Ley encuentra su auténtico sentido y significado cuando se interpreta y aplica en favor del desarrollo y solidaridad de todos los pueblos de España y de todos los españoles.

Si nos conduce hacia el enfrentamiento, está claro que o no sirve o se está interpretando muy mal.




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *