Cautivos y desarmados

“A cambio de los soldados españoles, se entregaron los cuatro millones de pesetas y 270.000 más que entraban dentro del capítulo de «atenciones al transporte y otras causas. En cuanto a la segunda condición exigida por Abd-el-Krim, fueron puestos en libertad 40 indígenas presos de las autoridades españolas. Les mataron igual”.
Javier Ramiro de la Mata. Anales de Historia Contemporánea, 18 (2002)

En del día de ayer cautivo y desarmado el ejército español, las tropas marroquíes alcanzan sus últimos objetivos militares. En el comité de crisis que dirigía el operativo español, compuesto por su Sanchidad, Don Miguel Iceta, Doña Ione Belarra, la señora González Laya y el Señor Marlaska obligó a las tropas nacionales a que se replegaran de nuevo en Asturias para comenzar una nueva reconquista. Poco nos ha pasado con dichos generales al frente.

Resulta poco menos que incomprensible, como disponiendo de un armamento tan sofisticado y en el que tanto hemos invertido en los últimos años, no se haya hecho uso de él. De todos es sabido, que, en el cuartel de Doña Irene Montero, se concentra el mayor número de efectivos que hubieran servido para reducir al moro, pero, sin embargo, no se hizo uso de él. Si a la frontera se hubieran desplazado un par de batallones de las 6.000 asociaciones feministas a dar unas charlas sobre perspectiva de género, techo de cristal y sororidad, hubieran hecho sin duda una gran mella en el enemigo que hubiera desmoralizado a sus tropas, sin embargo, el empeño del generalato, de mantenerlo acuartelado nos infringió una terrible derrota. Jamás nos hubiera pasado esto si se movilizan a todas las activistas paniaguadas del chocho de marzo a la frontera en autobuses como ha hecho el reino alauita, y el feminismo español, se hubiera apuntado un tanto que ya justificaría su existencia. Pero está visto que Doña Irene Montero, no es ni María Pita, ni Manuela Malasaña, ni una Ximena Blázquez en las murallas de Ávila.

Eché de menos en el conflicto a la MacGyver del ejército español, la Odalisca de Más Madrid, Doña Mónica García, madre, activista de cartel, diputada madrileña, salvadora de vidas en las Ucis, sindicalista médico, liberada de personal, anestesista en UCIS que no ha pisado y cobradora de dos salarios al mismo tiempo y jefa de obras para demoler el hospital Isabel Zendal en plena pandemia y que hubiera dado sin duda su merecido a los invasores, pero la desorganización inicial de los combates, no contó con su inestimable ayuda. Sólo la declaración de los traidores clásicos, como Don Pablo Echenique, que como él también es inmigrante se solidarizó con el enemigo, y ya sabemos lo que dice el dicho: “El que el nombre de su patria empaña, y al enemigo amor tributa, ése no es un hijo de España, ése es un hijo de …

No nos fue favorable el viento de levante, como a Don Federico Trillo y las hordas de la morisma ocupó las playas. Bien es cierto, que tal vez acaben retirándose después de que la Unión Europea, compuesta por ese ejercito de paniaguados, que hablan sin decir nada, han pedido explicaciones convincentes al sátrapa Marroquí que ha señalado que solo se trataba de un error, por un catálogo de Ikea que se había distribuido en Marruecos y que vinieron en masa a comprar la oferta de alicates y del Armario BRIMNES que es tendencia en su país y se lanzaron a comprar las existencias, ahora que acaba el ramadán y hay que guardar las chilabas. Razones estas que no han acabado de convencer a estos viejos godos que componemos España.

Lo cierto es que la Ministra Celaá, esta que dice que los hijos no son de los padres, ya ha expresado su deseo de quedarse con todos los Menas, suponemos que se harán cargo de los robos y las violaciones que se produzcan, porque el consejo de ministros compuesto por los subsodichos Sanchidad, Don Miguel Iceta, Doña Ione Belarra, la señora González Laya y el Señor Marlaska comenzaron a pagar de nuevo el tributo de las 100 doncellas y aprobaron un crédito de 30.000.000 de euros para que los turistas marroquíes puedan seguir comprando en territorio español. A día de hoy, como en las hordas salvajes de las antiguas Kabilas africanas, hoy comercian con su propia gente. En 1.580 en la ciudad de Argel, es liberado Miguel de Cervantes, tras cinco años de cautiverio en manos de los corsarios, merced al pago de un rescate y a la mediación de los Padres Trinitarios, de eso hace 500 años, de Annual 100 y seguimos pagando. Mohamed VI no es distinto de Abd El Krim, de Alí Mamí, ni de Azán Bajá

Poco nos pasa con estos generales al frente.




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