Católicos, no «papólatras»

Una deficiente formación respecto a la naturaleza y alcance de la infalibilidad, junto al cariño natural que a los católicos nos genera su figura (habitualmente persona de provecta edad), nos hace correr el riesgo de confundir el respeto y obediencia debidos al Papa, con otra cosa diferente como sería la «papolatría».

Para los católicos, la infalibilidad papal implica que cuando el Papa habla ex cátedra -en cuestiones de fe y de moral- no puede equivocarse, porque está asistido por el Espíritu Santo en cumplimiento de lo que Cristo prometió a Pedro, como roca firme de su Iglesia. Pero cuando el Papa expresa particulares pareceres en asuntos temporales discutibles, su opinión merece el crédito que queramos otorgarle valorando sus personales conocimientos y experiencias sobre esas concretas materias. En estos casos, sus juicios no han de ser necesariamente compartidos; como tampoco todo lo que manifieste en cualquier entrevista.

Mantener una constante oración y respeto por el Papa, como vicario de Cristo y cabeza visible de su Iglesia, por encima de sus particulares opiniones, es lo que nos corresponde a los católicos. Pero no la «papolatría» de suscribir todo lo que salga de su boca en cada momento, lugar y circunstancia.



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