¿Conocen el origen del burro y el elefante en las presidenciales de EE.UU.? Una fábrica de bulos proclamó por anticipado la República española y ahora a Biden

Quizá muchos lectores no conozcan de dónde proceden los símbolos del elefante del Partido Republicano y el del burro del Partido Demócrata, que en origen no fue un burro, sino un asno recubierto con una piel de león, porque así caricaturizó en el semanario Harper’s Weekly un tal Thomas Nast, en el último tercio del siglo XIX, a dicho partido.

Lo más curioso es que el origen de todo esto está relacionado con lo que hoy día llamaríamos “fake news” o bulos fabricados por el Partido Demócrata, que era la organización en la que militaban los anti abolicionistas de los Estados del Sur a los que el Norte combatió en la guerra de Secesión.

Así, el New York Herald, que respaldaba a varios candidatos del Partido Demócrata, había generado el bulo de que el presidente republicano Ulysses S. Grant pretendía presentarse a la reelección para un tercer mandato, cosa que por entonces habría sido perfectamente legal hacerlo, antes de la vigésimo quinta enmienda, y encendieron el rumor de que lo que pretendía era implantar una dictadura.

Por su parte, en la viñeta de Nast, el elefante era el “voto republicano”, representado como un animal grandullón, torpe y confundido a punto de caer por un precipicio, que se dejaba arrastrar por los rumores de un falso león que en realidad no rugía, sino que rebuznaba, escondido bajo la piel del felino.

 

Viñetas originales de Thomas Nast que dieron origen a los símbolos actuales de los partidos Demócrata y Republicano. El burro, cubierto con una piel de león, pretendía denunciar los bulos generados por el Partido Demócrata contra la candidatura del republicano Ulysses S. Grant.

 

Era el mismo espíritu que anida en los recónditos rincones de la densa izquierda de hoy, que aprovecha para infectarlo todo como un virus letal y luego acusa a otros de lo que ellos mismos practican. En el año 2.000, el candidato Demócrata, Al Gore, celebró, igual que ahora, la victoria por anticipado y los medios que los apoyaban proclamaron a Gore vencedor.

Sucedió, en cambio, que fue el Tribunal Supremo el que tuvo la última palabra. Como ahora ha dicho en Bloomberg TV el republicano Rudolf Giuliani, que fue el Fiscal del Distrito Sur de NY que acabó con la mafia en la “Gran Manzana” y más tarde se convirtió en “el alcalde de EE.UU.”, entre 1994 y 2002:

“¡Wow! ¿Que Biden ha ganado según todos los medios? ¿Todos los medios? ¿De verdad? No sea ridículo. Los medios no deciden las elecciones, las deciden las autoridades electorales y los jueces”.

 

El candidato demócrata, Al Gore, y los medios que lo apoyaban, se adelantaron a pregonar su victoria electoral, pero el Tribunal Supremo desmintió aquellos resultados ‘fake’ y se quedó sin la Presidencia.

 

Por medio mundo, los que dicen estar muy preocupados con los bulos hasta el punto de fabricar sospechosas comisiones de censores, como en España, se han pasado la vida inventando embustes sobre los demás y sobre sí mismos. Un buen ejemplo de ello sería la proclamación de la II República en España, que nunca se votó y se aprovechó una revuelta masiva en algunas capitales de provincia después de conocerse los resultados provisionales de unas elecciones municipales que ganaron amplia y sobradamente los partidos monárquicos.

En el caso norteamericano, cuatro años han estado inventando mierda delirante y arrojando escoria sobre el elefante Trump. Y como no han podido hacerle mella a pesar de todos los recursos empleados, se han ido directamente al manejo y recuento de las papeletas, con furgonas en la madrugada repletas de papel estafa.

Por si acaso, los globalistas de casi todos los países se han apresurado a celebrar una victoria que sólo el Tribunal Supremo puede validar o no. Un poco de calma, señores.

 

Desde hace más de un siglo, el elefante representa al Partido Republicano de Trump y el asno a los Demócratas de Biden




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