Cómicos

El pasado sábado se celebró la autodenominada “gran fiesta del cine español” en Sevilla, ceremonia anual de autobombo de los cómicos españoles cuya industria subsiste gracias al dopaje de la subvención pública, y que, reconozco, me niego a ver desde hace ya varios años por su carácter nítidamente propagandístico y sectario, aunque no he podido evitar enterarme de todo lo sucedido allí por el ruido causado.

Y allí, con la excusa de las preguntas sobre la no invitación a Vox a dicha gala, y la propuesta, o más bien el reto, de este partido al cine español para que se haga una película sobre Blas de Lezo, hubo salidas de tono de algún que otro invitado, como ese guionista vasco de apellido Gobeaga, una eminencia intelectual cuyo último guion para la gran pantalla ha sido el de “Superlopez”…..ahí lo dejo.

Este ilustre erudito, al ser preguntado por si haría un guión para una película sobre Blas de Lezo, contestó que no, porque no le daba «la puta gana» y que “si Vox quiere que hagamos una historia sobre un conquistador demediado, pues que la hagan ellos”. Habría que informar al guionista, primero, que hay una cosa llamada Bachillerato, por si no lo cursó, cosa bastante probable si atendemos a que califica a Blas de Lezo de conquistador, cuando cualquiera con una mínima cultura histórica sabe que el bueno (y heroico) de Lezo no conquisto nada. Y segundo, que se supone que para escribir guiones parece que sería necesario manejar correctamente el vocabulario y la gramática castellanas, asunto del que albergo mis dudas con el vasco Gobeaga (quizá victima de la inmersión lingüística en euskera) pues califica de “demediado”, o sea cortado por la mitad, al pobre D. Blas, que ya bastante tuvo con estar tuerto, manco y cojo (por defender a su patria, cuestión que, me temo, también debe desconocer el sabio Gobeaga, que lo único que debe saber defender es su negociete progre de emborronar folios supuestamente graciosillos).

A Gobeaga, un emulo sin duda, valga la ironía, de los guionistas de la época dorada de Hollywood, de un I. A. L. Diamond, un Ben Hecht, un Frank S. Nugent o, a nivel patrio, un Rafael Azcona (qué más quisiera Gobi, cuyo mayor éxito ha sido ser el coguionista de “Ocho apellidos vascos”….), habría que contestarle que, a partir de ahora, a los españoles que nos sentimos afrentados por sus palabras no nos dará la puta gana de pagar una entrada de cine para ver una película donde figure como guionista.

En eso estamos, pero no debería sorprendernos nada de este gremio que se autodenomina “mundo de la cultura” cuando no son más que personas dedicadas al espectáculo, al entretenimiento, y no quiero decir esto en tono peyorativo, pero nunca Cary Grant o Gary Cooper o James Stewart, ni siquiera Billy Wilder o John Ford, y estoy hablando de palabras mayores, no de Gobeagas y similares, se consideraron a si mismos representantes del “mundo de la cultura” (recordemos esa frase del director de “La Taberna del Irlandés”: “me llamo John Ford y hago películas del Oeste”, John Ford en su grandeza universal era humilde, Gobeaga, Almodóvar y demás progresía patria, en su  insignificancia, son necios).

Pues bien, erguidos en ese pódium de adalides de la cultureta nacional estos cómicos patrios pretenden dar clases de liberalidad y aperturismo no invitando a un partido como Vox que, recordemos que la Gala se celebró en Sevilla, tiene una representación en el Parlamento Andaluz de doce parlamentarios. El anteriormente director de cine, ahora solamente señor con gafas de sol negras y pelo cardado, Pedro Almodóvar, se atrevió a negarle la existencia a un partido político, y una señorita que conocen solo en su casa a la hora de comer, y eso poco, mas nombrada como ultrafeminista que como actriz, una tal Leticia Dolera, sentenció que ella no estaría a gusto con un partido que “está legitimando discursos del odio, discursos homófobos y machistas”, y se quedó descansando. Se realizaron desde el escenario todo tipo de reivindicaciones posibles  desde la perspectiva de la corrección política, el feminismo, el lesbianismo, el antisemitismo… pero se abstuvieron todos los intervinientes, sin que importara que sea un asunto de la máxima actualidad, de condenar un régimen dictatorial como el de Venezuela y apoyar a su pueblo, oprimido y condenado a pasar hambre por ese dictador llamado Maduro, a ese no le negó la existencia Almodóvar ni lo condenó la tal Leticia.

Pero este fariseismo llegó a su culmen con la larga ovación al mejor discurso de la noche, el pronunciado por Jesús Vidal, uno de los protagonistas de esa película, esta sí, encomiable, llamada “Campeones”, que recibió el Goya al mejor actor revelación. Me niego a realizar más comentarios al respecto, se han hecho muchos, pero a mí la vergüenza me impide decir lo que pienso de la hipocresía de esta banda de progres paniaguados.

No sé si recuerdan esa maravillosa película dirigida por Fernando Fernán Gómez llamada “El viaje a ninguna parte” basada a su vez en la espléndida novela del egregio actor, director y escritor. En ella se trataba la vida de esos cómicos de medio pelo, que, en los años de la postguerra recorrían la piel de toro, de pueblo en pueblo, ganándose malamente la vida con su arte actoral y pasando penurias pero que, en ningún momento, perdían la dignidad. La dignidad que perdió el sábado el gremio reunido en Sevilla.



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